Zugaza, paleta de talento

ZugazaFoto: Álvaro García Fuentes

Punto medio sin puntos de fuga. Con 14 años de perspectiva. Miguel Zugaza sostiene el dintel del Museo del Prado a tres velas de cumplir su bicentenario. Historiador del Arte especialista en gestión. Mucho talento y mucho talante. Pocos protagonismos. Cero celo político. El guardián de la pinacoteca invita a los azules, rojos, morados y naranjas a que sellen la paz ante La rendición de Breda para que haya, cuanto antes, un Gobierno. Velázquez es su número uno. Cuando ETA desaparezca, enviaría a su familia, de Durango, una postal de El Jardín de las Delicias. Para celebrarlo sin olvidar el infierno del pasado. El Descendimiento de Van der Weyden es el cuadro que más le conmueve. Y, además del Guernica, echa en falta en el Prado una danza de Matisse. Porque el Prado se prepara para entrar, pictóricamente, en el siglo XX. Y lo hará de su mano.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/Errejon-ministro-Educacion-Cultura-Deporte_0_2747125299.html

Humor, en pause

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Fotos originales: Álvaro García Fuentes

Entrevistar a José Mota, Dani Rovira y Leo Harlem ha sido un placer. Tres personas. Tres actores. Tres formas de humor. Una oportunidad muy interesante. Te los recomiendo.

José Mota

http://www.elconfidencialdigital.com/medios/Espana-entera-pidiendo-gritos-abrazo_0_2742925707.html

 

Dani Rovira

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/politica-realidad-adelanta-humor-derecha_0_2650534946.html

 

Leo Harlem

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/politicos-ciudadanos-episodio-nacional-patetico_0_2675732428.html

Mota, el cronista social

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Foto: Álvaro García Fuentes

Les cuento un poquito por encima cómo está el tema: para José Mota ya es Navidad. En plenos Sanfermines, el fuego artificial con el que España cierra el año está pariendo la Nochevieja. Total: un año sin Gobierno es más previsible. Después vendrá su giro de 180 grados con Abracadabra, donde él y su flequillo nos hipnotizarán desde el cine. Y así. A sus 50 palos, el hombre de la vara está como Jarek, el butanero. Parto caja. La agenda de trabajo del actor-humorista-guionista-director-antropólogo es el ansia viva. Mota no es un showman. No. No confundamos. José Mota es un cronista social con fama de cómico, que dice verdades como puños, sin ring. Lo suyo es construir puentes con gracia poniendo minas a lo que el ojo ve, pero la subjetividad –o la cara, o el poder, o los medios, o todo- esconde.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/medios/Espana-entera-pidiendo-gritos-abrazo_0_2742925707.html

El puzzle de Rajoy

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Ya he leído la primera quiniela de Gobierno en El Mundo y algo por el estilo en El Confidencial Digital. Os presento mi Quién es Quién, que no pretende ser una quiniela, sino, más bien, una propuesta de Gobierno abierto, con experiencia, con algo –muy poco- de renovación, y que puede encontrar el consenso –en forma o no de abstención a favor- de PSOE y Ciudadanos.

El esquema sería el siguiente: se mantiene el presidente del Gobierno, desaparece una cartera, la de Hacienda, que se fusiona con Economía, y hay 8 ministros del PP, 2 ministros del PSOE, 2 ministros de Ciudadanos, y una presidenta del Congreso del PSOE.

A ver cómo suena esto…

Ministros

Soraya Sáenz de Santamaría: Vicepresidenta Primera y Ministra de Presidencia. Mantiene sus atribuciones dentro del Gobierno, salvo la de portavoz. Pierde un poco de poder dentro del equipo de Mariano Rajoy y paga así algún desplante a su jefe. Pero el presidente no puede no contar con la experiencia que ha acumulado, el control férreo sobre el resto del Gabinete, y su responsabilidad en el ámbito de la seguridad nacional.

Luis de Guindos: Ministro de Economía y Hacienda. El respeto al trabajo recibe de parte de Rajoy el premio de la Vicepresidencia Segunda. Devora la cartera de Cristóbal Montoro, del que todo el Gobierno y todo el PP desconfía, hasta el punto de que sería el único ministro que se queda fuera de los sillones, y pasaría a ser diputado raso. Eso provoca riesgos de fugas de información, pero…

Pablo Casado: el joven de referencia del PP está en todas las quinielas dentro del nuevo Gobierno de Rajoy. Podría liderar la cartera de Empleo y Seguridad Social en una época de bonanza. Fátima Báñez, quizás quemada por estos años de cifras altas de desempleo, podría pasar a formar parte de la cúpula del Partido Popular, y ver si está lista para ser la cabeza de cartel contra Susana Díaz en las próximas elecciones andaluzas, porque José Manuel Moreno Bonilla, a pesar de los últimos resultados de las generales, sigue sin dar la talla.

