El Midas del barsket

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Foto: Álvaro García Fuentes

Brescia en el “lugar de nacimiento”. España en el “lugar de dejarse la piel”. Sergio Scariolo lleva más de 20 años entre nosotros, liderando equipos hasta hacerlos de oro. Fue el director de orquesta de la ÑBA entre 2009 y 2012. Dos eurobaskets y una plata en Londres. Y volvió a hacer grande al equipo de las estrellas desde 2015 con un boca a boca que hoy sigue dando aire: otro Eurobasket crucial y un bronce peleón en Río 2016. Mientras sueña con su hueco en América, sigue construyendo equipo en una selección que posiblemente ya nunca será lo que fue. Más de pases en bandeja que de mates. “Padrazo” y familiar. Lector de ensayos. Patriota. Pide un tiempo muerto contra la violencia ideológica y física, y un campo atrás en los medios y las redes sociales para que el deporte no deje de ser una gran escuela social. Cuando habla de Pau Gasol se le ilumina el rostro. Yo lo he visto. Es como un arrobamiento de éxtasis de los de Bernini

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/deportes/entiendo-personas-bandera-espanola-provocacion_0_2877312261.html

Mujeres con ‘share’ y sin pancarta

 

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Foto: Álvaro García Fuentes

María Rey y Sandra Golpe son periodistas. Veteranas. Respetadas. Y, además, dirigen y presentan al alimón un telediario. Antena 3 les ofreció en septiembre “una apuesta arriesgada”, y las audiencias dicen que “les gusta el riesgo”. Las dos forman un matrimonio informativo con el mismo acento femenino del periodismo, y de la sociedad. Las dos representan bien el valor de la experiencia de las periodistas, así pasen los años. Las dos son excepciones que confirman la regla de que la mujer caduca antes en televisión. La veteranía no entiende de descartes superficialmente estéticos en una profesión donde la ética, la confianza y la credibilidad son la receta con futuro. Después de una semana de actrices con pancarta, ellas reivindican su valía profesional y social con palabras claras, y trabajo intenso.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/medios/periodismo-mujer-reivindica-trabajo-diario_0_2873112682.html

Arturo, el rey de los cortos

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Foto: Álvaro García Fuentes

En la noche de los Goya, el rey Arturo (Méndiz) es el Oscar. Con Timecode como finalista en la gala del cine español, el equipo de Méndiz hace ahora las Américas. Pero la vida de un productor de cine, y más aún de cortometrajes, es como un monstruo que viene a verme cada tarde de ira. Hizo Caminos al andar, pero después abandonó las grises vigas para disfrutar del séptimo arte. Joven. Apasionado. Ilusionante. Apóstol del cine humano que nos hace mejores. Sus cortos tienen ya dos Goya, y puede parir trillizos si la Academia le anota en el sobre del tesoro. En breve dará el salto al largo con Cuerdas. Evidentemente no será un salto al vacío, porque es el alumno más aventajado en el aula de la cantera del cine español. El corto made in Spain pisa fuerte, y él es, posiblemente, el del dorsal número 1.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/espanol-IVA-politizacion-guiones-visibilidad_0_2868913102.html

Lord Baron y el periodismo de verdad

 

c3bfmhgweaemx56A los grandes periodistas se les huele de lejos.

Suelen ser discretos, porque han logrado domar el ego. Es fácil: ¿cuánto cobro? ¿Cuántas horas trabajo? ¿Cuánto dura en la humanidad mi trabajo? ¿Qué hacen en la intimidad con las páginas de los periódicos? Y ya. Raso. Serenos.

Leen y escuchan. Quizás no vomitan tuits compulsivos, ni ven la tele. Leen clásicos. Y leen a sus compañeros y a sus rivales. No son onanistas del gremio.

Conversan con amabilidad, saben retirar el foco de atención, cuentan sus secretos, comparten su experiencia. Si el periodismo es servicio, formar a los periodistas es un servicio previo.

