Roma, un spa vital

ROMA Y FLORENCIA UN VIAJE GUIA

Cada vez entiendo más el poder de las termas. Caracalla sabía de la vida. Hazme caso.

Acabo de aterrizar en Madrid tras diez días inolvidables en Roma. Ha sido un viaje de casa a casa a pesar del avión, los kilómetros, el idioma. No sé cómo explicarte que, a veces, entre salas de estar hay carreteras y cielos.

Han sido días de trabajo para un proyecto ilusionante que me traigo entre manos y que tiene Roma como epicentro, pero que mira a todo el mundo con un optimismo desbordante.

He estado diez días en Roma y no he pisado la Piazza Navona, ni el Colisseo, ni los foros… No ha caído mi moneda rancia sobre las aguas de Trevi. No era una promesa, ni mucho menos, pero no vine acá de turismo, ya tu sabes… Habrá tiempo para patear de nuevo esos lugares que ensanchan el alma y personifican la belleza. La verdad: no he echado de menos esos rincones ninguno de estos días.

La Roma que yo he vivido este mayo ha sido un spa vital, aunque Pepe se ría. Aire puro. Gente buena. Conversaciones estimulantes. Paz. Prayer. Y una gastronomía estupenda sin pisar un restaurante. Que los platos con arte abren los poros del humanismo realista y, a la vez, son un trampolín.

Olas tranquilas de ideas, proyectos, ilusiones, recuerdos que van, recuerdos que vienen y que no se han muerto en ninguna orilla. Burbujas de alegría, de jovialidad, de familia sin metáforas. Lluvia regeneradora. Vapores de autenticidad que humedecen hasta el más seco adoquín de un ferragosto al vacío.

Roma no es un sitio más. Es un lugar esencial.

Los tengo que venden alfombras. Alfombras que vuelan.

Avevo quasi dimenticato quanto sei bella, Roma. Grazie mille. 

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Cuatro plumas (y ningún funeral…)

escritores

Día del Libro. Cuatro escritores. Cuatro entrevistas largas. Cuatro plumas y ningún funeral. Cuatro jinetes libres. Cuatro estilos. Cuatro por cuatro: equis talentos. Cuatro denadas.

Luis Alberto de Cuenca

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/democracia-convertirse-mediocridad-degenerar-demagogia_0_2784921493.html

Jorge Bustos

http://www.elconfidencialdigital.com/medios/habla-perdida-calidad-periodismo-lectores_0_2889911000.html

César Antonio Molina

http://www.elconfidencialdigital.com/politica/mensaje-PSOE-Espana-historia-confuso_0_2726127394.html

Lorenzo Silva

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/Votar-Espana-deprime-defrauda-triste_0_2474152586.html

 

10 fallos sistémicos del Tramabús

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Podemos ha sacado esta mañana su paso. En su pascua de resurrección, el partido de Pablo Iglesias admite que necesita hacerse oír. Él y su gente, dividida en bandos precoces, sabrán por qué el espectáculo, el montaje y el show antes que la política.

Este autobús no ha pasado por la ITV del sentido común. Aun así, la circulación pública es un bien de alto riesgo que conviene vigilar de oficio.

He aquí los 10 primeros fallos sistémicos que se observan a simple vista de este barco de Chanquete convertido en patíbulo civil:

El Tramabús:

  1. Convierte el discurso de Podemos en un cómic.
  2. Traviste la justicia en un bus condenatorio.
  3. Mezcla posverdades y posmentiras retratando el populismo señalador.
  4. Canoniza la incomprensión de Podemos hacia el papel de los medios de comunicación.
  5. Permuta “la sonrisa de un país” por “el exhibicionismo del odio con nombres y apellidos”.
  6. Consagra a Podemos como un partido a la defensiva poco constructivo.
  7. Delata el infantilismo inherente a la formación de Iglesias.
  8. Es una pancarta llena de venganzas sobre ruedas.
  9. Confunde la libertad de expresión con el vudú.
  10. Enciende la mecha de otras guerras. Al tiempo.

Feliz día de telediarios. Hacen ustedes la pascua a los que creíamos firmemente en que otra política no superficial era posible.

