Un dircom en propia meta

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Ayer me quedé loco. El dircom del Atlético de Madrid me respondió a una solicitud de entrevista: “Perdona, las peticiones de medios de comunicación deben ser enviadas desde correos corporativos, no atendemos solicitudes de emails genéricos. Un saludo”.
Yo escribía desde un descastado gmail, porque, como los 2.04 millones de españoles que son autónomos, soy periodista freelance y no tengo ningún mail corporativo, precisamente porque trabajo para varios medios.

Esta respuesta anti social y anti periodística, que dista mucho de las esencias del código ético de la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom), no era la primera tarjeta amarilla. Desde el 3 de noviembre de 2015 hasta ayer he pedido cuatro veces, en son de paz, lógicamente, la colaboración del departamento de Comunicación del Atelti para solicitar entrevistas, de esas a fuego lento que publico los fines de semana para El Confidencial Digital. En las cuatro ocasiones he notado al leer las respuestas un pasotismo y una falta de profesionalidad indigna de una casa grande como el Atlético de Madrid.

En ese club donde todos dan al cien por cien. En ese club donde Simeone se ha convertido en el icono de tirar para arriba hasta sudar la gloria. En ese club donde Torres, Juanfran, Girezmann visten con dignidad cada una de las rayas. En ese club que siguen muchos autónomos sin correos corporativos y con abonos pagados a plazo. En ese club de gente media y corazón grande, de pasión, de trabajo bien hecho. En ese club mi experiencia personal ha sido que la Comunicación es un gol en propia meta.

Yo entiendo que me digan que no, que sólo ofrecen entrevistas a medios deportivos, como hace el departamento de Comunicación del Real Madrid, que te llama, da la cara, y se explica. Entiendo también la presión del jefe de prensa de una casa como esa. Pero entre decir: “No queremos hacerte caso”, y decir “déjame tu teléfono y lo hablamos” hay dos mundos: el del dircom de primera división, y el del jefe de comunicación de tercera regional que se nota cuando escribe que se está viniendo arriba.

De Cuenca, el humanista pop

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Foto: Álvaro García Fuentes

El último Premio Nacional de Poesía detesta a los que van de poetas, y tiene medalla de oro en decatlón cultural. Escribe, critica, traduce, observa, reflexiona, investiga, comenta, escucha, ensaya y contempla. Nada de lo humano le es ajeno: desde Sexto Empírico hasta Tintín. En su biografía conviven sin estridencias Eurípides, Esperanza Aguirre, Loquillo y Quentin Tarantino. Iconoclasta del “igualitarismo atroz”. Martillo contra los herejes de la pedagogía que expulsan a las humanidades de las aulas. Político eventual con experiencia y libertad de reflexión. Pre romántico. Post marxista. Uno de la generación del 68 que cree utópicos los versos de Podemos. Ve a Sabina en la RAE. Y a Rajoy leyendo a Homero cuando cuelgue las botas. Un vitalista con la cabeza amueblada de muchos libros, mucha vida y mucha gente.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/democracia-convertirse-mediocridad-degenerar-demagogia_0_2784921493.html

Eau de pactos

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“España está pidiendo un gran pacto”. Hasta los comentaristas que se han hecho fuertes en el chiringuito coinciden en que estos tiempos de aritmética de pie quebrado son momentos de mix, de diálogo, de medianías absolutas.

De acuerdo.

España vota “no” a pensamientos únicos y gobiernos de mayorías. Pero, claro, España pide pactos políticos mientras hay mucha España media haciéndose la sorda.

Cuando pedimos un gran pacto pedimos pactitos previos que no podemos dar por superados, aunque lo consagre la Constitución: un pacto para vivir, para tener un techo, para cumplir nuestros derechos y también para exigir nuestros deberes sin encontrar siempre a un operador que se hace el tonto al otro lado de las administraciones.

Las urnas piden pacto político, y también pacto social de no agresión. Un pacto para A y para B. Para C y para D. Un pacto en el que ser libres de hecho no sea, en el fondo, una utopía democrática.

Pactos para hablar como se quiera en el idioma de la educación. Pactos para que cada padre elija un colegio. Pactos para pagar con justicia. Pactos para pagar a tiempo. Pactos para que pague el pato el que hace el oso.

Un pacto por el que unos van a misa y otros no. Y ninguno repica por encima del hombro. Pactos para defender mis colores sin profanar los tuyos. Pactos para que la clase media no sea la más pardilla. Pactos para mirar a los pobres a la cara y llamarles por su nombre.

Pactos que avalen que “hablando se entiende la gente” es más social que el “que cada palo aguante su vela”.

Pactos para recoger todas las cacas de los perros y para que a unos le gusten los toros y a otros les horripilen hasta los tuétanos de su sensibilidad.

