Obispo Munilla: mitra, chaleco antibalas y sentido del humor

Foto: Diario Vasco

Donostiarra de Intxaurrondo y vascoparlante con don de lenguas. Ni martillo de hereje, ni mártir. En euskal-tipografía tiene tatuado por dentro: “En Ti confío”. No es un pronto de tinta líquida. A los 17 años le firmó a Dios “un cheque en blanco”, y hasta ahora. Hijo sacerdotal de Setién, relevo de Uriarte, aire distinto en una diócesis compleja. 35 años con sotana. 15, con mitra. En 2006 fue el obispo más joven de España y hoy es el más transversal del país gracias a las redes sociales. Once años en San Sebastián y, de momento, a por el siguiente, a pesar de los rumores. Todavía se escuchan los ecos de aquellos cinco minutos de aplausos de su toma de posesión. Eran vítores de quienes vieron en Munilla el ambipur de fe sin estrabismos que necesitaba aquel terreno de juego lleno de cardos. Un anillo episcopal para guiarlos a todos. Fue niño tímido, pero le tocó dar la cara con el power de su cruz pectoral. Claro. Peleón sin sectarismos. Audaz, pero prudente. Evangélico y universal. Pico de oro y puente de plata. Pecho de cristal. Incienso y mirra. Un cura con txapela empática y mitra cercana. Fan de Chesterton y con sentido del humor. Dice que ser obispo es “la caña”: de pescar, de azúcar… y de las que dejan moratones en la piel y en el alma. 

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Mi ‘spoti-news’ de 2020 | ENTREVISTAS

Selección de entrevistas publicadas en este año intenso:

Foto original: Patricio Sánchez-Jáuregui

1. Edmundo Bal, portavoz adjunto de Ciudadanos: “Cs tiene que robarle al PSOE los votos de centro ahora que Sánchez se ha tirado al monte de la izquierda del todo”

Salmón a contracorriente en la política. Fichaje de Albert con mando en plaza gracias al adiós de Rivera. Abogado del Estado. Honesto y libre, por mucho que digan las cortinas de humo del procès. Cocinero, motero y roquero, pero no justiciero. Apasionado y runner. Derecho. El gurú legal de Ciudadanos está en su salsa y en su línea: trabajo, ilusión y equipo. Profesional y humano. Se oye en el hemiciclo: “A Edmundo le quiere todo el mundo”. Del Atleti. Amigo íntimo del alcalde de Madrid. Su sonrisa y su talante son la expresión de la negociación política. Ha votado a Felipe González, Aznar, Rajoy, Rosa Díez y Albert Rivera. Sueña con argumentos con que Arrimadas llegará a ser la primera presidenta de España. Antes cree que los naranjas deben emplearse a fondo en el centro del campo para reconquistar el voto de la izquierda-no-punk. Puñetas con cresta. Corbata y pantalones pitillo. Un ciudadano inclasificable entre los agustinos y la Movida madrileña. Ajo y cayena entre aceite de oliva. Delantal, dorsal, señal, cabal, Bal.

[Confidencial Digital]

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

2. Carlos Hipólito, actor: “La trayectoria de un actor es más ‘Operación Constancia’ que ‘Operación Triunfo’. El divismo en esta profesión pasa factura”

Un señor. Actor en su jornada laboral. Marido, padre, amigo, vecino y ciudadano en sus ratos libres. Su nombre de pila por encima del artístico. Estaba listo para hacer de Heisenberg y ponerle los cuernos de la decencia al mismísimo Hitler, pero este virus que nos tiene en cuarentena ha confinado ‘Copenhague’ en un Madrid más Dinamarca que primavera. Cuatro décadas y pico ante el público en escenarios, películas y televisores. Su kit de actor incluye humildad, paciencia y multidisciplinariedad. Ni megáfonos ni likes en su camerino. Ocho premios profesionales de sus propios compañeros por ser, estar y parecer sin secuelas de divismos.  Y eso que ha sido Felipe II, el capitán Von Trapp, y el presidente del Gobierno. Combina lo clásico, lo contemporáneo, lo musical y lo minimalista rejuveneciendo con cada obra. Un habitual en las propuestas de Garci, Miró, Saura, Docampo, Narros, Plaza… Ni comodín, ni joker. Un as de corazones en las mesas donde se reparten los papeles que no se han mojado de cinismo.

[Confidencial Digital]

Foto: Mercedes Aguilar

3. María de León: “Un influencer sin misión ni es influencer, ni durará mucho”

Pionera, emprendedora, dinámica, apasionada y preparada. La influencer humanista lleva años en las redes sin atarse a lo políticamente correcto, ofreciendo contenidos, y mostrando con naturalidad sus esencias. El poder de lo auténtico ha hecho que esta experta en comunicación se convierta en una joven influyente con estilo propio. Con su proyecto Think 2BU, María de León acompaña también a quienes surcan el mar 2.0 para que no se ahoguen entre las subidas y las bajadas de las olas que ella ya ha surfeado hace tiempo.

