Estamos en el Museo Nacional Thyssen. Madrid. Hemos venido a charlar con el Dr. Álvaro Cabello, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadorade la Clínica Universidad de Navarra, sobre un ‘temazo’: el equilibrio de la belleza, la aceptación personal y los logros de la medicina.
Lo hacemos paseando y contemplando la colección permanente en un viaje pictórico desde los primitivos flamencos hasta las vanguardias del siglo XX. Muchos retratos, muchas mujeres, muchos hombres, muchos cánones estéticos diferentes, y el paso de la Historia del Arte por la aspiración universal de los seres humanos por gustar y gustarse, y su relación con la felicidad.
Entre salas, estilos y épocas, los maestros renacentistas, impresionistas y modernos nos cuentan que ya mantuvieron esta conversación. Así que en medio de ese río donde la belleza se convierte en memoria compartida, sumamos un punto de vista muy particular para retratar a la sociedad en los tiempos de TikTok desde la consulta de un cirujano estético plástico millennial.
Paloma Durán y Lalaguna representa una forma de estar en el mundo que combina excelencia académica, vocación pública y sensibilidad social. Mueve el balón con elegancia entre lo jurídico, lo ético, lo político, lo académico, lo divulgativo y el máximo interés público.
Su trayectoria es un mapa de instituciones, universidades y organismos que hablan de compromiso, rigor y mirada amplia. Catedrática de Filosofía del Derecho. Ha conjugado teoría y práctica en escenarios tan diversos como la ONU, el Consejo de Europa o el Instituto de la Mujer en España. Su especialización en derechos humanos y políticas sociales la ha llevado a participar en procesos de reforma constitucional, diálogos entre la Unión Europea y China, o comités sobre igualdad de género en Bruselas y Estrasburgo.
Profesora en universidades de España, Escocia, Canadá, Argentina y Estados Unidos. Directora de grupos de investigación sobre igualdad, tercer sector y derechos humanos. Su trabajo no se limita a la denuncia ni al diagnóstico: busca soluciones, construye puentes, forma líderes.
En tiempos de crisis política, desafección ciudadana y guerras que desdibujan el horizonte ético, su perfil recuerda que el liderazgo también puede ser técnico, discreto, profundamente comprometido y eficaz.
En su pasión por coser visiones audaces que mejoren nuestras vidas, acaba de coordinar el libro Liderazgo y compromiso cívico en el siglo XXI (Almuzara). Se trata de una monografía que recoge algunas de las ponencias de los seminarios organizados en el marco del proyecto sobre liderazgo y compromiso cívico financiado por la Fundación Tatiana con la participación de 16 universidades públicas españolas, 1.800 estudiantes y 300 docentes. Ese texto recién salido del horno es nuestra percha, nuestro espejo y nuestra jabalina.
En los diccionarios ingleses, hospitality se define como la actitud y el conjunto de prácticas que buscan que la persona que llega –huésped, visitante, paciente…– se sienta bienvenida, cómoda, cuidada y atendida, como si estuviera en casa, mediante un servicio de calidad.
Como si estuviéramos en casa. Pocas comparaciones más necesarias en una aldea global, digital, hiperconectada, pero separada; y en un clima de tensión crónica, incluso más allá de lo que hiperventilan los telediarios.
Mamen Guitart (Madrid, 1962) se acaba de estrenar como directora del Servicio de Hospitalidad de la Clínica Universidad de Navarra. Se trata de un departamento esencial en los pilares de este hospital que cuenta entre su personal propio con profesionales que se dedican a una medicina diferente: cultivar el arte de que los pacientes y los profesionales se sientan en casa, porque cada detalle –la comida, la limpieza, las sábanas, los uniformes, la sonrisa…– forma parte del cuidado, y no como fuente de negocio, sino como propósito institucional.
Especialista en convertir en hogar todo lo que toca, Guitart ha hecho de las ciencias domésticas una profesión con cabeza, corazón y procesos, un horizonte, un reto y un principio activo sanador.
Una sonrisa profunda, y eso que viene de un turno de noche de limpieza, porque la mejor manera de arrastrar es dirigir con las botas puestas y en equipo. A medio camino entre Madrid y Pamplona. Junto a una selección de profesionales de primera línea, tanto en el área de Dietas, como en la de Limpieza y Ropa, en un hospital que sabe a estrellas Michelin y huele a limpio con alma.