El gestor-editor no Cebrián

con Galiano

Foto: Álvaro García Fuentes

Algunos le llaman “el único superviviente”. Es una hipérbole en busca de blanco, pero lo cierto es que Fernández-Galiano es de los pocos que quedan en la cúpula de Unidad Editorial tras unos años de terremotos insistentes. Llegó a la prensa después de militar en UCD, trabajar en el sector financiero, y sentar cátedra de Civil en la Universidad. Y lleva 28 años entre periódicos. Los últimos, de infarto: crisis general, más crisis particular. Le tocó relevar a Pedro J. Activó el tiovivo de la sucesión-que-no-cesa en El Mundo. ERE’s y periodistas de toda la vida achicados del barco. Asume y digiere lo que “me hubiera gustado evitar, pero uno está donde está, y le cae lo que le cae”. Italia (RCS MediaGroup) tiene la última palabra. Ve futuro a la prensa española, aunque sea “incierto”. Aboga por un mapa de cabeceras periodísticas “remodelado” y un sector unido. Soraya Sáenz de Santamaría no tiene su móvil: “Cuando quiere hablar conmigo lo hace a través de mi secretaria”. El hombre tranquilo, al que le toca abrir las trampillas, dice no tener “alma de hierro”. Ni es, ni pretende ser –apunta-, otro Cebrián.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/medios/pluralismo-espanola-lamentablemente-mercado-permitir_0_2902509746.html

Hijos del relativismo

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La búsqueda del sentido de la vida progresa en la biografía de cada persona. A la vez, fuera, en el camino, el relativismo engorda sin piedad. La verdad no existe. El bien es subjetivo. La belleza es discrecional. Y punto. Una bomba en los cimientos. Un puro. Y miles de insatisfacciones cristalizadas en tensión interior, dialéctica hegeliana tuitera, depresiones, risitas, soledades, mentiras, mal, feísmos.

El relativismo es una higa a la sed de felicidad que naufraga ante la debilidad del hombre para amar, y sufrir, por conquistar las verdades como puños. Es una duda adolescentemente madura que evita cualquier compromiso para justificar una vida veleta asentada en un mojón de arena movediza.

El relativismo es una enfermedad de la razón aquejada de afectuosismo patológico que impide a la voluntad elegir el recto –y difícil- camino de la conciencia.

El relativismo es un monstruo que viene a verme con ira postergando el romanticismo de la vida a un pesimismo existencial lleno de preguntas sin respuestas por voluntad propia y por insistencia ajena.

Del relativismo absolutista nace el lema de las sociedades unidas sólo por la virtualidad de las redes: yo hago lo que me da la gana, yo pienso lo que me da la gana, yo te mando a dónde me da la gana. Piérdete. Muérete. No me importas.

El relativismo era un arma contra el dogma y se ha convertido en una mina contra los principios. Y ahora el dogma inexorable de lo política y asfixiantemente correcto es elegir entre ser relativista, o ser medieval, integrista, apostólico y romano…

La posverdad con la que se nos llena la boca es hija del relativismo. No nos echemos las manos a la cabeza cuando comprobamos que ya es mayor, que está juguetona y displicente, que se ha rebajado la falda para enseñarnos sus carnes. Y que sus carnes expresan su esencia: mentiras.

El falso diálogo social es otro de sus hijos legítimos, amante del postureo, desmelenado y locuaz, que conversa con un puñal en la mano y una sonrisa de metal que también se clava por la espalda. Sólo el desvergonzado relativismo es capaz de vender la confrontación a hierro como diálogo tolerante.

La simple autenticidad es hija de sangre. Pava. Tonta. Yo soy así. Soy súper auténtico. Arriba mi yo mismo. Abajo el mundo.

El exhibicionismo de la intimidad. Otra. La hija casquivana que retrata con su despelote la insoportable levedad del ser sólo cuerpos.

El libro de familia del relativismo es una enciclopedia de problemas contemporáneos que perderán la batalla. Lo augura la esperanza. Otros prefieren pensar que la familia del relativismo es la reina del mambo. OK. Nunca es tarde para huir de Neverland.

(Publicado en Palabra, marzo 2017).

Podemos, la misa y la media

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Yo no la he visto nunca. Pero sí me he leído la Constitución. Artículo 16. Y sé también que la libertad de culto es un derecho fundamental. Y ya sólo con eso, no me atrevería a convertir la misa de La 2 en una batalla de tuits para ver quién repica más gordas las mentiras de la posverdad.

Pablo Iglesias quiere guerra. Cada varias semanas se lo pide el cuerpo, porque Podemos es más un partido anti que una alternativa política. Al final es eso lo que ha roto la unidad y ha separado a Iglesias de Errejón. Porque lo que la amistad de la conversación une lo separa el radicalismo ideológico que no escucha.