[Revista Influencers]

Foto: Fernando Bosch

4. José Coronado, actor.

Coronado de prestigio, de proyectos, de presente, de futuro, de pasado, de cuerpo y de alma. Con ese rostro que lleva dentro de nuestras casas desde hace tantos años que nos parece un familiar, un vecino, uno más de los nuestros. En vaqueros de andar sin oropeles. En las orejas de un sofá, a medio metro, escuchamos a un actor que también es voz, pero que, sobre todo, quiere ser Jose, a secas, sin más focos que los necesarios para seguir adelante en una carrera que le tiene entusiasmado a sus 61 primaveras. 

[Revista Influencers]

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

5. Ángel Gómez de Ágreda, coronel del Ejército del Aire y autor de Mundo Orwell. “La información es poder, pero la desinformación es mucho más poder todavía”

Paracaidista con argumentos testados en tesis. Aviador con una pancarta en la cola: “La verdad nos hará libres. Que lo sepan las máquinas”. Coronel del Aire con los pies en la tierra en un mar abierto de futuros navegables. El Orwell de ‘1984’ ha resucitado para que despertemos de la anestesia tecnológica. Con su distopía, Gómez de Ágreda es un ángel de la anunciación con una buena nueva llena de sentido común: El hombre se hizo libre para habitar entre nosotros. Sin cables de control remoto. No hemos dejado de ser ovejas para convertirnos en robots.  No tiene miedo a Rusia, ni a China, ni a Trump. Siente pánico ante una sociedad crónicamente adolescente. Su batalla es contra la comodidad de vender el alma a la tecnología y teledirigir nuestro futuro al abismo del nihilismo relativista.  Su guerra de paz es un despertador, porque mientras dormimos entre la ingenuidad y la desinformación, el poder y los algoritmos piensan y deciden por nosotros.

[Confidencial Digital]

6. Julio de la Iglesia

Julio de la Iglesia es TEDAX. Especialista en desactivar bombas de fuera y explosivos que estallan por dentro. Lleva más de ocho años como coach ayudando a miles de personas a gestionar el miedo, una misión con amplia repercusión social que genera más valientes, más personas libres y una ola de paz, incluso después de todo lo que hemos vivido con la invasión del coronavirus. Sus reflexiones y consejos nacen de su propia experiencia y valen el peso de su valentía en oro puro.

[Revista Influencers]

7. Ramón Esquinas, actor.

Es uno de los actores de reparto más consolidados de la pantalla española. Nació en 1969 con la revolución interior dentro. Tras 24 años sobre las tablas y detrás de las cámaras, sigue esperando como un niño el tren de la oportunidad para encarnar personajes con chicha. En el viaje lento de un cine que no es América, él está sentado cerca de la locomotora con muchas ganas de timón. Y esa esperanza es el guion de una trayectoria uniforme que, probablemente, ha llegado el momento de explotar con sustancia. 

[Revista Influencers]

8. Isabel Sánchez, secretaria central del Opus Dei: “Las mujeres que dan más luz son las que aprenden a integrar al hombre en el proyecto de la nueva sociedad”

Trayecto: Murcia, Almería, Valencia y Roma. Destino: un despacho-mirador con vistas al mundo entero desde la ciudad eterna. Mediterránea con ganas de conquistas personales y sociales. Una abogada, filósofa y teóloga que hace running, salta charcos, escribe poesía, admira los grafitis y conecta con Netflix. Y también impulsa colegios y comedores en barrios pobres, abrazos en barrios fríos, paz en barrios calientes y corazones generosos en barrios ricos. Una de las mujeres más influyentes de España. Desde hace una década Isabel Sánchez está en la cumbre del gobierno mundial del Opus Dei. Sobre su mesa de trabajo, un mapa sin fronteras en torno a un lema: “Para servir, servir”. Su misión es azuzar la audacia de mujeres que han puesto la misma vela a Dios y al universo que habitan. Acaba de sacar un Planeta: ‘Mujeres brújula en un bosque de retos’. Una propuesta de norte para las sociedades post pandemia donde nadie sobra, ni siquiera quienes dejen de leer aquí esta entrevista sin tabúes. 

[Confidencial Digital]

Foto: Juan Carlos Jiménez

9. José Luis Garci, cineasta: “Tienen ego los que han leído poco”

Garci es un cineasta crónico que no se da importancia. “No estoy entre mis directores preferidos”. Aunque sea el del primer Oscar español, que cumple 37 velas justo el año en el que un virus nos obliga a volver a empezar. Con un país en la cabina asfixiado de “anormalidad”, acaba de escribir ‘Películas malas‘: etiquetas que pegamos en la pantalla injustamente. Dio a luz en 2019 ‘El crack cero’ -¿la última de su fila?-, y mientras sigue escribiendo libros en sesión continua. Analógico. Anda el siglo sin móvil y a máquina. Olympia es su Windows 10. Añora los teléfonos de ficha y manuscribe mensajes para tirar en buzón. Profesional. Vocacional. Independiente. Un director de los que no grita. Sin prisas. Entre la Gran Vía y el Madison Square Garden. Entre los goles y los golpes del ring y de la vida que se ha llevado ya a casi todos sus amigos. De Alfredo Landa a David Gistau. No necesita Goyas de honor. De una mano, Woody Allen, y de la otra, José Sacristán. Del NODO a ‘The Crown’. Un clásico libre. Una especie de cultura en extinción.

