15 plumas por Sant Jordi

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San Jorge. San Jordi. Rosas y libros.

Os dejo una selección de 14 entrevistas a escritores variados (novela, ensayo, poesía, análisis, divulgación, sabiduría y experiencia) que he hecho en los últimos años. Y un reportaje de pleno al 15 dedicado a los policías escritores que patrullan nuestras librerías.

Feliz Día del Libro Leído.

1. Adrià, Ferran
2. Abadía, Leopoldo
3. Bustos, Jorge
4. Calderón, Reyes
5. De Cuenca, Luis Alberto
6. Durán Lleida, Josep Antoni
7. Gomá, Javier
8. Mulet, José Miguel
9. Nadal, Toni
10. Pardo, José Luis
11. Posadas, Carmen
12. Robles, Marta
13. Roca Barea, María Elvira
14. Silva, Lorenzo
Pleno al 15: Letrada academia de policías escritores

Por cierto: Me caen muy bien las-los autores que te conceden una entrevista sin necesidad de concederla solo cuando hacen promoción de un libro. Una rosa con guiño para los dircom de las editoriales.

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La izquierda española, en el diván de los objetos perdidos de la ‘nueva política’

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Pasarán las elecciones generales, municipales y europeas, y el problema seguirá sobre la mesa, aunque no tenga hashtag. La izquierda española pierde prestigio, se abraza a los nacionalismos que rompen la igualdad, elige a líderes mediocres y la gran clase media de sus votantes está decepcionada, perpleja y harta. Así lo ven, con sus matices, Rosa Diez, Gaspar Llamazares, Juan Fernando López Aguilar, María Elvira Roca Barea y Andrés Herzog. Voces de izquierda. De cuando la izquierda pensaba en voz alta y libre y no era una trinchera superficial con miedo al ostracismo.

Lea el reportaje íntegro en El Confidencial Digital

Cobeaga, ocho apellidos de comedia

Cobeaga

Foto: Álvaro García Fuentes

Justo antes de Cristo, Cobeaga ya había sido concebido en la mente de Dios como un comediante irresoluto. Al César, lo que es del César. Todos sus caminos llegan a broma, incluso aquel Euskadi de plomo. Con Vaya Semanita y Ocho apellidos vascos construyó un puente levadizo del que hoy viven muchos ciudadanos de a pie. De aquí, de allí. Codirige la última de Movistar: una de romanos muy locos que ayuda a ver la épica de la vida ordinaria relativizando ombligos y neuras entre sandalias y estandartes. Mientras tanto trabaja el suspense con Intríngulis. Su proyecto soñado es llevar a su cine los debates electorales entre González y Aznar, y mejor si es con Antonio de la Torre. Un tipo de barrio. Obrero del vídeo. Rodando con pico y pala. Apóstol de la carcajada como arma contundente y liberadora. Ve a Rivera y a Sánchez como los pagafantas de esta campaña electoral. Y critica la sobreactuación de Casado. Aquello de los actores, la ceja y Zapatero de hace una década le parece “muy marciano”. ¿La receta de su humor? “Humildad y mala baba”. Una vez cada tres meses le dan las gracias por hacer reír. Como sus recurrentes Dani Rovira o Julián López, es uno más en estas calzadas patrias. De hecho, su gata se llama Antonia

Lea la entrevista íntegra en El Confidencial Digital

Ferrer-Dalmau: óleos sobre patria

Dalmau

Foto: Álvaro García Fuentes

En un mar de brochazos vastos contra la historia de España, Ferrer-Dalmau pinta con pinceles sin pelos en la lengua sobre lienzos de leyenda negra, espesa, pesimista, cainita, e irreal. A contracorriente. En 2010 dejó Barcelona para no discutir nunca más sobre distopías políticas desparramadas en masa. Anacoreta ilustrado aferrado a la España que fue una piña. Un pintor de batallas único en su género que ilustra el barro, la sangre, las lágrimas, y la gloria de los antepasados que nos pusieron aquí el vermut del bienestar. Patriota sin complejos fantasmas. Sus opiniones sobre España y sus Fuerzas Armadas, dice, expresan las de una gran mayoría, porque “la realidad no es la que refleja Twitter”. Retrataría con orgullo la valentía de Rafa Nadal con su raqueta, porque sintoniza con su pintura de otros rafanadales anónimos que combatieron por España con tizona. Reconocido con medallas en otros países, alejado de los circuitos oficiales en el que parió su estampa. Apóstol de una buena mili. Realista. Épico. Con la maleta lista para el exilio con las pintadas broncas que se avecinan.

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El hombre que quiso ser puente

Con Duran

Foto: Álvaro García Fuentes

El hombre que quiso ser puente entre Aragón y Cataluña. El diplomático democristiano que dejó la cruces para los partidistas que tachan. Trajeado. Elegante. La antítesis ética y estética de Rufián-Torra dejó la política en 2016 después de que su apuesta por una Cataluña catalanista no independentista no encontrara eco en las urnas. Las gafas atrevidas en el Congreso de los Diputados para contemplar una tercera vía. Pudo ser el delfín de Pujol y entonces “Cataluña sería hoy otra cosa. Estoy convencido”. Pero Pujol quiso Mas, y Mas fue nuestro Cameron. Estado de su alma: tranquilo, sereno. Sin pelos en la lengua para autocriticarse y pedir perdón. La equis habitual en las quinielas de ministrables en gobiernos rojos y azules. Quiso ser periodista. No ve TV3. Hombre de Derecho en una política “con crueldad humana”. Al hombre que quiso ser puente algunos amarillos le llamaron botifler y los rojigualdas le miraron con recelo. Político cristiano sin catacumbas descansa con la conciencia en paz.

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Letrada academia de policías escritores

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Durante su jornada laboral son policías con méritos. Velan por nuestra seguridad, persiguen el delito y nos hacen la vida más fácil. Cuando vuelven a casa, dan rienda suelta a su pasión por la escritura. Y muchas veces lo que les sale son novelas negras donde lo mejor y lo peor de los seres humanos aflora sobre blanco con más conocimiento de causa del que imagina la ficción.
Aparcan la placa y el arma, y enarbolan la pluma creativa, aunque sean policías las 24 horas del día durante los 365 soles del año. Y se nota en sus libros. La fidelidad a los hechos, la experiencia en la redacción de atestados, el acceso a relatos ordinarios que suceden cada día mientras usted vive o duerme, unas historias bien estructuradas… Todo ello, compatible con la lealtad al Cuerpo y la óptima prudencia para separar jornada laboral de jornada literaria. Un equilibro discretamente elocuente.

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