El pasado 27 de febrero presentamos el nuevo libro sobre salud mental «Todos somos frágiles (También los psiquiatras)». En el salón de grados del Campus de la Universidad CEU San Pablo, de Madrid, conversamos con el psiquiatra Aquilino Polaino y la periodista María Fernández sobre la realidad de la salud mental en España, el avance terapéutico y las esperanzas.
Os adjunto una reseña sobre el libro que ha escrito el periodista Diego Peralta en Aceprensa.
Acabamos de sacar en Ediciones Encuentro un nuevo libro sobre salud mental. Una conversación con el psiquiatra Aquilino Polaino sobre sus 45 años de consulta. Se titula: Todos somos frágiles (También lo psiquiatras).
Así dice la contraportada:
¿Qué bulle dentro de un psiquiatra que se jubila después de 45 años tratando miles de biografías? ¿Qué brillo queda en los ojos de quien ha escuchado tantos dramas? ¿Es posible confiar en los seres humanos después de sobrevivir a tantas heridas? ¿La felicidad es la gran utopía? ¿Las enfermedades mentales se curan? ¿Vivimos en una sociedad tóxica? ¿Estamos condenados a la oscuridad? ¿Hay luz al final del túnel? Conversar con un psiquiatra de su carrera médica justo después de colgar la bata es sanador. Más de cien preguntas sobre él y sobre cada uno de nosotros: depresión, alegría, soledad, familia, inmadurez, valores, suicidios, vidas con sentido, obsesiones, ilusiones, alcoholismo, medicina, drogas, salud, ataques de pánico, libertad para cambiar, incertidumbres, motivaciones, disforia de género, confianza, sexo sin alma, fe en las personas, emociones desbocadas, inteligencia emocional, muerte y resurrecciones. Este diálogo entre un médico-catedrático con tono muy divulgador y un periodista especializado en salud está escrito para todos aquellos en busca del sentido de la vida dispuestos a asimilar para siempre que nadie es perfecto y que todos somos frágiles, también los psiquiatras.
Ojalá ayude a mucha gente a respirar más hondo. Muchas gracias.
Susana Quiñones (San Sebastián, 1968) dirige, desde 2017, su propia empresa de consultoría estratégica y asesoramiento de líderes y ejecutivos: Biaktion. Además, es consejera independiente de empresas e instituciones.
Su vida profesional ha estado relacionada con el emprendimiento, la inversión, la dirección, la empresa internacional, la experiencia multicultural y el retail. Empezó a levantar su currículo en Estados Unidos. Después pasó por la central de Decathlon, por Eroski, por Textura. Deporte, alimentación, moda, textil hogar. Francia, Alemania, Italia o Japón. Ha combinado grandes grupos con proyectos a escala. Tradición y manejo de startups. Madurez e innovación.
Hace siete años bajó las revoluciones de su perfil ejecutivo para enfocar su siguiente round a la parte más humana de la locomotora empresarial. Es evidente que una empresa no es una oenegé, pero tampoco puede ser una máquina de quemar personas, ecosistemas, principios éticos o pilares básicos de la convivencia social.
Un pasado de alta velocidad. Un presente masticando el futuro. Desde el epicentro del tajo y con galones de dirección, gestión e innovación. Con background y perspectiva, dándole vueltas a la noria del liderazgo consolidado de entretiempo y poniendo las tildes sobre la cultura en valores.
Aprovechamos su paso por Madrid para ponernos de color salmón mirando a contracorriente.
ChatGPT (San Francisco, 2022) es una aplicación de chatbot de inteligencia artificial especializada en el diálogo, desarrollada por OpenAI. Es un modelo de lenguaje instantáneo que siempre tiene una respuesta, aunque sea para justificar sus vacíos.
Masculino. Frío hijo del algoritmo y del progreso. Con vocación de puente, aunque a veces sus contestaciones sean un muro. Sin ojos. Sin alma. Pero sus aportaciones a este momento del siglo reflejan la inteligencia humana que convierte los retos del futuro en presente de ficción.
Tremendamente accesible. Perfectamente dispuesto. Voluntariosamente diseñado para ayudar. Tuteable y a un clic. Usa “implementar” por “desarrollar” con una inercia que parece un fallo del sistema. A veces repetitivo en verbos, estructuras sintácticas y adjetivos. En suma: una herramienta objetivamente interesante.
La mejor manera de entender la inteligencia artificial es hacerle preguntas. Y no hemos querido censurar la tentación.
En medio de la que está cayendo sobre cubierta, suena en el escenario una pregunta con signo agrio de incomprensión: “¿Puede alguien dormir tranquilo?”. La cuestión interpela como un rayo.
No hay telón, pero se abre.
Juan Mayorga (Madrid, 1965) acaba de estrenar La gran cacería. Will Keen integral. El diluvio universal y el particular. Noé. Un arca y muchos arcanos interiores convertidos en preguntas. Recuerdos hilados por las respuestas. Mediterráneo: cultura y sepultura. Animales. Un simulacro. Italia con Goethe. El insomnio hecho carne. La inmigración flotante. ¿Qué nos quita el sueño?