[Confidencial Digital]

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

10. Ana Oramas, diputada de Coalición Canarias: “La nueva política y las redes sociales lo han dinamitado todo”

Ana Oramas llegó a la política sin querer, pero el destino quiso darle cancha como concejala de carnavales justo en Santa Cruz de Tenerife. Despegó en vertical hasta convertirse en una dama sin careta en esta carroza de la política que “antes era dura”, pero ahora es “miserable”. Con su título de Economía ‘cum laude’ bajo el brazo fue de las finanzas a la arena pública pasando por todas las gradas de lo que unos llaman política y otros, coliseo. Alcaldesa in pectore de La Laguna. Firme, decidida, clara. En 2008 sustituyó a Paulino Rivero en el Congreso de los Diputados, y desde entonces ha sido la voz de toda Canarias y la llave de cuatro gobiernos de España. Le dijo “no, no y no” a Pablo Iglesias en la investidura de Pedro Sánchez, porque “en Canarias, Podemos es Venezuela”. Voto de conciencia. Abierta. Empática. Luchadora. Sube los audímetros cuando habla en plata. Es la transversalidad del Grupo Mixto. Experta en negociar dejando para el final las líneas rojas. Lectora. ‘Radiófila’. Chef. Una Emilio Castelar que ‘ora et labora’. Un manual de política madura para una Cámara Baja en horas más bien bajas.

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Foto: Ragonar

11. Bea Fanjul, diputada del PP.

Otro rollo en los escaños azules. Una surfera en la cresta de la ola de un PP en calma chicha. Pablo Casado vio su determinación y la fichó como promesa que ya rueda sobre el terreno de juego. Clara. De frente. Sin complejos. Aficionada al ajedrez: sus dos torres son Almeida y Ayuso. Y considera un enroque el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz popular en el Congreso. Profetiza que los madrileños harán jaque-mate al Gobierno de Sánchez después de “la pesadilla” de esta pandemia. Apostata de los argumentarios. Ni se maquilla, ni se peina. Huelga de tacones. Más allá de su equipo, admira a Toni Cantó, y a Girauta, y le tiene cariño a Santiago Abascal, a quien retrata como un “constitucionalista canallita”. Su casilla está en el País Vasco. Anhela que los votantes de Vox vuelvan a casa. Su feminismo es “el de cualquier persona con dos dedos de frente”. Espera un F5 de frescura y autenticidad para las Nuevas Generaciones, la cantera que la vio nacer. Vasca. Tasca. Zasca. Anticaspa. Una motera de cuero libre.

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12. Ignacio López Goñi, microbiólogo y divulgador científico: “Se nos viene encima una auténtica posguerra”

Catedrático y divulgador. El mix existe y tiene eco. El hombre que te explica un virus con un ferrero roché es uno de los tertulianos de la ciencia más influyentes de España. En plena resaca entre olas, acaba de publicar Preparados para la próxima pandemia: un jarro de agua fría para quien espere una navidad sin posguerra. Entre las aulas y el ágora digital mira de frente este guernica: una sanidad en las raspas, bolsillos tiesos, jaquecas de incertidumbre, muertes congeladas de soledad y peleítas de banderas de gobiernos adolescentes. Tiene más miedo a la gestión política que a este coronavirus. Está convencido de que la vacuna llegará antes que el pacto político, “por desgracia”. Apuesta por sobreactuar antes que enterrar. Aplaude a Asturias y a Galicia por ser las más rápidas. Si la ciencia fuera una mujer, él la pinta con los ojos extenuados, la mirada cansada, y atada al respirador de la vocación profesional de su gente que lo alimenta casi todo. Cenicienta en el laboratorio. Pepe Gotera y Otilio y desconchones al microscopio. Paciente: ciencia española. Diagnóstico: “agonizante en la UCI con unas ganas de vivir bestiales”. Su vaso medio lleno: “las pandemias tienen un principio y un fin”. Aunque la incompetencia política sea crónica.

