Talento por El Mundo

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Hoy El Mundo cumple 10.000 periódicos. Es un buen aniversario. Cuatro veces redondo. Me uno a esta fiesta ofreciendo tres entrevistas -importantes para mí- que ayudan a conocer mejor el talento del periódico.

Pedro J. Ramírez, Casimiro García-Abadillo y Antonio Fernández-Galiano.

Son tres entrevistas que también forman parte del emotivo homenaje al periodismo y la casa que ha montado la editorial en ese especial que hoy está en los quioscos y que, me parece, es un gesto de profesionalidad y respeto entre amigos y compañeros que lo fueron a pesar de las dificultades vividas en los últimos años.

Felices 10.000. Todavía queda Mundo por montera.

Pedro J. Ramírezhttp://www.elconfidencialdigital.com/medios/Rajoy-presidente-Gobierno-desaparecera-completo_0_2495150488.html

Casimiro García Abadillohttp://www.elconfidencialdigital.com/medios/Moncloa-queria-Mundo-periodico-salido_0_2436356345.html

Antonio Fernández-Galiano: http://www.elconfidencialdigital.com/medios/pluralismo-espanola-lamentablemente-mercado-permitir_0_2902509746.html

 

Antiburbujas y refrescantes

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Peter Morgan es mi mano derecha. Mi Perry Mason. Hoy aquí. Mañana allá. Un recurso literario eficaz y responsable. Un enviado especial. Mi webcam.

Le he enviado al Instituto Zaratustra, una referencia académica pujante, donde se forman, vía contribuyente, los líderes sociales que pagarán nuestras pensiones.

“Hola, Peter. Te necesito”. Y mi amigo fantástico acude veloz, como Kitt. Me gustaría encargarte una encuesta sencilla. Instituto. 1º de Bachillerato. Anónima. No resta puntos para la evaluación. Se puede escribir en rojo. Que sean libres para responder a esta pregunta: ¿Qué es para ti un/a laico/a?

Peter llega. Saluda a una profesora entusiasta que enseña humanidades. Un oasis. Ella, encantada con el experimento.

20 minutos después, Peter vuelve a casa leyendo las respuestas. Es primavera. También en El Corte Inglés.

“Un laico es el que ayuda al sacerdote a pasar la cesta del dinero en la misa”

“Un laico es un tío como de otra generación muy religioso. Mi abuelo creo que es laico”

“Laica es una chica con falda súper larga. Una especie de monja, pero que no está encerrada en un convento”

“Laica es la mujer que no puede ser sacerdota. Por ahora”

“Laicas son las del coro de la parroquia donde hicimos la Comunión. Sonia, Isa, y estas. Se casan. Muy majas, por cierto”

Y así, 36.

Ordenamos las respuestas. Las subrayamos. Las valoramos. Algunas nos hacen gracia. No es risa tipo hay-que-ver-cómo-está-el-mundo. No. Entendemos perfectamente lo que los alumnos del Zaratustra quieren decir. Nada más positivo que la realidad, y las percepciones también son realidad.

Laico-ca es un término confuso, también en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Dice la voz de la sabiduría filológica: “Que no tiene órdenes clericales”. En negativo. A la defensiva. Su origen también surge por contraposición. Significa “del pueblo” y se oponía a la voz de “clérigos”.

Tomamos notas, pensamos y exponemos un esquema. Mónica, la profesora, le ha pedido a Peter volver con su balance y él aterriza de nuevo en el instituto. Los jóvenes están de exámenes, pero tienen curiosidad por ver de qué va la fiesta.

Hemos preparado un Prezi muy chulo que se titula: “Cristianos en vaqueros y la humanización del futuro”.

Leo así, directamente de la pantalla.

Un laico no es un medio-cura. Es un cristiano corriente, que pilla el metro, usa whatsapp, lee la prensa, estudia o trabaja, tiene amigos, escucha Spotify, sigue Netflix, va a la moda, tiene personalidad, y sentido del humor, y va a Misa y quiere ser feliz.

