Juan Mayorga: “Teresa de Jesús es la letraherida por antonomasia”

Fotografías: Patricio Sánchez-Jáuregui

Sobre las tablas, pero detrás del telón. Dramaturgo. Filósofo y matemático. Premio Nacional de Teatro. En las esencias del arte y en el horizonte brillante de la imaginación. Maestro zen de las palabras cuerdas con el coraje de tambalear las butacas con catástrofes constructivas. Atenta en adviento en el Teatro del Barrio con La lengua en pedazos: una bomba ascética, mística y “enamorante” que coloca a santa Teresa de Jesús en el corazón de Lavapiés. Explota la nobleza quijotesca en una platea social donde cabalga la polarización. Reflexión, diálogo, interpelación, reunión, trascendencia, reset. Pulcritud, bellasletras, elegancia, contundencia, consciencia, ilusión, materia prima, forma sustancial, civismo, derivadas y curvas que elevan las cotas de humanismo con la sana autoridad de su altavoz. En enero bajará el telón de Silencio con Blanca Portillo. Es la M de la RAE: mayéutico, magnánimo, mapamundi, maremágnum, maravilla, melodía, milagro, mediatriz, modestia, mixtifori, memoria, melopeya y Madrid.

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Emilio Morenatti: un Pulitzer en primer plano

Los mejores retratos de una pandemia gráficamente silenciada. Las mejores estampas de los rostros de las periferias sociales. Aquí, y fuera. Donde la actualidad y su pasión por contar lo que pasa le llevan desde hace tres décadas. Emilio Morenatti es fotoperiodista de la agencia The Associated Press y, en su carrera por documentar el siglo que vivimos, se ha acercado tanto al fuego que ha sido secuestrado, ha perdido un pie, ha sufrido heridas. Afganistán, Jerusalén, Gaza, Pakistán, conflictos, pandemias… Guerras, sangre, sudor, lágrimas y esperanzas. Sus ojos son anteojos sin filtros para las portadas de los periódicos más potentes de todo el mundo. Es el primer español galardonado con la mítica distinción en la categoría de reportaje gráfico por su relato sobre cómo han sufrido la pandemia los más veteranos de España.

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El trampolín de la nobleza, con García-Máiquez

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Foto: Javier Calleja

Enrique García-Máiquez es poeta, crítico literario, escritor, profesor, columnista y traductor. Un verso robusto de la lírica española. Un referente en el arte mayor. Según un tuit del Colegio Mayor Moncloa, su intervención en la XII Conferencia de las Artes San Josemaría Escrivá de Balaguer ha sido “una inspiración”.

Estación de Atocha. Tren con destino de vuelta a Cádiz soplándonos en la nuca. Gente que sale y que entra, que sube y que baja, que vuelve o que llega. Maletas, historias, ruedas, rampas mecánicas, voces de aviso, caras de urgencia, gestos de alta velocidad. En este desaguadero de vías que nacen y mueren, trajinan cuerpos con alma de santos y truhanes, de nobles e innobles. Microeconomía de un mensaje universal a escala en medio de un intercambiador de viajes. En una esquina baja nos tomamos un café sereno con puente aéreo entre 1902, 1928, 1975 y 2021.

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‘Generación Puente’: los ‘influencers’ españoles del diálogo social

Arriba: Ana Iris Simón, Irene Vallejo, Daniel Gascón, Borja Sémper, Elena Herrero Beaumont, Ricardo Calleja. Abajo: Diego S. Garrocho, Eduardo Madina, Lupe de la Vallina, Ignacio Urquizu, Valerio Rocco y Mariona Gumpert.

Tienen entre 30 y 45 años, y sus discursos sociales y políticos se salen de la tendencia a la polarización. Son muy diferentes. Algunos son de izquierda y otros de derecha, pero es que eso es lo de menos. Todos son, sobre todo, fruto de unos padres, de unos libros leídos y de un saber estar en medio del mundo con alergia a los extremos. Manejan el balón con soltura porque no buscan fans, sino inocular a su alrededor el repensar del mundo en un clima de terraza de bar sin sentirse en la necesidad de salvar el planeta.