La maestra de la hospitalidad viste bata blanca. Tiene porte de cirujana decidida, médico de familia cercano, oftalmóloga que ve más allá, obstetra que da a luz la vida, especialista de los paliativos durante el camino y de la estética del pormenor, supervisora del cuidado del resto del hospital y gobernanta de los intangibles del espíritu de una institución con 63 años de historia que quiere curar, investigar, cuidar y compartir salud sin fronteras. Welcome home.
Mientras se quema media España, los bandos se posicionan en las redes sociales y en el Parlamento, humean las guerras y despierta el nuevo curso, estrenamos septiembre hablando de cuidar, de acoger, de ir por la vida con los abrazos abiertos. El mundo es un hospital de campaña del que se bajan los cobardes, pero lo transforman las personas con motor que dan alas.
Higinio Marín (Madrid, 1965) es filósofo. Profesor de Antropología Filosófica de la Universidad CEU Cardenal Herrera desde 2006 y su rector desde la primavera de 2023. Serena lucidez. Docente, escritor, divulgador y conversador con espíritu de argamasa. Temple. Hondura. Sonrisa. Murcia.
Catedrático de andar por aulas con prestigio, pero sin manto imperial. Mucho más acá de las teorías. Su filosofía subraya ideas, pero prioriza cuerpos y almas, vínculos, tiempo, alegría, dolores, tertulias y nocheviejas. No juega a impresionar, sino a acompañar. Banda sonora reflexiva que se diría toda de algodón. Del algodón que no engaña.
Su último libro, Filosofía breve de la vida (Encuentro, 2024), invita a pensar en cómo vivir con profundidad, con gratitud y con coraje. Entre infinitivos –nacer, crecer, madurar, correr, comer, volver, dormir, cuidar, escuchar, intimar, llorar, tontear, trabajar, aplaudir, alabar, sepultar…– y hambre de infinito desde la costa.
Arranca el verano con el cielo social encapotado. Lo fácil es resbalar y dejarse llevar por la galbana. Pero escalamos a preguntas en siete verbos con sujetos universales. Leer. Con calma. Mirando al mar.
A sus 91 años, Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) no parará nunca. Una biografía sin cuelgabotas. Con una voz clara, cargada de bonhomía y sentido común, este ingeniero industrial, profesor del IESE durante más de tres décadas, autor de éxito a sus 75 con La crisis ninja, y patriarca de una familia de 91 miembros, es un referente moral de andar por casa sin asomos de moralismos. Un señor con poso que habla de la vida de verdad como quien sirve un café.
Su casa en San Quirico, su Zaragoza natal, las anécdotas con sus nietos, los desayunos con amigos y su afán por no quejarse, mirando con esperanza el presente y el futuro, forman parte de un ecosistema que podría parecer costumbrista, pero que es, en realidad, una forma constructiva de resistencia. Vivir sumando, con estilo, con honestidad y con sentido del humor, es una forma de dejar huella profunda sobre el asfalto de nuestro tiempo.
Mucho pico y mucha pala. Acaba de publicar Todo lo que te hace feliz (Espasa): un libro que es camino, surco, forja y alas. Sin recetas, pero lleno de pistas para ser una persona cum laude en un mundo desorientado. Si lo hubiera escrito un coach de ocasión no habría sido lo mismo. Y está a punto de dar a luz un pódcast sobre el más allá hecho carne que promete despertar mil preguntas interiores. No hay stop para los emprendedores vitales.
Barcelona. Mar de fondo. Energía y libertad, como una canción de Serrat. Mirando de reojo a la Sagrada Familia charlamos sobre la felicidad, el envejecimiento, la reciedumbre, la fe y el valor de ser normal. Junio puede ser, también, un mes para el reset.
Hay cuerpos que se apagan y almas que se encienden. Jordi Sabaté Pons (Barcelona, 1984) es voz sin voz. Fragilidad y coraje. Hace once años le empezaron a flojear las manos. Debilidad progresiva no dolorosa. Hoy empuña con fortaleza y decisión una batalla que lidera como una misión inesperada hasta sus últimas consecuencias: luchar contra una enfermedad que puede robar las palabras sonoras, el movimiento y la respiración, pero nunca la dignidad.