Un laico es una persona como tú que, además, tiene una conciencia cristiana, se siente uno más dentro de la Iglesia, quiere, lee y secunda lo que dice el Papa, e intenta convertir su fe en hechos concretos de andar por casa, porque tiene el reto de ser coherente.

Laika era la perra del cohete de Mecano, y se escribe con k. Los laicos con c no viven en el extramundo. Buscan muchas cosas, aunque no siempre las consiguen. La vida es larga, y nadie dijo que el objetivo era ser perfectos a la primera. Pelean por ser buenos ciudadanos, una asignatura cuyo programa va desde mejorar la sociedad hasta tirar los papeles a la papelera. Pelean por ser buenos amigos. Y pelean por ser buenos profesionales. Como todos los cristianos, deben ser una referencia profesional en su ámbito y sacar el máximo rendimiento a su talento para la sociedad en la que vibran.

Un laico no es un verso suelto. Es una sinalefa: un puente de unión, un agente de unidad entre las personas con las que disfruta conviviendo.

Un laico no es un talibán de sus principios. Como cristiano, defiende la libertad de las conciencias por encima de todo.

Un laico es un foco de alegría. No sólo de jajajas. Sí, de aspiraciones de fondo en regla y santa paz.

Un laico es un tipo audaz que se mueve, que colabora, que ayuda, que tiene ilusiones, que busca, que encuentra, que anima, que moviliza. Un laico es un tipo al que le interesan las cosas, porque nada de lo humano le es ajeno. Un laico es antiburbujas y refrescante.

Un laico no apostoliza con sermones, no impone doctrinas, ni dogmas, ni da lecciones. No es de lo-que-tú-tienes-que-hacer-es-lo-que-yo-te-diga. Da ejemplo.

Una laica es esa madre estupenda que cuida a sus hijos como oro en paño, que une a las diferentes generaciones de la familia, que combina casa y trabajo, que ama, que disfruta de las cosas buenas que tiene la vida. Que abre sus ojos. Que ríe. Que llora. Que reza el Ángelus. Que va al supermercado. Que va al cine. Que se cuida. Que cuida.

Un laico es un caballero. Que combina casa y trabajo como la laica de antes. Que crece. Que hace deporte. Que prepara la comida. Que habla con sus hijos. Que ve el Madrid en pantalla grande. Que compra flores a su mujer. Que se confiesa. Que barre. Por dentro. Y por fuera.

Una laica no tiene edad media. Puedes ser tú. Con tus zapas molonas. Con tus carpetas forradas con arte. Con tus apuntes de colores. Con tus idas y tus venidas, tus cascos, tu parroquia, tus amigas, tus amigos, tu gente, tu cine, tu mundo, y el de todos.

Tengo laicos de 14, de 32, de 46, de 58, de 60, de 74…, con salud, con enfermedad, casados, soleteros, azules, verdes, pero nunca marcianos. Como ese: el de los vaqueros.

Me cuenta Peter Morgan que Astrid, la chica que muerde el boli con desdén en primera fila, se ha interesado por el tema.

Pues ya está.

Vete tú al Zaratustra con la Lumen Gentium. Vete, y nos cuentas.

Lo de “antiburbujas y refrescantes” es lo que más gracia les ha hecho. No habíamos caído, pero sí. Las bebidas isotónicas son una buena metáfora para explicar este capítulo.

Roma, un spa vital

ROMA Y FLORENCIA UN VIAJE GUIA

Cada vez entiendo más el poder de las termas. Caracalla sabía de la vida. Hazme caso.

Acabo de aterrizar en Madrid tras diez días inolvidables en Roma. Ha sido un viaje de casa a casa a pesar del avión, los kilómetros, el idioma. No sé cómo explicarte que, a veces, entre salas de estar hay carreteras y cielos.