Abominan de la frivolidad sin aspavientos, pero con coherencia. Ni la editan, ni la exigen, ni la venden. Son conscientes de que su ejercicio profesional es serio. Y son conscientes también de que la frivolidad periodística ha rebajado el oficio hasta límites insospechados.

No tienen miedo. Ni a que les echen. Ni a los políticos sin escrúpulos que no entienden los medios. Ni a la crisis publicitaria. Ni a la valía de sus subordinados. Ni a ser normales.

Innovan. Son creativos. Arriesgan con sensatez. Son aventureros prudentemente valientes. Nuevos géneros. Nuevos formatos. Nuevas apuestas. Nuevos temas. Nuevos enfoques. Nuevas maneras. Sus medios son organismos vivos. Se regeneran a diario, porque no son conservadores. Los conservadores periodísticos siempre son mediocres.

Valoran a su plantilla: sus condiciones laborales, su actualización profesional. Dan importancia a cada persona que participa en un proyecto periodístico.

Entienden los valores del periodismo y los defienden con los hechos. No son poetas de la profesión. Son prosistas de la coherencia.

Son fiables y transmiten su confianza sobre el medio. Tienen amigos. Tienen enemigos. Y tienen fuentes en los dos bandos.

Creen en los hechos, por encima de los análisis y de las opiniones. La verdad, por encima de todo. Y encima, ganan dinero, hacen que su medio suba, se convierten en un valor de marca. Y disfrutan. Disfrutan mucho. Se les nota.

Hoy estamos siguiendo los pasos de Marty Baron, director del Washington Post que ha venido a Madrid de la mano de Conversaciones Con. Cientos de periodistas se pegan a él. Con eso, te lo digo todo.

El cine Feroz

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Los periodistas cinematográficos le ofrecen una manita de premios a Raúl Arévalo y su Tarde para la ira, mientras dejan en la cuneta a Rodríguez, Bayona y Almodóvar

La Asociación de Informadores Cinematográficos de España entregó ayer en Madrid su Premios Feroz, la antesala periodística de los Premios Goya. En la misma pista en la que Pedro Sánchez se puso de largo ante un mini PSOE cuando él era el salvador, los feroces periodistas del cine pusieron sobre su alfombra morada cómo ven el patio. Porque el cine español sigue teniendo algo de patio, con excepciones. Cada vez más.

El más-malo-hecho-en-España-con-cara-de-thriller, Antonio de la Torre, fue el director de orquesta. Muy Dani Rovira, pero con la escopeta más humeante. Sus breves apariciones fueron suficientes para laminar el ego y herir de ironía dura a más de uno. Especialmente a La reina de España. La película.

Él, que tiene tabla y madera, es el protagonista de la película que se llevó la palma de los Feroz: Tarde para la ira. Una película de agostos de crisis, de robos, de volver a empezar, y de esperanzas frustradas. Casi parábola del periodismo y sus trampas laborales… De las 8 nominaciones, conquistó 5: mejor película dramática, mejor dirección (Raúl Arévalo, el actor novato que pisa fuerte detrás de la cámara), mejor guion, mejor actriz de reparto (Ruth Díaz, premiada también en el Festival de Venecia) y mejor actor de reparto (Manolo Solo).  Ahora, a la reválida de los Goya, donde la ópera prima de Arévalo tiene 10 nominaciones. Una detrás de la otra.

Del Palacio del Duque de Pastrana otros salieron de los Feroz con la vista baja, y buscando aire. El cubo de agua más helada cayó sobre la cabeza de Alberto Rodríguez, cuyo El hombre de las mil caras estaba nominada a 10 Premios Feroz y sólo se hizo con uno: el mejor cartel… Ni él, ni José Coronado, ni Eduard Fernández, ni Marta Etura… Nada. El cartel. Y gracias… Los Premios Feroz son feroces con el talento de Rodríguez. Igual los informadores del gremio han querido lanzarle un mensaje, porque es más que previsible que en los Goya sea uno de los filmes más galardonados. Veremos si de la Academia sale con una de las mil caras más sonriente.