[Confidencial Digital]

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

13. Juan Caño, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid: “El periodismo sobrevivirá si ponemos pie en pared y hacemos bien nuestro trabajo”

Un veterano del cuché al frente de la Asociación de la Prensa de Madrid. Primer cumpleaños. Un mandato gemelo al del Gobierno del Ministerio de la Verdad. En línea con la Secretaría de Estado de Comunicación pidiendo que nos quiten las zarpas de encima. A sus 75 primaveras gasta sus días laborables en defender las esencias de una profesión a la que el 47,7% del último CIS tira de las orejas. Llegó al periodismo por Don Balón y el olor a imprenta, y metió goles como Muy Interesante. El ex director de El Caso -especial sucesos made in Spain– no echa en falta más imágenes reales de esta pandemia contada, sobre todo, con balcones de aplausos. Narró en directo el Watergate y el despegue del Apolo 11. Vivió la censura de la dictadura y ahora observa, en tribuna, la nueva censura de la nueva normalidad. Conciliador. Más tila que redbull. Contra el control de Moncloa sus pancartas se escriben en A4 con membrete de comunicados. Un superviviente a la transición del vegetal al digital en mitad de un huerto con flores, calabazas y tomates. Entre horizontes azules, agujeros negros, números rojos, disparos morados, napalm, azufre y fake news, caen granadas oficiales mientras sopla la vela tísica del periodismo con mascarilla. Y la venta de crecepelos…

[Confidencial Digital]

Mi ‘spoti-news’ de 2020 | REPORTAJES

Selección de reportajes publicados en este año intenso:

1. 10 suicidios al día desde el 2000: el absentismo político con 18.000 víctimas colaterales al año en España

Según el Instituto Nacional de Estadísticas, 3.539 personas se suicidaron oficialmente en 2018. Desde hace una década es la primera causa de muerte no natural en España y, sin embargo, los familiares supervivientes llevan años pidiendo un Plan de Prevención del Suicidio que no llega. Las 55 muertes por violencia de género de 2019 cuentan con un Ministerio de Igualdad especialmente dedicado a luchar contra una realidad preocupante, pero que afecta a un 98,5% menos de personas. Cecilia, Carlos, José Manuel y María son familiares de un suicida. Junto a otros supervivientes comprometidos pelean por visibilizar una realidad escondida. La desproporción de este silencio político y social demuestra que, a pesar de las cifras, el suicidio no es una prioridad de las administraciones públicas, que fracasan en su obligación de prevenir un problema grave de salud pública que destroza 18.000 vida colaterales cada año.

[Confidencial Digital]

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

2. Alcohólicas, anónimas, solas, borrachas, muertas y resucitadas

María tiene 63 otoños, es alcohólica y lleva tres años sin beber. Carlota peina los 53, es alcohólica y el 4 de septiembre celebrará sus dos años alejada de la cerveza. La dos han estado solas y borrachas. Las dos han llorado de impotencia y asco en sus casas. Las dos llamaron un día a las puertas de Alcohólicos Anónimos y ahora se miran al espejo sin darse pena. Comparten las ganas de reír con el miedo a caer de nuevo. Viven al día con el reto de no tocar el alcohol hoy, porque mañana será otra batalla. María y Carlota son dos mujeres españolas que han superado la barrera social del estigma sobre las alcohólicas, han dado la cara anónimamente, han peleado con garra y han resucitado después de estar muertas. El consumo de alcohol crece entre las mujeres españolas, pero también aumentan las que se ‘beben’ el qué-dirán y piden la ayuda que las hace realmente independientes.

[Confidencial Digital]

3. “Me gustaría ser Hulk, pero solo soy un médico que hace todo lo que puede”

Álvaro atiende en persona a pacientes en el Hospital de Andorra y por teléfono, en el Servicio de Emergencias Sanitarias de Cataluña, en Barcelona. Con dos hijos y una custodia completa, en sus ratos libres es también voluntario de la Cruz Roja. No es un héroe, aunque lo parezca, como los miles de sanitarios que se dejan la piel contra el coronavirus, algunos de ellos, españoles que ejercen fuera porque fuera les ofrecían un horizonte laboral más digno.

[Confidencial Digital]

4. Alberto y los tuits-telegramas de la esperanza en el frente de IFEMA

Alberto Arcos es técnico de emergencias del SUMMA 112 destacado estos días en el hospital de IFEMA. En los ratos de descanso de sus guardias nocturnas, aprovecha para conectar pacientes fuera de cobertura con sus familiares confinados en casa a través de mensajes que recibe por Twitter. Muchos enfermos amanecen con un “te quiero”, un “te esperamos en casa” o un “este verano estaremos juntos en el pueblo” que a los mayores sin móvil les está suponiendo un pulmón extra contra el virus.

[Confidencial Digital]

5. La misión clave del ‘doctor Shackleton’: derretir la ‘Antártida’ del coronavirus a los pies de la cama de su padre

Tomás Piñeiro es médico y trabaja en Tenerife. El martes 31 de marzo su padre ingresó por coronavirus en un hospital de Madrid. Ante una muerte anunciada, tomó el avión y se confinó junto a él “para que no falleciera solo”. Una semana encerrados los dos en nueve metros cuadrados de angustia y el alto riesgo de contagio. Contra todo pronóstico, “una mano del cielo, orgullo y felicidad” los dos han salido de esta por la puerta grande con el estímulo del explorador Ernest Shackleton.