Prefieren entenderse antes que imponer su razón. Discurren sin estridencias. Evitan la distancia con sugerencias constructivas. Participan en el debate público, ofrecen argumentos con sentido común e incluso, muchos de ellos, con sentido del humor. Sus propuestas tienen eco en las redes sociales porque son atractivas. Están presentes en los medios de comunicación y se les escucha desde diferentes trincheras, aunque, sobre todo, sus voces se difunden con elasticidad por el centro del campo. Muchos de ellos escriben ensayos, y todos reflexionan con calma y ralentizan el maremágnum de opiniones tendenciosas en el imperio de la simplicidad del tuit. Son una revolución tranquila y su soplo de aire fresco está en los pilares de la Generación Puente, aunque cada uno de ellos y de ellas sean lo más divergente a un grupo con etiqueta.

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Piano con la mano izquierda para una vida con el pie torcido

Manuel López es una estrella del piano. Empezó a tocar a los cuatro años y terminó la carrera en el Conservatorio Municipal de Música de Madrid con diecisiete primaveras. Conciertos, recitales, premios, escenarios nacionales e internacionales. Pero una distonía focal inoportuna se convirtió en zancadilla en plena ascensión hasta la cumbre. Dolor. Una operación desesperada de alto riesgo. Un ictus. Una depresión profunda. La mano derecha fuera de juego y la música palpitando en su desesperación. Hasta que descubrió que una mano izquierda trabajada puede hacer magia e interpretar a Chopin con una soltura grandiosa. Parece fácil, pero es talento y tesón. A pesar de las teclas desafinadas del destino, ha vuelto a los escenarios y a la vida con el licor de sus 43. Nunca es tarde si la melodía apasiona. Señoras y señores, con todos ustedes, el pianista de la mano izquierda y el coraje recto. Un aplauso.

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José Carlos Ruiz: “La normalidad está infravalorada y es un punto de apoyo para ser feliz”

Fotos: Patricio Sánchez-Jáuregui

Un profesor. Un divulgador. Un Bruce Willis de la filosofía en esta jungla de cristal y asfalto, likes y desencanto, redes idealistas y espejos sin escrúpulos, trampolines de esperanza y socavones sin horizontes. Este docente curtido en institutos de Andalucía enseña en la Universidad de Córdoba a criticar con criterio para construir la verdad. Es la voz de Más Platón y menos WhatApp en La Ventana de Francino. Ser en La SER, esa es la cuestión. Acaba de plantar cara a Destino con Filosofía ante el desánimo, un sondeo del alma social que puede aclarar el rumbo interior a muchos zombis vitales y responde preguntas a fondo en este paraíso de incertidumbres. En sus páginas diagnostica los efectos de la turbotemporalidad y la hiperacción en un escenario de bulimia emocional y anorexia de raíces que nos circunda con más o menos consciencia. Cree que la filosofía es un bastón para los imbéciles y la última parada para quienes miran el mundo con cara de póker. Admira a Javier Gomá y la capacidad de detectar micro fugas de Byung-Chul Han. Un tipo normal. Con los ojos claros, el optimismo realista en sus propuestas y un análisis con sonrisa que aleja sus argumentos de la tiranía formal de las academias grises y distantes.

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Ignacio Urquizu: “En política, si hablan bien de ti estás muerto”

Fotografía: Patricio Sánchez-Jáuregui

PSOE de centro sin faja y sin filtros. Hijo y nieto de camioneros. La Universidad y la Sociología fueron su camino para entrar en política con peso y con un futuro bajo el brazo. Una promesa en acción. Nació al tajo en Aragón y llegó a las Cortes en 2015 por Teruel. Buena prensa. Buena cabeza. Buen talante. Pero los políticos mediocres que se sienten amenazados por la buena fama ajena le pusieron la zancadilla en su propio domicilio. Pedro Sánchez y Adriana Lastra le obligaron a bajarse del tren. “Me mataron”. Volvió a las aulas desencantado con su pasión, pero Ximo Puig y Javier Lambán le repescaron. Desde junio de 2019 es el alcalde socialista de Alcañiz, capital humanista. Acaba de publicar su sí-se-puede en Otra política es posible. Optimista antropológico, como Zapatero. “Todos los días me acuerdo de Rubalcaba”. Epicentro de la España interior. Tiene tatuado en su piel el caballo de Nelson Mandela y ha perdido veinte kilos desde que vive en un mundo humano, constructivo y político donde los tomates saben a tomate.