El otro director ferozmente apeado a pie de alfombra ha sido J. A. Bayona y su Un monstruo viene a verme. De 7 nominaciones, sólo un gato al agua: la mejor música original. El director español con más proyección internacional tragó el polvo mediático. Sus 12 nominaciones en los Premios Goya le darán aire y justicia. ¿O a la Academia le da envidia Hollywood? Si medimos con la regla de Penélope Cruz, no tiene por qué…

Como era ya casi un tópico desde que los Panamá Leaks le aguaran la fiesta, no hubo Romeo para la Julieta de Almodóvar. Cero premios de 9 nominaciones. Feroz y por la espalda. Como si los finalistas los hubiera votado sólo Boyero… Las 7 nominaciones que le aguardan en los Goya tendrán más eco en su eternidad, porque es previsible que al menos Enma Suárez se lleve un busto como el cine manda.

Las estrellas están, pero no brillan. Los medios han preferido dejarles de lado. Incluso Alejandro Amenábar, que entregó los galardones gordos de la noche, vivió en sus carnes el frío recibimiento de un público de actores y periodistas que le tienen en los altares, pero que le dejan en rincón oscuro de sus afectos. Porque los del cine son muy de amar en exceso, o de recelar sin descaros. No hay punto medio. Todo es clímax.

El lado friki de Kiki también tuvo su momento. Paco León y su afán de escandalizar conquistaron los premios cómicos con su biopic sexual de instituto hormonado y liberadas sin fronteras. Pero la gente le quiere, las cosas, como son. Al respetable periodístico-cultural-progresista le hace gracia esa revolución sin intimidad, aunque él sean tan suyo y termine provocando cierta inquina entre los amantes de la discreción cada vez que pilla micro.

Otros premios solitarios muy aplaudidos fueron para Roberto Álamo, mejor actor protagonista en Que Dios nos perdone, y Bárbara Lennie y su redbull, mejor actriz en María (y los demás). Y ya. De las 13 películas con opciones, entre 6 se lo liquidaron todo.

Gala Premios Feroz 2017 ©  Alberto R. Roldan / Premios Feroz 24 01 2017

Súper Chicho

Los Premios Feroz también hablaron de televisión. Y su momento más sonoro fue el Premio Feroz de Honor a Chicho Ibáñez Serrador, una institución querida, un referente contemporáneo, y un trozo de historia cargadito de historias para no dormir, y de 1,2,3, responda otra vez. En su silla de ruedas de tesón, Ibáñez Serrador, el que lo fue todo y cuyo espíritu sigue latente en las pantallas, prometió que antes de su the end habrá una película más en su lista de Wikipedia.

El oro de la tele fue para El Ministerio del Tiempo: mejor serie dramática, mejor actriz protagonista (Aura Garrido), y mejor actor de reparto (Hugo Silva): un galardón compartido con José Sacristán y su sana madurez en Velvet.

La histeria histriónica y la alegría en technicolor la protagonizaron los de Paquita Salas. Tres premios: mejor serie de comedia, mejor actor protagonista (Brays Efe), y mejor actriz de reparto (Belén Cuesta). Y, de regalo, un curso rápido de CCC sobre Cómo aprender a estar en un escenario sin dar vergüencita ajena.

Gala muy pautada, con pocos sobresaltos. Bien puesta. Un poco rígida, quizás. Ni tiempo hubo para hacerle un homenaje menos exprés a Bimba Bosé. Nula crítica política. Mucha ironía con el trabajo (superficial, acomplejado, tercermundista…) de los periodistas del sector, con amor, pero con limón y sal. Algún guiño feminista oportuno. Algo de frialdad para unos. Mucho calor entre los más jóvenes. Visible cantera de actrices versátiles, variadas, jóvenes, con empuje. Y muchos besos a mis padres, a mis hermanos, e incluso a la mujer de mi vida y a mis hijos, que son la razón de mi exisitir… Porque los actores siempre han demostrado que la familia sí importa.