Pactos para cruzar en verde, para cuidar el medioambiente, para escucharnos antes de tener la última palabra. Pactos para que el vecino no nos dé la noche y pactos para que un niño corriendo en el piso de arriba no sea un delito innegociable.

Pactos para no gritar en el bar y dejarme seguir una conversación. Pactos para ondear la bandera que me salga del pacto. Pactos para limpiar el váter público antes de huir sin vergüenza. Y para cuidar el libro público. Y mimar la sanidad pública.

Pactos para vestir, para comer sin dar fe a cada bocado, y para usar desodorante antes de subirme al metro. Pactos para poner a lo pokemons en su sitio. Pactos para no subir al bus con la música en vivo. Pactos para conducir sin exasperar, para pitar lo justo, para morderse la lengua cuando la impaciencia cabalga como un diablo sobre ruedas. Pactos para llegar a un acuerdo sobre los grados del aire acondicionado antes de que se desate una guerra civil.

Dejar de vivir como solterones sociales. Eso nos hemos dicho en las urnas. Dos veces. De momento.

(Artículo publicado en la Revista Palabra, septiembre de 2016)

Fabra, y la horchata del PP

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Foto: Álvaro García Fuentes

No es el de las gafas de sol y las loterías sospechosas. Es el otro: el que eligió Rajoy para pasar el estropajo en la Valencia de la Gürtel, Taula y Púnica. El 28 de junio del año pasado cedió el testigo de la región y de un partido en quiebra de confianza. Él tiene la conciencia tranquila. Mantiene su martillo contra los herejes de la política que corrompen todo lo que tocan, y pide eliminar a los imputados del foco hasta que se demuestre lo contrario. Su político de cabecera no es Aznar, sino Adolfo Suárez. Nada en la calle liberal de la piscina del PP. Teme que la política se convierta en un spa donde nadie se pelea por los sillones, sino por los jacuzzis… Si a la gallega el PP es poco ejecutivo para renovarse, su receta valenciana es mano dura, oír el clamor de las urnas, ahogar el postureo y aprender del municipalismo para hacerle el boca a boca a una política que hace aguas bravas en las paellas del CIS.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Ciudadanos-PP-costado-renovarse_0_2776522344.html

Zugaza, paleta de talento

ZugazaFoto: Álvaro García Fuentes

Punto medio sin puntos de fuga. Con 14 años de perspectiva. Miguel Zugaza sostiene el dintel del Museo del Prado a tres velas de cumplir su bicentenario. Historiador del Arte especialista en gestión. Mucho talento y mucho talante. Pocos protagonismos. Cero celo político. El guardián de la pinacoteca invita a los azules, rojos, morados y naranjas a que sellen la paz ante La rendición de Breda para que haya, cuanto antes, un Gobierno. Velázquez es su número uno. Cuando ETA desaparezca, enviaría a su familia, de Durango, una postal de El Jardín de las Delicias. Para celebrarlo sin olvidar el infierno del pasado. El Descendimiento de Van der Weyden es el cuadro que más le conmueve. Y, además del Guernica, echa en falta en el Prado una danza de Matisse. Porque el Prado se prepara para entrar, pictóricamente, en el siglo XX. Y lo hará de su mano.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/Errejon-ministro-Educacion-Cultura-Deporte_0_2747125299.html

Humor, en pause

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Fotos originales: Álvaro García Fuentes

Entrevistar a José Mota, Dani Rovira y Leo Harlem ha sido un placer. Tres personas. Tres actores. Tres formas de humor. Una oportunidad muy interesante. Te los recomiendo.

José Mota

http://www.elconfidencialdigital.com/medios/Espana-entera-pidiendo-gritos-abrazo_0_2742925707.html

 

Dani Rovira

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/politica-realidad-adelanta-humor-derecha_0_2650534946.html

 

Leo Harlem

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/politicos-ciudadanos-episodio-nacional-patetico_0_2675732428.html

Mota, el cronista social

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Foto: Álvaro García Fuentes

Les cuento un poquito por encima cómo está el tema: para José Mota ya es Navidad. En plenos Sanfermines, el fuego artificial con el que España cierra el año está pariendo la Nochevieja. Total: un año sin Gobierno es más previsible. Después vendrá su giro de 180 grados con Abracadabra, donde él y su flequillo nos hipnotizarán desde el cine. Y así. A sus 50 palos, el hombre de la vara está como Jarek, el butanero. Parto caja. La agenda de trabajo del actor-humorista-guionista-director-antropólogo es el ansia viva. Mota no es un showman. No. No confundamos. José Mota es un cronista social con fama de cómico, que dice verdades como puños, sin ring. Lo suyo es construir puentes con gracia poniendo minas a lo que el ojo ve, pero la subjetividad –o la cara, o el poder, o los medios, o todo- esconde.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/medios/Espana-entera-pidiendo-gritos-abrazo_0_2742925707.html