Casado sería el nuevo Portavoz del Gobierno, con todas las denotaciones que produce una cara fresca en un Gobierno con un presidente de salida. Además, mantendría sus competencias en el Partido Popular, aunque tendría un papel más secundario, como el que ha tenido Andrea Levy en esta pasada legislatura desde la remodelación del equipo de Génova.

José Manuel Margallo: se mantiene como Ministro de Asuntos Exteriores.

María Dolores de Cospedal: Ahora sí, Cospedal podría formar parte del nuevo Ejecutivo como ministra de Justicia, aunque ella tiene experiencia en la gestión de Fomento de la etapa anterior del Gobierno de Aznar, pero es difícil llevar esa cartera con más discreción que Ana Pastor. Ministerio de Justicia, papel discreto dentro del Gobierno, recompensa, y excusa perfecta para renovarle la silla en el Partido Popular. Su puesto de secretaria general lo ocuparían Cristina Cifuentes, Alberto Núñez Feijóo, o Rafael Catalá.

Ana Pastor: Se mantiene como ministra de Fomento. Discreta, eficaz. Puede ser un muro de contención en la relación entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal en un Ejecutivo en son de paz.

Isabel García Tejerina: Se mantiene como ministra de Agricultura, Alimentación y Medioambiente.

Fernando Martínez Maíllo: El hasta ahora vicesecretario general del PP y presidente de la Comisión de Industria del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso podría ser el relevo más natural del extinto José Manuel Soria. El ministerio adquiere, pues, un matiz más político. La cuestión es que el hombre más técnico y más capaz para dirigir el Ministerio de Industria es Alberto Nadal, pero algunas fuentes dicen que ha pedido dejar el ministerio y volar a la mesa presidencial de alguna institución tipo FMI o Banco Mundial.

Dos ministerios para el PSOE con experiencia

Ramón Jáuregui: el eurodiputado con amplia experiencia de Gobierno (nacional y autonómico) y con manejo para los pactos, podría ser uno de los puntales del PSOE en el nuevo Gobierno de Rajoy, que premiaría el esfuerzo de Pedro Sánchez de no ponerle palos en la rueda ofreciéndole a Jáuregui el Ministerio del Interior. Sería el último cargo político del socialista, y todos los que han trabajado con él coinciden en que lo desempeñaría con honor y poniendo los intereses políticos del PSOE en su sitio. Para el PP, que un socialista lidere este ministerio puede ser un quebradero de cabeza menos. Sustituiría en el cargo a Jorge Fernández Díaz, que quedaría como vicepresidente segundo del Congreso, desplantando para siempre a Celia Villalobos.

Rafael Bengoa: el ex consejero de Sanidad del País Vasco y asesor de la reforma sanitaria de Obama tiene prestigio y suscitaría consenso para llevar con garbo la cartera de Sanidad y Asuntos Sociales. Alfonso Alonso deja el puesto, retomaría la Portavocía del Congreso de los Diputados, y se prepararía para ser el candidato a lehendakari propuesto ya por el PP.

Dos ministros de Ciudadanos

Matías Alonso: sería una apuesta, y una de las sorpresas del equipo de Rajoy. El militar de carrera que es secretario general de Ciudadanos podría optar a liderar el Ministerio de Defensa. Según algunas fuentes consultadas y algunos textos publicados, Pedro Morenés prefiere no seguir en el Ejecutivo que viene.

Luis Garicano: aunque su peso y su prestigio vienen sobre todo de su experiencia económica, el Ministerio de Economía está ya en manos de Luis de Guindos, que quiere seguir en el barco de Rajoy. Sin embargo, Garicano es el ministrable más claro de Albert Rivera. Así pues, Rajoy podría ofrecerle un ministerio de Educación, Cultura, Ciencia e Innovación, que puede convertirse en una oferta muy tentadora para quien ha diseñado también el programa educativo de Ciudadanos. Unir Educación e Innovación puede ser un acierto con futuro de Mariano Rajoy, igual que unir Cultura –cuya Secretaría de Estado lideraría Marta Rivera de la Cruz, escritora y diputada de Ciudadanos- y Ciencia.