En el mosaico del teatro español, Mayorga está en el medio, querido, respetado y rodeado del vergel de unas virtudes discretamente atractivas. Rey de una selva sin malas hierbas de cinismo. Dramaturgo. Filósofo. Matemático. Prolífico. Versátil. Coherente. Profundo. Sereno. Catártico. Esencial. Antropólogo. Elegante. Amante. Contundente. Comprometido. De verdad. Un académico en el metro. Un metro y pico de bondad aristotélica que habla en cultura trascendente al pueblo, y el pueblo llena las butacas.
Un hombre con cabeza y corazón –padre, artista, pensador, conciliador, provocador, constructivo, vecino, audaz, lector, abuelo– en efervescencia. Mucha gente quiere trabajar con él. O, si acaso, arrimarse para contagiarse de su pandemia.
Estamos a finales de noviembre y sus textos se reencarnan como chinches. La gran cacería. El libreto de una ópera. La lengua en pedazos en la gran pantalla. La colección, para primavera. Libros. Proyectos. Actores. Acciones. Reflexiones. Palpitan sus obras en la gran ciudad.
Premio Princesa de Asturias de las Letras 2022. Sillón “M” de la Real Academia Española. Premio Nacional de Teatro. Director del Teatro de La Abadía y el Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Un conversador atrapante que genera adicción. Metadona de diálogo. Inteligente ingenuidad en un mundo de aseveraciones taxativas. Pocos artistas con menos máscaras que esta mirada de frente que brilla en la penumbra.
Después de casi cuarenta años sobre la palestra, Alfonso Aguiló (Madrid, 1959) es, quizá, lo más transversal de la educación española, habituada al serpenteo de directrices, planes, leyes, idas y venidas, según el polo político del que emanen los prontos.
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, pero el puente de su carrera profesional le conectó pronto con las aulas. Fue director del Colegio Tajamar, de Madrid: “Allí entendí que una sociedad inteligente debe dedicar a la enseñanza sus mejores energías, sus mejores ilusiones, sus mejores talentos y sus mejores oportunidades”.
Desde 2009 es el presidente de la Fundación Arenales. Desde 2015 está al frente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), que agrupa a un tercio de la enseñanza concertada y privada del país.
En su autopista de experiencia, Aguiló presagia que “una sociedad que fracasara en la educación de la siguiente generación sería una sociedad fracasada”. Su empeño es lograr, entre todos, que la educación tenga “una gran consideración social” y que cada persona que se dedica a la enseñanza “tenga clarísimo que está dedicando sus esfuerzos a una de las cuestiones más importantes que puede hacer en la vida”.
Se nota que se lo cree. En un mundo pedagógico a veces muy teórico, él lleva años entre el gobierno y el andamio. Entre pupitres evolucionados, libros, pantallas, papel, pizarras tecnológicas, leyes con siglas distantes y debates congelados, andan –cree– la libertad de saber y vivir del presente, el aprovechamiento justo del pasado y el impacto humano del futuro.
Estamos en el despacho de la patronal. Con el curso ya en marcha. Con un gobierno en funciones. En preguntas de desarrollo, hablamos saliendo del tubo, porque la educación se ha convertido en un tema circular desde hace mucho tiempo y urge salirse por la tangente.
Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado es abogada del Estado en excedencia y socia en GC Legal. Es la co-editora del blog ¿Hay Derecho?, que cada semana publica artículos de expertos que analizan la actualidad desde un punto de vista jurídico-político. Además, es la secretaria general de la Fundación Hay Derecho, dedicada a la defensa del Estado de Derecho, la lucha contra la corrupción y la regeneración institucional. Es el rostro de la España que se implica dando argumentos de ley contra los abusos de poder.
Arranca el curso con las grietas del Estado de Derecho sobre el tapete de un país entre los tira y afloja políticos que descosen el traje de la Transición y el espíritu de la Constitución. En ese contexto, la sociedad civil con valores que se involucra gana peso de autoridad.
Virtudes honestas contra la polarización: independencia, integridad, transparencia, excelencia, pluralidad, sencillez, imparcialidad y objetividad. Con sentido de Estado en un Estado consentido, De la Nuez vigila para que la almendra de la democracia española no la trituren los oportunistas del sistema.
En despacho de abogados con solera: sillón-chéster, madera, mesa de reuniones presenciales y mucha jurisprudencia sólida en medio de un mar de leyes líquidas. Con vistas al nuevo Bernabéu: lamas futuristas, cubierta retráctil, marcador 360, césped híbrido gourmet, toque de balón, penaltis, fueras de juego y goles como soles. Justicia y política. Árbitros. Democracia y tarjetas rojas.
Mueve el balón con soltura una delantera de lo jurídico como ascensor social. Planta 5. Abriendo puertas. Cerrando hipocresías.