Han sido días de trabajo para un proyecto ilusionante que me traigo entre manos y que tiene Roma como epicentro, pero que mira a todo el mundo con un optimismo desbordante.

He estado diez días en Roma y no he pisado la Piazza Navona, ni el Colisseo, ni los foros… No ha caído mi moneda rancia sobre las aguas de Trevi. No era una promesa, ni mucho menos, pero no vine acá de turismo, ya tu sabes… Habrá tiempo para patear de nuevo esos lugares que ensanchan el alma y personifican la belleza. La verdad: no he echado de menos esos rincones ninguno de estos días.

La Roma que yo he vivido este mayo ha sido un spa vital, aunque Pepe se ría. Aire puro. Gente buena. Conversaciones estimulantes. Paz. Prayer. Y una gastronomía estupenda sin pisar un restaurante. Que los platos con arte abren los poros del humanismo realista y, a la vez, son un trampolín.

Olas tranquilas de ideas, proyectos, ilusiones, recuerdos que van, recuerdos que vienen y que no se han muerto en ninguna orilla. Burbujas de alegría, de jovialidad, de familia sin metáforas. Lluvia regeneradora. Vapores de autenticidad que humedecen hasta el más seco adoquín de un ferragosto al vacío.

Roma no es un sitio más. Es un lugar esencial.

Los tengo que venden alfombras. Alfombras que vuelan.

Avevo quasi dimenticato quanto sei bella, Roma. Grazie mille. 

Cuatro plumas (y ningún funeral…)

escritores

Día del Libro. Cuatro escritores. Cuatro entrevistas largas. Cuatro plumas y ningún funeral. Cuatro jinetes libres. Cuatro estilos. Cuatro por cuatro: equis talentos. Cuatro denadas.

Luis Alberto de Cuenca

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/democracia-convertirse-mediocridad-degenerar-demagogia_0_2784921493.html

Jorge Bustos

http://www.elconfidencialdigital.com/medios/habla-perdida-calidad-periodismo-lectores_0_2889911000.html

César Antonio Molina

http://www.elconfidencialdigital.com/politica/mensaje-PSOE-Espana-historia-confuso_0_2726127394.html

Lorenzo Silva

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/Votar-Espana-deprime-defrauda-triste_0_2474152586.html

 

10 fallos sistémicos del Tramabús

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Podemos ha sacado esta mañana su paso. En su pascua de resurrección, el partido de Pablo Iglesias admite que necesita hacerse oír. Él y su gente, dividida en bandos precoces, sabrán por qué el espectáculo, el montaje y el show antes que la política.

Este autobús no ha pasado por la ITV del sentido común. Aun así, la circulación pública es un bien de alto riesgo que conviene vigilar de oficio.

He aquí los 10 primeros fallos sistémicos que se observan a simple vista de este barco de Chanquete convertido en patíbulo civil:

El Tramabús:

  1. Convierte el discurso de Podemos en un cómic.
  2. Traviste la justicia en un bus condenatorio.
  3. Mezcla posverdades y posmentiras retratando el populismo señalador.
  4. Canoniza la incomprensión de Podemos hacia el papel de los medios de comunicación.
  5. Permuta “la sonrisa de un país” por “el exhibicionismo del odio con nombres y apellidos”.
  6. Consagra a Podemos como un partido a la defensiva poco constructivo.
  7. Delata el infantilismo inherente a la formación de Iglesias.
  8. Es una pancarta llena de venganzas sobre ruedas.
  9. Confunde la libertad de expresión con el vudú.
  10. Enciende la mecha de otras guerras. Al tiempo.

Feliz día de telediarios. Hacen ustedes la pascua a los que creíamos firmemente en que otra política no superficial era posible.