Esta semana, su cruzada es contra la misa de la tele, un reclamo poco épico, pero más fácil que ser coherente y contribuir a erradicar de nuestras pantallas públicas todo el baboso machismo instrumental. Por ejemplo.

Any way. Unidos Podemos dice: “Defendemos la libertad religiosa, pero en un país aconfesional, y laico, según las sentencias del Tribunal Constitucional, quizás la televisión pública no sea el espacio más sensato para que se lleven a cabo ritos religiosos de cualquier tipo”. Es verdad que España es un país aconfesional, en el que, por otra parte, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas de febrero de 2016, un 70,2% de la población se considera católica. Y si tenemos en cuenta la primera acepción de “laico” en el RAE (que no tiene órdenes clericales), es evidente que esta patria suya y esta patria nuestra no tienen tonsura. Sin embargo, los de Iglesias confunden aconfesionalidad y laicismo, que son dos situaciones estratégicas muy distantes. Y pienso que esa confusión es intencionada, porque si fuera ingenua sería peor.

La aconfesionalidad es lógica en cualquier país que considere que religión y Estado deben estar separados, por la salud de ambas partes, y por respeto a las minorías. El laicismo, sin embargo, es un ariete contra la libertad religiosa, en este caso, de una mayoría sociológica.

En cualquier caso, la libertad de culto la defienden las declaraciones de derechos humanos, y esa sabiduría dialogada por los siglos no se combate incensando los ingredientes del populismo para elevar a los altares una propuesta reduccionista e impropia de quien pretende ser un revolucionario de las libertades personales.

TVE tiene muchos frentes para hincar el diente. Pero Iglesias sabe que si toca el alma española encona los extremos y calienta ese quince-eme de pancartas y culos pegados en la acera de la Puerta del Sol, donde la queja se convierte en reivindicación, pero siguen siendo gritos estériles poco eficaces.

Me gusta que Pablo Iglesias plantee batallas sociales en un mundo político lleno de aburguesados acostumbrados al siempre-se-hizo-así, no-nos-compliquemos-la-vida y vayamos-a-lo-mínimo-y-cobremos-nuestra-nómina. Porque en España hay muchas cosas que cambiar, y muchas cosas que agradecer. También es un derecho  fundamental un techo digno, y ahí Podemos ha sido más práctico y más auténtico.

Hay un pero gordo que los morados no quieren o no saben tener en cuenta: “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”. Constitución Española. Título 1.

Tengo seis preguntas para usted:

¿Pretende Iglesias abolir en España la libertad de culto? No creo.

¿Es culto hacer política sin saberse de memoria la Constitución y su espíritu? No.

¿Es la quema pública de la misa de la tele una campaña de culto para relanzar al Iglesias menos combativo y más asentado en las instituciones desde que consiguió un escaño? Se baraja.

¿Es la misa la penitencia contra una TVE que no le da a Podemos lo que le ofrecen las urnas? Why not?

¿Es una batalla con mensaje para elevar las críticas del comité de empresa de la cadena pública al debate del asfalto? Eso es demagogia.

¿Es un piñón? Si insiste, es posible.

Que lo explique Pablo Iglesias. El próximo domingo. En directo. Tras El día del Señor.

Un ‘filósogo’ en el ágora mediática

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Foto: Álvaro García Fuentes

Sujeto con verbo extenso y predicado creciente. Jorge Bustos es columna de El Mundo con base en los clásicos metabolizados, fuste humanista y capitel de hojas de acanto de culta retórica. Joven filólogo de paso por el periodismo, dejando poso en prensa, radio y televisión. Iconoclasta de la solemnidad periodística. Realista urbano y pesimista ilustrado. Enemigo del fascismo de la vulgaridad y el chancletismo sociocultural. En su friso pone “leer nos hará libres”. Referente de la nueva meritocracia mediática impuesta por la crisis: si vales, creces. Entre Herrera y Ferreras. De la Cope a La Sexta sin cambiar de atrezzo. Ideas nítidas y oídos abiertos. Sin bandos. Sin bandas. Es el antitertuliano en el ágora de la tele con el consejo de Horacio esculpido en el escudo: enseñar deleitando. Lo demás, exageraciones. Decía Bernabéu que “en el fútbol, el público se cansa de sus grandes figuras antes que éstas empiecen a fallar”. Bustos, madridista narrativo, lo tiene clarísimo: en el periodismo, también.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/medios/habla-perdida-calidad-periodismo-lectores_0_2889911000.html