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una patología degenerativa del sistema nervioso que afecta a las neuronas motoras del cerebro y a la médula espinal. Del decaimiento, a la parálisis. De la parálisis… a la muerte. Eso, al menos, hasta que la medicina y la ciencia consigan ponerle un bozal y le corten las alas: 17 diagnósticos a la hora, 120.000 nuevos casos al año en todo el mundo y tres muertes al día en España.
Acaba de sobrevivir a nueve horas de apagón impune. Como su patrón, Jordi es un caballero enfrentándose a un dragón.
Habla con la mirada. Vive a empujones. Escribe sacudidas con sus ojos. Comunica con potencia, pero sin vestigios de amargura. Es un antivictimista sin capa. Un antisistema contra la desesperanza. Un irónico despiertaconciencias. Quiere vivir en un país donde morir es la opción políticamente correcta. No es una metáfora.
Postrado, ha levantado la opinión pública hasta colocar la ELA en el debate callejero y virtual. Testimonio. Interpelaciones. Reivindicaciones. Ha resucitado un cadáver lacerante que andaba en los cajones no electoralistas de los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados desde marzo de 2022. La Cámara Alta aprobó la Ley ELA en octubre de 2024, pero casi un embarazo después, sigue sin asignación presupuestaria. Mientras fallecen lentamente los pacientes impacientes, el papel rubricado existe, la ley se ha vendido a titulares, pero no se puede ejecutar. Y ejecutar es el verbo más apropiado.
Jordi es un altavoz de carne y hueso. No lucha por sí mismo, sino por los más de 4.000 pacientes de ELA en España, muchos de ellos abocados a un barranco oscuro y sin red. Con su labor ha conseguido que la sociedad española entienda que no se trata de reivindicar foco para una enfermedad rara, sino de un reto ético global.
El activista inmóvil vive a tope y al límite. Su eco sordo brilla entre tanto silencio de gente con prisa. No deberíamos esperar a que le hagan la película. Dicho esto: Sabaté es tan inteligente y sensible, que se toma su propia historia con un realismo lleno de sentido del humor.
Nos llegan unos versos en prosa desde Washington D.C. Es primavera. Vienen con torpedos de ideas profundas de paz, personas, fuentes, haikus, citas, versículos, imágenes, suspiros hondos de alegría, pensamientos digeridos y reflexiones de última hora respondidas con naturalidad ante una pregunta que bota en la conversación.
Al leer, se remueve el hula-hoop de la astenia egocéntrica con unas ganas intensas de abrir los ojos, abrir los oídos y abrir la boca en un ¡oh! de asombro urbano sin necesidad de recluirse en la trastienda de la realidad.
Habla, escribe y golpea con dulzura Marcela Duque (Medellín –Colombia–, 1990). Filósofa. Poeta. Autora de estas letras que no pueden plastificarse de tedio en un vivero prefabricado: “Mira esos tulipanes. / No sé tú, / pero los miro y quiero ser mejor persona”.
Autora, también, de Bello es el riesgo –Premio Adonáis 2018– y Un enigma ante tus ojos (2024). Y de una tesis recién depositada sobre el pensamiento icónico en el Fedro, de Platón.
¿El verso que mejor aquilata su poesía? Un haiku de Enrique García-Máiquez en el que piensa con frecuencia, porque define bien su vida y su profesión, y, por tanto, su poesía: “La luna llega / como mi vida, plena / de luz ajena”.
La primavera en la capital de Estados Unidos es “una especie de orquesta con varios crescendos de magnolias, cerezos, tulipanes y azaleas”. Colores. Olores. Valores. Motores. Signos de admiración.
“Marcela” viene de “Marte”. Valentía. Fuerza. Coraje. Esperanza. Guerrera: filósofa y poeta en el siglo XXI. Pocas maneras más positivas de arriesgar con optimismo. El otro sueño americano donde no gobierna la tiranía de la máxima eficiencia. Costa por costa: a 42 horas en coche y en línea recta de Silicon Valley.
No hay palabras. El 14 de agosto de 2023, el esplendor de los Picos de Europa se convirtió, de pronto, en un pozo de tristeza. Ese día de vacaciones, Francesc Torralba (Barcelona, 1967) y su hijo Oriol madrugaron con ganas de compartir juntos la conquista de una cima. Era lunes y fue el último lunes.