[Confidencial Digital]

6. El “espíritu Gayoso”, una vacuna de acción rápida que empapa de orgullo a la Guardia Civil tras los palos del coronavirus

Jesús Gayoso falleció el 27 de marzo por culpa de la covid-19 con todos los honores de la Benemérita y de una sociedad agradecida. Justo ayer habría celebrado su 49 cumpleaños. Un mes después de su muerte, los mandos del GAR siguen recibiendo condolencias. El ejemplo del teniente coronel –“gran profesional y magnífica persona”- se ha convertido en la vacuna de esperanza más potente a la que miran los cuerpos de élite de una Guardia Civil duramente golpeada por este virus letal.

[Confidencial Digital]

Foto: Vicente Fernández

7. Ancianos, vida y quitamiedos: el abril en blanco y negro que oxigena una vocación madura de Enfermería

Vicente Fernández es enfermero en un centro de salud de Valladolid y acaba de aterrizar en su puesto después de la experiencia “más dura y más gratificante” de su carrera. Durante un mes ha formado parte de un equipo sanitario contra el coronavirus que sobrevolaba la residencia El Carmen. 140 ancianos, tres muertes y muchas reflexiones. Con treinta años de profesión, sus fotos en blanco y negro hablan de un nuevo enfoque con más color para el resto de su experiencia laboral.

[Confidencial Digital]

8 y 9. La reforma de la sanidad española tras la covid-19

1. La reconstrucción de la sanidad tras el coronavirus (I): El sistema sanitario en el quirófano de 20 líderes del sector.

2. La reconstrucción de la sanidad tras el coronavirus (II): Bisturí de Estado y conciencia social.

[Confidencial Digital]

10. La revolución de los retratistas Housesofcards

La fotografía de calidad, humana, fresca, coherente, con relato y con épica urbana, ha dado un golpe de estado en la política española. Aprovechando la nueva generación de dirigentes, el poder de las series, la influencia de Instagram, y el ejemplo de la comunicación institucional americana, los departamentos de Comunicación de los partidos empiezan a dar realce y libertad a sus fotógrafos para que ilustren sus historias políticas en el lenguaje del siglo XXI. Las fuerzas políticas comienzan a entender que esmerarse en la imagen es tan importante como pulir un discurso, una necesidad que todavía no vislumbran ni la Casa Real, ni Moncloa.

[Revista Influencers]

11. Seis meses y una pandemia sin David Gistau

Isabel Gistau, Manuel Jabois, Antonio Lucas, Jero García, Luis Enríquez, Antonio Fernández Galiano, Emilia Landaluce, Jorge Bustos, Ignacio Camacho, Rafa Latorre, Melchor Miralles, Hughes y Juan Soto labran con recuerdos la original cariátide barbuda de la figura que fue Gistau sin querer.  Falleció en el umbral de la pandemia el año de sus 50 y descansa en paz entre Comillas en un mundo distinto saturado de puntos suspensivos.

[Confidencial Digital]

12. Censura al fotoperiodismo español en esta pandemia no apta para adultos

Los fotoperiodistas españoles denuncian que la pandemia de coronavirus se ha censurado. Que no han podido reflejar con su trabajo la grave realidad que estamos viviendo desde marzo. Que los políticos han teledirigido la crueldad de este virus poniendo en prime time los balcones de aplausos, y que muchos medios se han contagiado de ese miedo a incomodar. Hablan de una patología llamada​ sesgo. Gervasio Sánchez, Santi Palacios, Judith Prat, Sandra Balsells, Ricardo Garcia Vilanova, David Airob, Marcos Moreno y Ana Palacios exigen una reflexión social sobre el secuestro de una información que no nos han contado, sobre el tabú de la muerte cercana y sobre la comunicación infantil de la tragedia más potente vivida en este país, después de la Guerra Civil.

[Confidencial Digital]

13. El diario de Noah y sus siete enfermedades raras

Noah Higón tiene 22 años, siete enfermedades raras, quince operaciones en sus carnes, equis cicatrices en la piel y alguna que otra en el alma. Sobrevive en Valencia y lleva diez años de casa al hospital. Lo curioso es que sonríe. ¿Cómo? “Aceptando la situación y pensando en las niñas y niños que vendrán después”. Está viva gracias a la ciencia, y a sus padres, y al lema que se ha tatuado en las costillas: “Nada es imposible”. La historia de este café es negra. Sin azúcar, pero no amarga. Real como la vida misma: “Esto es una putada”. Pero con dolor-esperanza. Sin filtros: sus goteros, sus heridas, sus reflexiones y su tesón son tendencia en las redes sociales desde hace años. Más de once millones de españoles sufren alguna discapacidad y Noah se ha convertido en un espejo de empatía para que muchas personas sigan por la pista americana de sus vidas sin engañarse, pero sin apagarse a sí mismos la luz interior.