El gestor-editor no Cebrián

con Galiano

Foto: Álvaro García Fuentes

Algunos le llaman “el único superviviente”. Es una hipérbole en busca de blanco, pero lo cierto es que Fernández-Galiano es de los pocos que quedan en la cúpula de Unidad Editorial tras unos años de terremotos insistentes. Llegó a la prensa después de militar en UCD, trabajar en el sector financiero, y sentar cátedra de Civil en la Universidad. Y lleva 28 años entre periódicos. Los últimos, de infarto: crisis general, más crisis particular. Le tocó relevar a Pedro J. Activó el tiovivo de la sucesión-que-no-cesa en El Mundo. ERE’s y periodistas de toda la vida achicados del barco. Asume y digiere lo que “me hubiera gustado evitar, pero uno está donde está, y le cae lo que le cae”. Italia (RCS MediaGroup) tiene la última palabra. Ve futuro a la prensa española, aunque sea “incierto”. Aboga por un mapa de cabeceras periodísticas “remodelado” y un sector unido. Soraya Sáenz de Santamaría no tiene su móvil: “Cuando quiere hablar conmigo lo hace a través de mi secretaria”. El hombre tranquilo, al que le toca abrir las trampillas, dice no tener “alma de hierro”. Ni es, ni pretende ser –apunta-, otro Cebrián.

Lea la entrevista íntegra en http://www.elconfidencialdigital.com/medios/pluralismo-espanola-lamentablemente-mercado-permitir_0_2902509746.html

Hijos del relativismo

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La búsqueda del sentido de la vida progresa en la biografía de cada persona. A la vez, fuera, en el camino, el relativismo engorda sin piedad. La verdad no existe. El bien es subjetivo. La belleza es discrecional. Y punto. Una bomba en los cimientos. Un puro. Y miles de insatisfacciones cristalizadas en tensión interior, dialéctica hegeliana tuitera, depresiones, risitas, soledades, mentiras, mal, feísmos.

El relativismo es una higa a la sed de felicidad que naufraga ante la debilidad del hombre para amar, y sufrir, por conquistar las verdades como puños. Es una duda adolescentemente madura que evita cualquier compromiso para justificar una vida veleta asentada en un mojón de arena movediza.

El relativismo es una enfermedad de la razón aquejada de afectuosismo patológico que impide a la voluntad elegir el recto –y difícil- camino de la conciencia.

El relativismo es un monstruo que viene a verme con ira postergando el romanticismo de la vida a un pesimismo existencial lleno de preguntas sin respuestas por voluntad propia y por insistencia ajena.

Del relativismo absolutista nace el lema de las sociedades unidas sólo por la virtualidad de las redes: yo hago lo que me da la gana, yo pienso lo que me da la gana, yo te mando a dónde me da la gana. Piérdete. Muérete. No me importas.

El relativismo era un arma contra el dogma y se ha convertido en una mina contra los principios. Y ahora el dogma inexorable de lo política y asfixiantemente correcto es elegir entre ser relativista, o ser medieval, integrista, apostólico y romano…

La posverdad con la que se nos llena la boca es hija del relativismo. No nos echemos las manos a la cabeza cuando comprobamos que ya es mayor, que está juguetona y displicente, que se ha rebajado la falda para enseñarnos sus carnes. Y que sus carnes expresan su esencia: mentiras.

El falso diálogo social es otro de sus hijos legítimos, amante del postureo, desmelenado y locuaz, que conversa con un puñal en la mano y una sonrisa de metal que también se clava por la espalda. Sólo el desvergonzado relativismo es capaz de vender la confrontación a hierro como diálogo tolerante.

La simple autenticidad es hija de sangre. Pava. Tonta. Yo soy así. Soy súper auténtico. Arriba mi yo mismo. Abajo el mundo.

El exhibicionismo de la intimidad. Otra. La hija casquivana que retrata con su despelote la insoportable levedad del ser sólo cuerpos.

El libro de familia del relativismo es una enciclopedia de problemas contemporáneos que perderán la batalla. Lo augura la esperanza. Otros prefieren pensar que la familia del relativismo es la reina del mambo. OK. Nunca es tarde para huir de Neverland.

(Publicado en Palabra, marzo 2017).