26 años. Vitalista. Toda una biografía luminosa por delante. Y, sin embargo, contra todo pronóstico, sin venir a cuento, desafiando todas las leyes de la paternidad, inesperadamente, cuando la flor estaba en su máximo apogeo, sobrevoló la muerte y se instaló la gran ausencia.
Todos los detalles de este acontecimiento demoledor se cuentan en el primer capítulo de No hay palabras. El padre y único testigo relata cómo fue todo y cómo ha sido todo después de todo. El padre –filósofo, teólogo, maratoniano y docente– asume ese adiós y digiere, en público, los aprendizajes difíciles. Es increíble comprobar que sí hay palabras de luz para narrar la oscuridad del precipicio.
Entre otras muchas cosas, Torralba es catedrático de Ética de la Universidad Ramon Llul, de Barcelona. Especialista en Søren Kierkegaard. De sus cien libros publicados, este es el más potente.
Silencio. Con pisadas de seda, preguntamos sobre amor al dolor de un hombre con los ojos azules que palpita esperanza.
¿Es posible transformar el sufrimiento en una profunda humanidad? ¿Es posible hacer de la fragilidad el sostén de la belleza? Sophie Barut (Grenoble, 1972) es arquitecta de interiores, escultora, artista y escritora. Desde hace media vida tiene mil preguntas, mil sugerentes respuestas y ha dado mil pasitos hacia adelante en el camino hacia la esperanza después de que a los ocho meses de la inmensa alegría de su boda se apagara drásticamente la luz. Off. Fundido a negro.
Cuando ella había cumplido 25, Cédric, su marido, salió una noche a hacer ciclismo de montaña para airearse después de un día de trabajo. Choque frontal contra un coche. Al volante, un conductor borracho. Meses de hospital. Muchas semanas en coma. Traumatismo craneal. Se desplaza en silla de ruedas. Habla muy bajo. Y sufre profundos problemas cognitivos que le impiden trabajar. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Cómo? ¿Cómo se sale de este pozo inoportuno?
Ocho meses después de las campanas de 1997 empezó un parto prematuro y fuera de guion. Casi tres décadas subiendo un himalaya inesperado. En la travesía, oscura muchas veces, ella misma se ha convertido en una Victoria de Samotracia de carne y hueso. De cera que arde y aleación metálica que brilla. Una casa en Lyon. Un marido. Cuatro hijos de entre 21 y 14 años. Una historia. Un arte.
Sophie es una escultora francesa conocida por sus obras en bronce realizadas con la técnica de la cera perdida. Su trabajo explora temas como la fragilidad, la infancia, el equilibrio, la discapacidad, la fuerza vital interior, la belleza de la amistad o el amor. Moldea temas esenciales y los convierte en piezas sólidas como pilares.
Sebastián Álvaro (Madrid, 1950) es el rostro y el alma de Al filo de lo imposible, un programa de televisión que llevó a las casas de toda España la épica de las grandes montañas y los confines del mundo. Durante décadas, este explorador de la naturaleza y del ser humano ha mostrado que la verdadera aventura no es la conquista, sino el aprendizaje.
Bajo su dirección, las cumbres del Himalaya y los desiertos inhóspitos se convirtieron en escenarios donde la solidaridad, la resistencia y la humildad cobraban un protagonismo único. Sebastián no sólo ha narrado gestas extremas; ha conectado esas hazañas con los retos cotidianos de quienes enfrentan sus propios ochomiles a pie de asfalto. Maestro del riesgo responsable, filósofo de las alturas y narrador del silencio. Su legado es una brújula para quienes buscan en la naturaleza y en la vida claves para las grandes preguntas y respuestas.
Sus dos últimos libros son cumbres convertidas en páginas. En Mis montañas traza una cartografía íntima donde cada cima escalada es un capítulo de las enseñanzas del camino y un espejo de sus convicciones más profundas. En Everest: Una historia de superación nos lleva al techo del mundo para explorar su majestuosidad y para reflexionar sobre la capacidad de superación, el sacrificio y el respeto que requiere enfrentarse a los gigantes de la naturaleza. Ambos libros son mucho más que narraciones de aventura. Como su propia historia.
En un repecho de la librería Desnivel, una joya de Madrid, hablamos sin crampones, porque no hay hielo que romper. La naturalidad de la naturaleza se desliza con conocimiento propio. Ascendemos.