En la alfombra morada pisada por los tacones y los abotinados de charol quedaron también algunos chispazos: Rodrigo Sorogoyen (Que Dios nos perdone) dará que hablar. La ficción televisiva toma altura. Hay sueños americanos locales del cine y la tele made in Spain que no han tenido que hacer las Américas.

¿Y qué ha pasado con los de siempre? ¿Qué ofrecen los periodistas cinematográficos a Carmen Machi, Rossy de Palma –excluida fríamente de los Goya-, Marta Etura, Alberto Rodríguez, Pedro Almodóvar, J.A. Bayona…? Los Feroz han cantado su bingo…

Doble guiño para la Academia de Cine y para Dani Rovira: de los Feroz se sale a las once de la noche. Y tan contentos. La mayoría.

Poder, miedo y buen rollo

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El día de la Virgen de Lourdes el PP está de congreso nacional, el de la mayoría de edad, el 18.

Ha dicho Andrea Levy que el partido quiere que ese encuentro cartesiano “sea un espacio de debate y encuentro de todos los militantes para lograr una organización a la altura de la sociedad española”. Ya. Por querer…

Los 18 años son una buena edad para hacerse preguntas: quién soy, a dónde voy, para qué, por qué, de dónde vengo, y todas las uvedobles que a cualquier persona sin miedo le plazcan. La valentía se sobrentiende en el epicentro de la madurez.

El PP vende su próximo congreso bajo el lema ¡España, adelante! Hay muchas maneras de ir hacia adelante: progresar, huir, sin mirar atrás, haciéndose el sueco, escuchando a la gente que se encuentra por el camino, pisando fuerte, postergando a las minorías, dejándose llevar por las glorias del momento, en andas, bajo palio, con marcha, estirando el empujón…

En este último tiempo he podido entrevistar a seis personas de perfiles muy diferentes y con sede en el PP. La primera fue Andrea Levy. Maja. Risueña. Espabilada. Novata. Trending. Relaciones públicas. Desde entonces, por lo que le veo, le leo, y le oigo –salvo cuando entra en diálogo tuitero con el oráculo de la posmodernidad políticamente correcto: Jot Down– pienso que ha crecido, pero está muy lejos de ser una mujer estructural en el partido. Parece una chica de transición, plenamente implicada en el PP, incluso los fines de semana. Y aunque nos cuente que lee y que sabe, no la veo en el meollo del programa de un partido salvo para encontrar las maneras más chulis de vender las cosas en el mercadillo de las redes.

Para Levy, el PP debe ser una derecha moderna (http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Cristina-Cifuentes-Feijoo-encarnan-PP_0_2574942509.html). Y mi impresión, después de tomarme con ella una cocacola, es que su derecha moderna es una derecha amplia muy de marca blanca.

Después estuve con Alberto Núñez Feijóo una mediamañana de enero del año pasado (http://www.elconfidencialdigital.com/politica/entrar-politica-gestionado-publico-regeneracion_0_2663133687.html). Un señor. Hábil. Listo. En el epicentro de las cuatro torres de Madrid, el presidente de Galicia deshojaba la margarita de su futuro político. ¿Más Galicia? ¿Destino Madrid? ¿Moncloa? ¿Génova? ¿Casita? Dicen que Rajoy le pidió conquistar definitivamente Galicia, pero que él quería un cambio de papel. El tiempo nos dirá cuál es el sitio que le corresponde. En cualquier caso, Núñez Feijóo es un tecnócrata social eficaz, un gestor serio. De ideología abierta, pero con el fuste de la experiencia. Núñez Feijóo es natural como los iconos de Ciudadanos, pero no es de la pasta populista curiosa en la que se han convertido los populares de postín cuando han abandonado las ideas para asentarse en el poder.