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María de León: “Ser ‘influencer’ no es vender la moto, sino ayudar a crecer a las personas”

Fotografía: Mercedes Aguilar

María de León es un magazine de páginas frescas que combina bella fotografía, buen contenido y verdades como puños. Más que una influencer al uso, es un altavoz con peso específico en las redes sociales con la misión de colocar con arte los valores más potentes de la humanidad entre los trending topics. Bien, verdad y belleza frente a qué más da, todo vale, elefantiasis del postureo, el negocio es el Olimpo, empacho de superficialidad, exhibicionismo al vacío, guiño, like, monetización, caja, fama soluble y trayectoria instantánea.

Con acento sevillano y eco universal lleva trece años comunicando en Internet y una década prodigiosa de conocimiento, experiencias, aprendizajes, baches y crecimiento en Instagram. Su maratón digital le ha abierto el apetito por hincarle el diente a la ética en las redes sociales, como avala su iniciativa Think2bu. Justo en estos momentos se adentra en una ambiciosa propuesta para humanizar el imperio digital con la que pondrá la guinda al máster de Humanidades que se suma al elenco de su inquieta formación.

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Luis Enríquez: “ABC es monárquico, pero no ciego”

Fotos: Patricio Sánchez-Jáuregui

Cirujano reconstructivo. Sastre. Luis Enríquez lleva veinte años tomando las medidas a la prensa, primero en Unidad Editorial, y desde 2011, en Vocento. Vocero de la esperanza en el negocio mediático. Alquimista de ideas y talento en busca de la fórmula del antienvejecimiento del papel. Boxeador. Romántico del periodismo de Tom Wolfe y Gay Talese. Entre Camba y Rosa Belmonte. Entre Ruano y Hughes. Amigo, compadre, fan y nostálgico de David Gistau. La corona del despacho de arriba de ABC ve a la cabecera centenaria en el mejor momento de su historia diaria. Vivió la fusión de Unidad Editorial y Recoletos, y tiene hambre de sinergias en este contexto del sector de novedades que florecen y clásicos que se otoñan. Proyecta su etapa en negro sobre blanco como una película de periodistas de Sorkin, y todavía confía en un giro de guion. Porte serio y transparente. Con cintura para cantar en público y para pedir perdón. Con canas de meter los bajos a las cuentas de resultado y soñar en planes b. Un “loco” del periodismo con más miedo a la autocensura y a la cobardía que al revés del poder que no entiende los medios. Y si le cierran el grifo por contar verdades, dice, ya imaginará él otros pozos. Alas para que las plumas cuenten. Espaldas para apechugar con los números rojos.

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Lassalle: “El gran reto de la política es la sostenibilidad de la democracia”

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

Fue la materia gris de Rajoy y Soraya-PP: un pensador más cómodo entre el análisis y la academia que en la superficie de la política a cortísimo plazo. Fue secretario de Estado de Cultura y de la Agenda Digital. Ahora mismo tiene al liberalismo español herido en una mesa de operaciones. ¿Parte de guerra?: las balas del populismo, los misiles de los cambios sociales vertiginosos, el virus de la tecnología sin alma, la anemia de humanidades, la “ansiedad cotidiana” crónica en una marea de incertidumbres y esta política epidérmica que supura polarización y frivolidad. Propone una RCP al centroderecha para reconquistar las clases medias, hipnotizadas por los extremos. Diagnostica un bucle en el intestino social, un ciberleviatán en el cerebelo y un futuro de desconfianza para la generación Z si nadie pulsa el F5. Propone una alta dosis de “humanidad aumentada” en vena y una inteligencia política, cultural y social que convierta en generosidad este empeño por seguir quietos paralizando las esperanzas noqueadas de la España post pandemia.

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