En el Congreso de los Diputados, la elegida como presidenta sería la mano izquierda de Pedro Sánchez: Meritxell Batet, número 1 del PSOE por Barcelona. Sería un gesto importante. Por su parte, Pío García Escudero seguiría al frente del Senado.

Con este Ejecutivo sin mayorías, urgen los gestos, los abrazos y las fotos simbólicas. En esta ocasión no tendría sentido que la foto de los ministros se hiciera en Moncloa. Tendría más valor si se hiciera en la escalera externa del Congreso de los Diputados.

Cambios en Génova 13

En Génova se esperaría al próximo Congreso para los cambios. Cristina Cifuentes asumiría mucho más peso –como el que ha adquirido en las dos últimas campañas electorales-, y se quedarían Pablo Casado –más centrado en el programa, aunque con poder de decisión política interno-; Javier Maroto, que está sin escaño, y tiene más tiempo. Andrea Levy rebajaría su perfil tras la entrada de Cifuentes y Báñez (o Feijóo, o Catalá), pero mantendría su lugar como vicesecretaria general.

Muros sin ventanas

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A ver, Juan. Deja de llorar de una puñetera vez. Desangrarse a lágrimas no cura nada. Es tarde. La realidad es esta: te quedan seis meses de cárcel, por imbécil. Por jugar a ser el más listo. Por no tomarte en serio las normas. Por reírte. Por jugar con fuego. Y todo, ¿para qué? ¿Para llegar antes? ¿Para ganar 10 putos minutos de tu tiempo? Pues ahora son seis meses de talego. 259.222 minutos. Uno detrás del otro. No te preocupes. Pasarán. Pero haz ya la maleta. Ha llegado el momento. Despídete de los niños. Yo me encargaré de dejarles tranquilos.

Llueve en Madrid. Piso de ladrillos rojos. Portal de acero oxidable… El ascensor baja al garaje. Miriam y Juan. Una maleta. Silencio. Se enciende el motor. Rampa. Garaje. Calle. Juan mira por la ventana grabando en la memoria cada rincón antes de estas largas vacaciones.

A ver, Juan. Ya lo hemos hablado muchas veces. Ahora llegas y afrontas las cosas. Intenta pasar estos días lo mejor posible. Prepárate para la soledad. Sonríe. No amargues más las cosas. Yo confío plenamente en ti, te quiero, te apoyo, me duele. Estaré cada minuto pensando en ti, en tus miedos, en tus dudas, en tus desesperanzas.

Si quieres pongo la radio.

¿Me escuchas?

Te conozco. Sé que implotas por dentro. Una tontería. Un desliz. Un mal día. Un policía al acecho. Una mala oportunidad. Un pasado entero para reducir la velocidad. Un futuro marcado. ¿Y a ti eso te importa? ¡Pues a mí no me importa una mierda! Que digan lo que quieran. Tú y yo sabemos la verdad, y punto. Y los niños lo sabrán cuando crezcan. ¿Qué me importa a mí que mi hermana dude de todo y se crea cualquier cosa? ¿Eh? ¡Vamos! Precisamente ella. Venga, hombre.

Baja la ventana, por favor.

¿Juan?

No le des más vueltas. Déjame sola, pero no me dejes dándole vueltas cada noche a tu dolor. No me hagas soportar eso también. Necesito verte dispuesto a ser un tío de verdad. Hiciste. Afrontas. Y ya. Seis meses. La vida sigue. ¡Qué son seis meses de nada! Seis meses de nada…

“Buenas noches, queridos oyentes. Adentro cabecera de titulares. El jurado declara al falso shaolín culpable de dos asesinatos con alevosía. Los nueve miembros del jurado consideran que no se ensañó con la segunda de sus víctimas cuando, tras secuestrarla, la obligó a observar el descuartizamiento de la primera de ellas. Tararará. Podemos se cuelga la medalla de la marcha de Griñán y Chaves. El partido considera que es su primer éxito en política nacional. Pablo Iglesias ha destacado que la “renuncia” de los ex presidentes andaluces “ha sido posible porque su partido en Andalucía ha sido firme”. Tararará. La Audiencia rebaja de 800 a 34 millones la fianza a la ex cúpula de Bankia. El juez Andreu había impuesto una fianza de responsabilidad civil a Rodrigo Rato, Francisco Verdú, José Luis Olivas y José Manuel Fernandez Norniella por las presuntas irregularidades en su salida a Bolsa…”

Apaga la radio. O pon música.