[Confidencial Digital]

El diario sin filtros de Noah y sus siete enfermedades raras

Noah Higón tiene 22 años, siete enfermedades raras, quince operaciones en sus carnes, equis cicatrices en la piel y alguna que otra en el alma. Sobrevive en Valencia y lleva diez años de casa al hospital. Lo curioso es que sonríe. ¿Cómo? “Aceptando la situación y pensando en las niñas y niños que vendrán después”. Está viva gracias a la ciencia, y a sus padres, y al lema que se ha tatuado en las costillas: “Nada es imposible”. La historia de este café es negra. Sin azúcar, pero no amarga. Real como la vida misma: “Esto es una putada”. Pero con dolor-esperanza. Sin filtros: sus goteros, sus heridas, sus reflexiones y su tesón son tendencia en las redes sociales desde hace años. Más de once millones de españoles sufren alguna discapacidad y Noah se ha convertido en un espejo de empatía para que muchas personas sigan por la pista americana de sus vidas sin engañarse, pero sin apagarse a sí mismos la luz interior.

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Censura al fotoperiodismo español en esta pandemia no apta para adultos

Los fotoperiodistas españoles denuncian que la pandemia de coronavirus se ha censurado. Que no han podido reflejar con su trabajo la grave realidad que estamos viviendo desde marzo. Que los políticos han teledirigido la crueldad de este virus poniendo en prime time los balcones de aplausos, y que muchos medios se han contagiado de ese miedo a incomodar. Hablan de una patología llamada​ sesgo. Gervasio Sánchez, Santi Palacios, Judith Prat, Sandra Balsells, Ricardo Garcia Vilanova, David Airob, Marcos Moreno y Ana Palacios exigen una reflexión social sobre el secuestro de una información que no nos han contado, sobre el tabú de la muerte cercana y sobre la comunicación infantil de la tragedia más potente vivida en este país, después de la Guerra Civil.

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Boca a boca al periodismo español… ¿antes de la autopsia?

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

Un veterano del cuché al frente de la Asociación de la Prensa de Madrid. Primer cumpleaños. Un mandato gemelo al del Gobierno del Ministerio de la Verdad. En línea con la Secretaría de Estado de Comunicación pidiendo que nos quiten las zarpas de encima. A sus 75 primaveras gasta sus días laborables en defender las esencias de una profesión a la que el 47,7% del último CIS tira de las orejas. Llegó al periodismo por Don Balón y el olor a imprenta, y metió goles como Muy Interesante. El ex director de El Caso -especial sucesos made in Spain– no echa en falta más imágenes reales de esta pandemia contada, sobre todo, con balcones de aplausos. Narró en directo el Watergate y el despegue del Apolo 11. Vivió la censura de la dictadura y ahora observa, en tribuna, la nueva censura de la nueva normalidad. Conciliador. Más tila que redbull. Contra el control de Moncloa sus pancartas se escriben en A4 con membrete de comunicados. Un superviviente a la transición del vegetal al digital en mitad de un huerto con flores, calabazas y tomates. Entre horizontes azules, agujeros negros, números rojos, disparos morados, napalm, azufre y fake news, caen granadas oficiales mientras sopla la vela tísica del periodismo con mascarilla. Y la venta de crecepelos…

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Diez ictus por hora en el país de la salud pública y la rehabilitación privada

El ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres en España. De los que sobreviven, solo algunos consiguen volver a ser independientes. Luis Miguel e Ignacio lo intentaron por la vía pública, pero se dieron cuenta de que al ritmo de las prestaciones sociales se quedarían en silla de ruedas para siempre. Entonces llamaron a la puerta del Centro Europeo de Neurociencias, una opción privada que ha conseguido que los dos den de nuevo sus primeros pasos con un tratamiento individual e intensivo. Pocos pueden permitirse esta salida de lujo. Hace doce años que el Ministerio de Sanidad aprobó una ‘Estrategia en ictus’ muy volcada a la prevención, al tratamiento urgente y a las prestaciones sociales. Ahora que más pacientes se curan, es el momento de apostar por una recuperación más eficaz que conecte lo sanitario y lo social y devuelva la esperanza a quienes sufren secuelas y no encuentran el eco oportuno en la sanidad pública.

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Ignacio López-Goñi: “Se nos viene encima una auténtica posguerra”

Catedrático y divulgador. El mix existe y tiene eco. El hombre que te explica un virus con un ferrero roché es uno de los tertulianos de la ciencia más influyentes de España. En plena resaca entre olas, acaba de publicar Preparados para la próxima pandemia: un jarro de agua fría para quien espere una navidad sin posguerra. Entre las aulas y el ágora digital mira de frente este guernica: una sanidad en las raspas, bolsillos tiesos, jaquecas de incertidumbre, muertes congeladas de soledad y peleítas de banderas de gobiernos adolescentes. Tiene más miedo a la gestión política que a este coronavirus. Está convencido de que la vacuna llegará antes que el pacto político, “por desgracia”. Apuesta por sobreactuar antes que enterrar. Aplaude a Asturias y a Galicia por ser las más rápidas. Si la ciencia fuera una mujer, él la pinta con los ojos extenuados, la mirada cansada, y atada al respirador de la vocación profesional de su gente que lo alimenta casi todo. Cenicienta en el laboratorio. Pepe Gotera y Otilio y desconchones al microscopio. Paciente: ciencia española. Diagnóstico: “agonizante en la UCI con unas ganas de vivir bestiales”. Su vaso medio lleno: “las pandemias tienen un principio y un fin”. Aunque la incompetencia política sea crónica.

