Siete medidas para revitalizar el Congreso aprovechando la madurez de la Constitución

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Foto: Álvaro García Fuentes

Diputados de distintos partidos analizan la situación de la Cámara Baja y proponen ajustar el mapa de recursos humanos, alejar al político profesional de las Cortes, mejorar el tono humano de sus señorías, suprimir la disciplina de voto, mostrar el ‘fair play’, facilitar la tarea de los medios y abrir el Parlamento a la sociedad para mejorar el alma, el corazón y la vida del hemiciclo nacional en el 40 aniversario de la Carta Magna.

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Sorogoyen y el cine social sin bandos

con Sorogoyen

Foto: Álvaro García Fuentes

Gran reserva del 81. A caballo-films entre ética, estética y buen cine. Tres películas al timón en cinco años, y siempre hay aplausos y premios en la sala. En el año de la moción de censura, ha traído El reino de la política corrupta española y lo ha puesto sin almíbar ante los espectadores. Sin azúcar y sin partidismos, pero con un Antonio de la Torre con cara de Goya-ya-por-fin. Tiene el talento de aglutinar talento. Y el talante de no caer en la tentación de la autocensura. Guionista y director vacunado contra el virus de lo tendencioso. Novel maduro. Alérgico a la mediocridad envolvente de un “presente gris”. Y al pan y circo. Apuesta por creadores con conciencia y con la obligación moral de aportar luz al mundo sin postureos de salón. Tiene alma de 15-M, estructuras de puente y hechuras de director con recorrido. El naturalismo en sus películas. La naturalidad sin maquillaje en directo. Como sin darse importancia.

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La ruleta de la fortuna ciega de David Casinos

Con David Casinos

Foto: Álvaro García Fuentes

David Casinos se quedó ciego a los 24 años por culpa de la diabetes. Vendió cupones durante 12 años y hoy es una referencia mundial en lanzamiento de peso y de disco. Cinco juegos olímpicos y el Olimpo de varios oros mundiales. Con esfuerzo y optimismo ha conseguido ver más allá de lo que ven unos ojos sanos. Su vida no es una taza de Mr. Wonderfull. Ha sido oscura y dura, pero se ha bebido los posos de un tirón y ahora enseña a mirar.

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Un Oscar disfrazado de Goyo

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Foto: Álvaro García Fuentes

Es el otro calvo de la lotería de la risa. Un premio Goyo al humorismo ilustrado para este experto en asuntos americanos. Trump y su mundo como ingredientes para la reflexión made in Spain. Derecho como el Tío de la Vara. En la cárcel entendió que su universo era apresar a los ciudadanos libres con sentido del humor. Vive de la España cainita, aflojando el paquete de angustia que nos genera tomarnos tan en serio. El apasionado de la divulgación científica que puso en Órbita Laika a Pedro Duque tiene un amigo ministro. Ahora hace de Jordi Hurtado en Código Final. Da culto a la improvisación mil veces pensada. Cultureta ajeno a los cultismos. Cómico para el vulgo, y valga la redundancia. Le encantaría vivir en el universo de Faemino y Cansado, y ama a José Mota. Ni campanadas, ni Goyas: “No tengo necesidad de que me crucifiquen”. Hace humor por caridad fina, y cuenta con el Guinness de ser cómico durante más de 30 años sin rastros de cinismo.

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Cinco madres, cinco hijos muertos, y cinco luces al final del túnel

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Foto: Álvaro García Fuentes

¿Puede una madre sobrevivir a la muerte de un hijo? ¿Debe? ¿Puede? ¿Cómo? Inma, Lola, Rocío, Candela y Valle están en ello, junto a otras 48 madres que se reúnen cada mes en la parroquia de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, Madrid. Ante el dolor más grande del mundo, ellas se convierten en espejo para ayudar a salir del hoyo a las madres a las que les estalle la bomba más dura. Las cinco han conseguido ver la luz al final de un túnel que es eterno.

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Una Robles siempreverde

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Foto original: Carolina Roca

Escritora antes de la adolescencia. 14 libros maduros. Las tres décadas de la vida de Marta Robles, que dan para una asignatura de Historia Contemporánea del Periodismo Español, han venido después. A su lado, gente como Hermida, Gabilondo, Prego, Íñigo, Preciado, Maraña, Piqueras, Ramírez, Herrera o Griso. Versátil y móvil. Con carácter. Seria. Una periodista de Tiempo, asentada en la Cadena SER y convertida en icono con A toda Página en Antena 3. Ha hecho todos los formatos televisivos, aunque lo suyo son las entrevistas. Disfrutona. Culta. Ha sido la mujer araña y la voz de A vivir que son dos días. Escribe de muertes. Columnista de La Razón y filósofa in pectore. La primera biógrafa de Pedro J. Ramírez no puede vivir sin Borges. Harta de ser rubia de tópicos, pisa fuerte y pelea en el ring del trabajo. Entusiasta de las oportunidades. Ahora, en sus librerías, con La mala suerte. El detective Roures está en su ADN y ya es un Planeta de saga.

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Noches de tequila con merluza

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Todo fue muy rápido.

El autobús no frenó y atropelló a aquella señora mayor dejándola muerta en el acto. Llovía. Era un martes de otoño decadente, olía a castañas y aquella mujer no tuvo que abandonar nunca su mesa de camilla. Pero quiso comprar pescado fresco y al volver del mercado encontró la muerte. Horrible. Sangre que baja. Cara sonriente. Y la merluza desparramada por la carretera con alevosía.

Maira salió al día siguiente en los periódicos locales. Señora muere atropellada por bus conducido por conductor borracho.

Esquela. Requiescat in pace. Y todo seguía su curso rodando sobre ruedas en esta carretera, en este pueblo, entre estos vecinos alocados.

Yo estuve en shock dos semanas. Recorté su foto del periódico y la puse en mi escritorio. No quería olvidarme tan pronto de la tragedia. Los que mueren a mi alrededor se llevan una oración y quince días de recuerdos. Porque ya me dirá usted a dónde va una sociedad que vela a sus muertos con la misma intensidad con la que se acaban las vidas en un videojuego.

Maira era vecina de mi madre. Era de México, residía en Vallecas y estaba sola. Nunca supe su historia antes de aquel terrible desenlace. Y tampoco supe jamás por qué vino a saludarme cada noche de muertos. Por qué traía unas copas de tequila y una tapa de merluza. Nunca supe por qué entraba en autobús en mis sueños, por qué me sonreía, por qué tenía la cara de colores y por qué me cantaba al oído canciones de cintas de gasolinera. De hombres con bigote. De ponchos.

Hoy la espero aquí sentado. A ver si me da tiempo a que me explique este abordaje anual. Muy maja y muy natural la señora, por cierto.