¿No quieres decirme algo?

Corre viento fresco por la ventana de Juan. Mirada perdida. Arriba. Un copiloto perdido en sí mismo se quema a lo bonzo…

Estamos llegando, Juan. Dime algo, por favor. Dime que te quedas tranquilo, que vas a aprovechar esta jodida oportunidad que te da la vida…

No hables así.

Dime que vas a vivir ahí dentro de esa cárcel, que no te me vas a morir por dentro, que no habrá suicidio interior, que no matarás tu alma sólo porque eres un cobarde de mierda que no quieres mirar las cosas de cara. Ponte de frente, Juan. Ponte de frente, y dime algo.

El coche del silencio más largo avanza por la comarcal. Al fondo, inevitable, los muros sin ventanas, las rejas, la oscura podredumbre llena de manzanas malcriadas, de asesinos, de enfermos vitales, de causas perdidas, de malas personas… y de hombres y mujeres que fueron débiles, que tuvieron un pronto, que se dejaron llevar, que no supieron o no quisieron saber que las leyes se levantan siempre contra los listillos. Sin más.

Es aquí.

Juan, inmóvil. Llora.

Venga, Juan. No me hagas esto, por favor. No me quites la paz para siempre. Levántate, toma tu maleta, y pierde tu vanidad de una vez entrando como un hombre donde te ha puesto la vida.

Dices cosas muy duras.

¡Bien! Llora dentro donde yo no te vea. Yo lloraría seis meses seguidos si hubiera sido yo una imbécil y mereciera este cuarto oscuro. La vida iba en serio. Te quiero con todas las fuerzas de mi alma. Seré tu apoyo cada minuto. Serás mi obsesión. Te acompañaré. Rezaré por ti. Te animaré con mis tacones pisando fuerte sobre el asfalto de la afrenta dura, del cotilleo del barrio, del hay-que-ver-este-tio-con-la-buena-pinta-que-tenía-y-dónde-ha-acabado.

No llores.

Pues dime algo.

No puedo. No me sale. Te quiero. No me dejes nunca. Dame un abrazo largo, de medio año, de toda la vida.

Dos enamorados desconcertados y llorosos se abrazan a las puertas del penal. No hay lugar para la poesía en este paraje gris, marrón, negro, morado, duro. El drama. La lírica se quedó en el kilómetro 102.

Arranca el coche al rato, de vuelta a casa. Sola Miriam. Sólo Juan. Dos fuerzas en direcciones contrarias. Avanzan los dos. La distancia se multiplica por dos, por cien, por mil. Aire allí. Niebla perpetua acá.

Buenas tardes. Soy Juan Lirón González. Tengo orden de ingresar esta noche.

Déjeme su DNI.

Laura, maja, tenemos aquí a un recluso nuevo. ¿Vienes?

Un segundo, caballero. Ahora mismo viene mi compañera y le acerca al módulo de acceso.

Gracias.

Rompen los ruidos del campo. La noche se ha venido arriba de pronto, entre respiración y respiración. Entrecortados suspiros. Lágrimas secas. Duele todo. ¡El coche! ¡El puto coche! ¡La mierda de siempre de querer ir 50 kilómetros por encima! ¡Si hubiera sido al menos por vértigo, por loco! Nada. Las prisas buscadas.

¿Juan Lirón González?

Sí, buenas noches.

Buenas noches, señor. ¿Es la primera vez que ingresa en el centro?

Piensa Juan. La primera, y la última. Y la primera olvidada para siempre desde ya.

Bueno. En realidad no sé por qué le he hecho esta pregunta. Se nota que no. Tiene usted cara de novato. No se preocupe. Aquí hay de todo. Esté tranquilo. Si ha visto muchas películas de esas de prisiones, matones, psicópatas, estiletes, y pijamas naranjas, se me vendrá usted abajo cuando vea lo que es una cárcel de verdad.

Pedro, buenas noches. Aquí Juan Lirón González. Este es su número. Pabellón 1. Cosas de tráfico. Uno más. Pobre. Tratádmelo bien.

Buenas noches, caballero. Firme usted aquí. Y aquí. Y aquí. Pase por favor por este pasillo. Entre en esta sala. Déjeme su dedo e imprima acá su huella. Me acompaña, por favor. Póngase aquí de perfil, y de frente. Flash.