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Víctor Küppers: “Si perdemos el ánimo no sabremos si el camino del futuro es un túnel o un pozo”

Víctor Küppers es profesor de la Universidad Internacional de Cataluña y de la Universidad de Barcelona. Da clases de dirección comercial, pero en su faceta de consultor y formador pone el foco en la dirección vital en conferencias sobre ‘Vivir con entusiasmo’  que llenaban los auditorios de toda España antes del coronavirus. Ahora sus sesiones se titulan ‘De perdidos al río: porque la alternativa es peor’. Una ducha de ánimo para sobreponerse a las inclemencias de la pandemia y sus circunstancias.

Víctor Küppers ni es un gurú, ni coach, ni experto. Es un juntaideas con talento para servirlas en público y provocar un cambio de ánimo en el fondo interior de las personas de las gradas. La verdadera revolución de las sonrisas no está en las tazas de desayuno horteras que inundan los souvenirs. Más bien está en el zumo de la psicología positiva que este hombre exprime sin purpurinas hasta convertir sus enseñanzas en jugo de vida sana.

Lleva casi dos décadas removiendo el gallinero hablando, entre otras cosas, de vivir con entusiasmo. Hasta que el coronavirus ha calado hasta la médula, y ahora ha matizado su discurso para hablar de ánimo, de actitud, de avanzar como se pueda entre la maleza de esta selva que nos ha puesto el mundo patas arribas.

Küppers no ofrece ni recetas, ni mundos ideales, porque el universo es complejo y él no hace demagogia. Lo suyo es un realismo aferrado a las cosas buenas en medio de un Guernica. Más aristotélico que  platónico. Mucha gente paga por oír su compendio de sentido común diseñado para reflexionar en pause. Rompe moldes: “Lo de querer es poder es mentira, como hemos visto estos días”. Insiste en que “la vida no es Instagram” pero, aun así, puede ser todo lo maravillosa que queramos si la enfocamos con el zoom de lo positivo que también salpica cualquier biografía.

Antes del coronavirus usted llenaba auditorios hablando de ‘vivir con entusiasmo’. Cuando todo el país ha sufrido los arañazos de una pandemia, ¿ha cambiado su discurso?
Yo estaba acostumbrado a hacer sesiones sobre ánimo y actitud ante personas que no tenían ningún motivo para quejarse. Salvo en conferencias para ciertas ONG, colegios y hospitales, en mi trabajo, que se orienta sobre todo a las empresas, siempre pensaba que la gente, mayoritariamente, se quejaba de tonterías: que si el coche no me lo cambian, que si tengo mucha carga laboral, que si me valoran mal por objetivos… La gente no tenía problemas graves, y entonces yo iba muy motivado a animarlos a fijarse en lo importante, valorar lo que tenían, y crecer sin estancarse. Pero todos hemos vivido esta sensación de precipicio. Hemos empezado a tener problemas graves, y ahora me centro en hablar de enfocar las dificultades con realismo y con el ánimo suficiente para no pararnos nunca.

¿Cómo es el público que tiene ante su pantalla estos días?
Ahora trabajo con personas que sí tienen problemas suficientes como para perder el ánimo: empresas que no ven claro su futuro, personas que están sufriendo la enfermedad, o que la han vivido muy de cerca en sus casas… Suelo leer todo lo que se dice sobre Psicología positiva, y tengo una cierta frustración, porque no encuentro muchas enseñanzas nuevas. Últimamente me cuesta encontrar palabras y reflexiones que puedan motivar a mirar al frente con optimismo realista. En mis sesiones de estos días trato de emplear las mejores palabras que tengo, y las que más me convencen, pero sé que están cojas. Estamos en una situación muy compleja que roza la hecatombe.

¿Y cómo aconseja llevar con ánimo este contexto general?
Le he dado muchas vueltas a eso, porque no quiero hacer demagogia. Lo de “si quieres, puedes” es mentira. Hay muchas palabras bonitas que están en el aire, pero no son ciertas. Querer no es poder, porque todos tenemos nuestras limitaciones. Tampoco es cierto que de las crisis salimos fortalecidos, porque del desastre del coronavirus hay muchas personas que saldrán peor. Lo vemos cada día. Y eso de que toda crisis es una oportunidad… ¡Depende! Ningún experto en Psicología positiva anima a sonreír siempre y a estar contentos las 24 horas de cada jornada. No. Tenemos derecho a estar cabreados o preocupados puntualmente. La cuestión es no perder el ánimo. Sí, es cierto que esto está siendo muy duro, pero si perdemos el ánimo, nos paramos, dejamos de caminar, y ya da igual si el camino es un túnel o un pozo.

¿Cómo conseguimos cimentar ese ánimo?
En primer lugar, entendiendo la importancia de acertar en el enfoque de los problemas. No podemos evitar tener preocupaciones e incertidumbres… Somos humanos, y tenemos emociones. Pero las emociones se tienen que gobernar. No nos podemos dejar llevar por el miedo o el pánico.