Después del verano conocí a Alberto Fabra (http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Ciudadanos-PP-costado-renovarse_0_2776522344.html). De por medio, una horchata y, sobre la mesa, el PP más corrupto y más dañino para ellos mismos, cuando Rita Berberá vivía aún entre nosotros. Me pareció un galán de la política, un superviviente de la hez humana en la que habitan los que roban sin necesidad. Sonriente. Oportuno. Senador. Con ganas de un flash después de pasar a la sala previa al ostracismo. Pero interesante. Ideológicamente despojado. De centroderecha en el sentido más líquido de la expresión.

Y hace sólo unos días estuve con Luis Peral (http://www.elconfidencialdigital.com/politica/PP-preferido-mantenerse-rajatabla-principios_0_2860513942.html): 40 años en el ajo de la política siempre en el mismo sector, con sus marcas evolucionadas. Democristiano sin pancarta. Defensor de la conciencia. Valiente con principios en un momento curioso en el que las aguas del Mar Azul se abren de par en par cuando metes en el mismo barco fe, razón y coherencia. Para unos es un meapilas. También dentro de su partido, donde antes Celia Villalobos era una excepción, y ahora es la salsa en la que conquistan los mares del poder, pese a naufragar en las aguas de las ideas, que eran sagradas para el PP de Aznar, y que ahora son una atadura que conviene cortar para seguir subiendo ligeros de equipaje.

Ya ven. Cuatro personas, cuatro mundos. Si en Génova me hubieran dejado hablar con más gente, quizás hubiéramos encontrado otros matices, pero la oficina de prensa del PP es muy selectiva, muy de los de siempre… Y muy lenta.

Se supone que un congreso debe servir para fortalecer en torna a la unidad. La unidad en torno a un líder. La unidad en torno a unas ideas. La unidad en torno, incluso, a unos ideales. Lo fácil es ver el patio del PSOE, de Podemos, y el de Ciudadanos, y vivir que son dos días. Lo difícil es hacer las cosas bien antes de que lleguen las urnas por la espalda y lo de Pedro Sánchez sea una anécdota infantil comparada con el tsunami de recelos que se pueden despertar en la piscina multicalles del PP.

También he conocido a dos políticos locales del PP, que son los que más me han convencido: Chuso García Bragado (http://www.elconfidencialdigital.com/deportes/Lamentablemente-deportista-utilizado-politica-Cataluna_0_2558144192.html) y Ruth Beitia (http://www.elconfidencialdigital.com/deportes/puede-fan-resiste-gana_0_2705129492.html). Ellos, que están entrenados para llegar a la meta dándolo todo, son los más auténticos. Los que más hartos están de las tonterías internas de los partidos, y de la endogamia, y del poder en manos de unos pocos, y de la falta de compromiso ideológico…

El poder impide ver el bosque. Los políticos son los reyes de la subjetividad. Latente: miedo a disgustar y tensión al discrepar, y mucho buenrollismo con sonrisas-profiden. Una falla superguay

Peral o cómo criticar al PP sin levantar la voz

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Foto: Álvaro García Fuentes

Luis Peral Guerra se va en son de paz. Tras 40 años en la política, acaba de despedirse del grupo parlamentario de Cristina Cifuentes. Para los cronistas del morbo: no se ha ido dando un portazo. El que fuera consejero de Educación de Esperanza Aguirre deja la primera línea, pero seguirá lanzando a los mandos del PP ideas de regeneración sin rupturas ideológicas. Propugna la libertad del voto en conciencia, en un país de borreguismo parlamentario pese a las conquistas de la Constitución. Fillion y su estilo de derecha sin complejos, en su horizonte. Defensor de los principios y los compromisos electorales por encima de todo. Incluso del miedo a las encuestas. Amigo de la vida. Defensor de la familia. Democratacristiano natural. Antes, la excepción era Celia Villalobos. Ahora, él y sus iguales son las ovejas negras de un PP ideológicamente de marca blanca. Un perfil popular en peligro de extinción, aunque para muchos votantes azules que ahora cuelgan del alero sean, precisamente, la referencia.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/politica/PP-preferido-mantenerse-rajatabla-principios_0_2860513942.html