Bueno, esto lo hacemos con todas las personas que ingresan. No se preocupe, porque en unos minutos está usted durmiendo tranquilamente.

Caballero, por favor, debe usted ducharse antes aquí. Tiene usted jabón y toalla a la izquierda. No tenga prisa. Le espero en esta silla.

Y Juan sale sin su ropa, sin sus cosas, con mil cosas que contarle a su mujer en el coche antes de llegar a este triste parador de hombres que metieron la pata en el hoyo, y de mujeres que mordieron la manzana.

Tome este pijama. De rayas. Unas sábanas más gruesas que las de un hospital, con serigrafías molestas de centro penitenciario. Una manta de ejército. Una bolsa transparente. Pasta de dientes. Cepillo. Cuchilla de afeitar con pinta de espátula de pastelería. Y vacío.

Pasillos largos llenos de rostros colgados en suspenso. Hombres todos. Miran con la curiosidad que les revienta la rutina de cada día. Días. Meses. Años. Solos. Y, algunos, peor que acompañados.

Esta es tu celda. Piensa que es una habitación. Lo de celda quizás le suene demasiado fuerte… pero se llama celda…

Entra Juan despacio. No es a cámara lenta. Es a cámara dudosa. Miedo. Parálisis. ¿Qué hago aquí? ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? ¡Qué alguien me despierte de esta jodida pesadilla! Gritos sordos. Luces apagadas.

Barrotes verdes. Con tiza blanca, un número marcado en la frente de la puerta verde, desgastada por el dolor de los miles de inquilinos de la 007. Colchón de espuma densa. Camastro de hormigón. Somier, divino tesoro. Una sirena. Cerrojos. Silencio. Soledad. Preguntas… Sueño.

Mañana. Aseo. Buenos días. Yo, Juan. Antonio. Luis. Mariano. José Antonio. Marcial. Vicente. Otro Luis. Duchas. Legañas con sonrisas. Algunas, estiradas. Otras, al natural. Sólo otro-Luis enmudece, camina, ejecuta, entra, sale.

Unas galletas de infancia en paquete de tres. Un sobre de descafeinado. Desayuno ochentero. Mantel de hule, a cuadros verdes. Aires de hospital. Sonido de profilaxis. Tiempo muerto.

Primera visita. Abrazo.

Segunda visita. Beso.

Tercera visita. Risas.

Cuarta visita. Historias.

Quinta visita. Niños.

Sexta visita. Los cuatro juntos. Papá. Mamá. Los niños. Normal.

Séptima visita. Papeles.

Octava visita. Miradas.

Novena visita. Me dice Vicente que le digas a su mujer…

Décima visita. Te quiero.

Undécima visita. Mis padres.

Duodécima visita. Cartas.

Decimotercera visita. Juan, llama a tu jefe.

Decimocuarta visita. Pues estoy bien. Demasiado bien… ¡Qué es broma! Achuchón.

Decimoquinta visita. Planes.

Decimosexta visita. ¡Qué ganas de primavera!

Decimoséptima visita. He pensando muchas veces todo el honor que me infundiste cuando me traías hasta aquí.

Decimoctava visita. Cariño. Gracias.

Decimonovena visita. Te he traído estos dulces para que te despidas mejor de tus amigos.

Vigésima visita: ¿Te estás quedando calvo? Y nos morimos de risa. Ella. Él. Una reja. Dos minutos para volver a casa. No es Navidad. Ha llovido. Luces. Sombras. Pero ella, siempre. Canas.

Rivera sin orilla

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Albert Rivera es un tipo preparado, trabajador, oportuno, interesante, transparente, natural, un poco borde en el trato personal (en este blog conté la historia de un encuentro muy fugaz), y necesario.

Su mensaje es preparado, oportuno, interesante, transparente, natural y coherente.

Y su partido es un equipo preparado, oportuno, interesante, transparente, natural, coherente y clave.

Es una buena noticia para el Congreso de los Diputados. Y sería una buena referencia para el Gobierno que se monta para España con los pies a remojo en la piscina de Moncloa.