¿Cómo?
Sin exagerar las preocupaciones. Si vemos los telediarios es fácil caer en una depresión. Los medios descubrieron hace tiempo que el miedo genera audiencia… Debemos salir del bucle que nos rodea de que todo va mal: la caída del PIB, el crecimiento del desempleo, un país estancado… Entrar en ese tornado nos paraliza para sacar lo mejor que llevamos dentro. Yo no sé si saldremos o no saldremos de esta, lo que sí sé es que si cuidamos el ánimo lo tendremos más fácil. Si nos pasamos los días hablando de brotes y rebrotes, se bloquearán nuestras capacidades de supervivencia.

¿Y si nos cuesta encontrar enfoques positivos que motiven nuestras acciones?
Para dar lo mejor de nosotros mismos necesitamos pensar en positivo y hoy, para eso, hay que obligarse. Nos rodean muchos problemas y agobios que no son excusas, son obstáculos reales. Pero si nos fijamos solo en la dificultad, no avanzamos. Miremos nuestra familia, los amigos, los compañeros… Busquemos ilusiones realistas y evitemos anticipar los horizontes negros antes de que lleguen, porque somos muy de eso. Hay estudios que demuestran que los viernes somos más felices que los domingos, y eso que los domingos, por lo general, no se trabaja. Pero el viernes pensamos en el fin de semana, y el domingo, en la semana que comienza. Valoremos la naturaleza, un paseo… ¡Quién nos iba a decir que apreciaríamos tanto salir a pasear cuando empezaron las fases de la desescalada! Hacer ejercicio ayuda mucho a mantener el ánimo y evitar enfocarlo todo en la parte oscura de la vida. Sé que suenan a consejos tópicos, pero son los que nos funcionan a todos. En el fondo, se trata de pensar en positivo, porque la alternativa es terrible…

Si a alguien le ha pillado la pandemia sin una estructura sólida que le ayude a crecerse, ¿cómo se arma el ánimo?
Empezando por hacer balance, como cuando hay una guerra: qué tenemos, qué nos falta, cuál es el horizonte, cómo doy el siguiente paso… Veamos que quizás la familia funciona, que estoy en un ERTE, pero no me han echado del trabajo; que tengo la hipoteca avanzada, que estoy bien de salud… Y luego anotemos también lo malo, pero con el enfoque de solucionar lo que se pueda, no para tirarnos los trastos a nuestra propia cabeza. Es el momento de ser pragmáticos. Si buscamos una salida por el lado exclusivamente emocional, quizás caigamos en la demagogia, que no sirve para nada. Si la buscamos por el otro lado, el único camino es una revolución… A pesar del mapa real que tenemos entre manos, hay focos positivos que nos ayudarán siempre a levantar la mirada, aunque cuando miremos arriba, a quien maneja las riendas del país, temamos que no sean capaces de afrontar esta situación y eso genere un plus de desconfianza.

¿Hemos aprendido a sobrevivir mejor con el primer round de la pandemia?
Nos ha pasado como cuando ves muy cerca un accidente de coche, y empiezas a conducir con más prudencia. Nos hemos llevado un buen susto, y la castaña nos ha servido para valorar lo importante.
Quizás hemos dicho más ‘te quieros’ en cinco meses que en los últimos cinco años. Nos hemos dado cuenta de la importancia de volver a lo básico: cuidar bien a nuestros mayores, porque quizás pronto no estén; valorar las cosas pequeñas, disfrutar de lo cotidiano… ¡Lo de siempre es fabuloso! No hace falta viajar a las Maldivas. Ni comprarlo todo a todas horas. No hacen falta tantas cosas para ser feliz. En el camino hemos admitido que somos frágiles, y eso nos pone en nuestro verdadero lugar.

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Bea Fanjul, la nueva generación Z del PP

Mujer de rojo sobre fondo político gris oscuro. Foto: Ragonar

Otro rollo en los escaños azules. Una surfera en la cresta de la ola de un PP en calma chicha. Pablo Casado vio su determinación y la fichó como promesa que ya rueda sobre el terreno de juego. Clara. De frente. Sin complejos. Aficionada al ajedrez: sus dos torres son Almeida y Ayuso. Y considera un enroque el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz popular en el Congreso. Profetiza que los madrileños harán jaque-mate al Gobierno de Sánchez después de “la pesadilla” de esta pandemia. Apostata de los argumentarios. Ni se maquilla, ni se peina. Huelga de tacones. Más allá de su equipo, admira a Toni Cantó, y a Girauta, y le tiene cariño a Santiago Abascal, a quien retrata como un “constitucionalista canallita”. Su casilla está en el País Vasco. Anhela que los votantes de Vox vuelvan a casa. Su feminismo es “el de cualquier persona con dos dedos de frente”. Espera un F5 de frescura y autenticidad para las Nuevas Generaciones, la cantera que la vio nacer. Vasca. Tasca. Zasca. Anticaspa. Una motera de cuero libre.

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