Albert Rivera, su mensaje y su partido han tenido un problema inapelable en esta campaña: aclarar para qué servía un voto naranja cuando el partido parecía exclusivo entre azules o morados. El voto socialista es conservador y el PSOE tiene unos escaños fijos, aunque vayan a la baja. Pero a Ciudadanos no le pasa eso, porque se está haciendo a sí mismo en este año intenso. Por eso han perdido un 1% del respaldo social en una campaña en la que el PP ha conseguido que cale el “o nosotros, o los malos”. Pero no Albert. Después viene ya la ley electoral y se encarga de deshacer 8 diputados de una tacada…

Albert es regeneración, aire limpio, control al poder, apertura, innovación, juventud, recorte de la elefantiasis administrativa made in Spain, rendición de cuentas, moción de confianza. Y todo eso al país le viene de cine, porque la película de un PP salpicado hasta las entrañas de chapapote inmoral y vicio político es muy difícil de regenerarse por sí misma.

Albert Rivera agilizará la pasividad institucional, ayudará a revitalizar el Congreso, pondrá las pilas al bipartidismo y será un estímulo, como lo está siendo en Cataluña el partido que lidera con rotundidad, porque Albert, es, quizás, el líder más compacto de los partidos más votados. En Ciudadanos no hay Errejones ni malas hierbas. Al menos así de manifiestas.

Albert es talento y bicarbonato, pero es crucial que no se dé importancia. Porque cuando el tonito de empollón aflora, o las lecciones se convierten en el modus loquendi, él y su partido pierden. Mi impresión es que Ciudadanos, con él, no tiene techo. Podemos, con Pablo Iglesias, sí: 71.

Albert y Ciudadanos deben ser propuestas, medidas, vigilancia, avance, pacto, diálogo, unidad, futuro, ideas, país, juntos, se puede. Y discreción.

Sudará. Pero se hará valer. Sobre todo si no va de delegado de clase. Porque tiene muchas más dosis de autenticidad que el resto de sus compañeros de cartel. De aquí, a Cádiz.

Un Papa Francisco para el PSOE

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Pedro Sánchez, que estás en el limbo. Busca tu sitio. Y sé feliz.

Lo vimos el 20-D y lo hemos ratificado en esta campaña. A pesar de su discurso de investidura, ser secretario general del PSOE es un cargo que le excede. Y en la vida es muy importante asumir las responsabilidades sin que las responsabilidades te consuman para siempre. Respirará hondo cuando encuentre su lugar. Andará suelto. Parecerá de verdad. Y, posiblemente, lo sea.

Pedro Sánchez no es líder, pero ha lidiado con valentía. Las cosas, como son. El periodo interelectoral lo ha gestionado con altura. El problema es que todo lo que peleó entonces por dar un Gobierno estable a España estará en tela de juicio para siempre según lo que responda en esta segunda oportunidad.

Pedro Sánchez en campaña ha sido como un personaje de látex, de aquí para allá, con una autonomía relativa, con gestos forzados, con poses de catálogo. He oído a gente decir “me da pena Sánchez” cuando salía en los debates de la tele como de prestado, como intentando ganarse un espacio imposible si no tienes ni armas ni sentido, y encima pareces una marioneta en directo. Como el único que no era único, y teniendo el escenario más difícil.

El PSOE tiene líderes con peso, con carácter, con ideas, con seguridad. Es verdad que no está en su mejor momento, pero lo encontrará cuando sea capaz de justificarse, precisamente, como socialdemocracia, sin confundirse con Ciudadanos, y sin volver a los tiempos de Zapatero, aportando algo más que bonitos discursos de investiduras fallidas. Sigloventiunizando sus siglas, su poso, su futuro.

Pedro Sánchez no es, ni siquiera, un candidato de transición. Tampoco creo que la opción sea Susana Díaz. Ni Fernández Vara. Ni Eduardo Madina. La opción del PSOE no es una persona. Ahora mismo, la opción del PSOE, la única, es adaptarse al siglo sin resultar innecesario.

Sí. Parece que Pedro se conformaba con evitar el sorpasso. Y lo ha conseguido con el apoyo de su partido, y de Felipe González, y de Rubalcaba, y de Zapatero. Y hasta de Alfonso Guerra. Todos los jarrones han desfilado por la campaña como un grito de socorro. Ahora es el momento de que los socialistas intelectuales repiensen su futuro. Rafaelbengoas hay unos cuantos.

Pablo Iglesias ha dicho que Sánchez representa la vieja socialdemocracia. Y ese ha sido el claim-bomba de la campaña socialista. Porque es verdad. Pero los partidos viejos renacen cuando cuentan con las personas adecuadas, y no las más oportunas… Al PSOE le hace falta un Papa Francisco que dé sentido contemporáneo a toda su trayectoria centenaria.