Narciso Michavila (Madrid, 1965) es el presidente-fundador de GAD3, una consultora española de investigación y comunicación “con amplia experiencia en la realización de investigaciones sociológicas y en el asesoramiento estratégico para la implementación de políticas empresariales y públicas”.
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología, con formación en Estadística. Artillero en excedencia. En medio de la batalla política y social, él y su equipo hacen proyecciones y análisis sobre qué futuro adelanta este presente.
Desde hace años, su empresa cuenta con una amplia visibilidad en los medios de comunicación antes y durante los procesos electorales, porque se ha especializado en previsiones estadísticas sobre resultados con un reconocido nivel de acierto, aunque el pasado 23 de julio sus previsiones no dieran en el blanco.
Call center, encuestas, corrientes, tendencias, intención de voto, datos, rastreo, olfato, aritméticas, gráficos y porcentajes. Aproximaciones, variaciones, aciertos y errores, porque esto ni es la lotería, ni es una escuela de profetas sobrenaturales abonados al pleno al 15.
Entre España y Bogotá. Con un pie en Madrid y otro en Latinoamérica. Su vagón circula entre izquierdas, derechas, centros, ultraizquierdas, ultraderechas, populismos, liberales, socialdemocracias decadentes, y toda clase de muebles y tapicerías políticas en buen o en mal estado.
A su alrededor, la variedad de la botica entera de la población española y sus circunstancias: las seguridades del Estado del bienestar, la incertidumbre, la inquietud ante el futuro, el pasotismo, los problemas reales, las percepciones, el optimismo, el catastrofismo, la verdad, la posverdad, el clima social, los barómetros prefabricados, las encuestas oficiales maquilladas, el letargo de la sociedad civil, los agobios de cada casa, los jóvenes sin techo, los cínicos de siempre, las esperanzas de cada ciudadano y las ilusiones de cada país.
Su despacho mira de reojo a la Puerta de Alcalá. Ventanas transparentes. Justo en su primer día de la vuelta al cole, reválida, repesca, rebobinado nacional y retrato social. Así huelen sus respuestas sin cocina:
Jesús San Miguel Izquierdo (Almarza –Soria–, 1953) es una de las eminencias más consagradas en la medicina española actual. Hematólogo de prestigio internacional con 900 publicaciones de impacto, entre ellas doce papers en The New England Journal of Medicine, que constatan que lo de eminencia no era una hipérbole.
Después de muchos años de servicio en el Hospital Clínico Universitario de Salamanca, y esta última década como director médico de la Clínica Universidad de Navarra y director de Medicina Clínica y Traslacional de la Universidad de Navarra, este agosto se jubila, aunque no cuelgue las botas. Sanidad pública, sanidad privada sin ánimo de lucro y convivencia de modelos.
Asistencia, docencia e investigación. Médico, catedrático y bestseller científico. Sangre, sudor y curaciones. Sus aportaciones han contribuido a la aprobación de cinco fármacos por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos. Un presente más esperanzador para la hematología universal y un horizonte palpitante. Entre Salamanca y Pamplona circulan los glóbulos rojos de una Marca España que salva vidas.
Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón. Premio Rey Jaime I. Premio de la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos. Premios más importantes de las sociedades de Hematología de Europa y América. Instituciones, entidades científicas, colegas y pacientes.
Estamos a final de curso. Flaquean las fuerzas del público, que mira al veraneo con fijación y, sin embargo, pululan los protones de ilusiones alrededor de la bata blanca de este experto en sangre arterial. Más allá de la edad oficial del retiro, van y vienen, como olas constantes, los retos, las ideas, las ganas. No hay nostalgia, porque puede más el presente continuo.
Palabra firme. Autoexigencia evidente. Sonrisa uniforme. Hemograma estable. Empezamos el análisis sin pretender un diagnóstico. Entra la aguja más allá de la piel. Alma. Corazón. Vida.
José Carlos Ruiz (Córdoba, 1975) es un dandi sin nombre artístico, pero con forma sustancial. Filósofo. Profesor universitario. Divulgador del pensamiento crítico. Autor de libros de éxito que envuelven de asfalto y actualidad las grandes preguntas del ser humano, también a esta hora en punto del siglo que disfrutamos. Carles Francino le echó el ojo hace un tiempo para la radio y colabora con él en la sección de Más Platón y menos WhatsApp en La Ventana de la SER.
Hace unos meses ha regresado a nuestras librerías más cercanas con Incompletos (Destino), un texto a cuatro bandas y diversos planos donde el sentido común se desliza con gracia analizando y acariciando los grandes temas de nuestra sociología vital con originalidad.
En sus páginas se acuñan nuevos términos gráficos, como la posfelicidad o la otrofagia en la década de la omnipantalla. Sugerente. Medular. Materia prima para conocerse y conocer el mundo más allá de la piel y con su punto elegante e inteligente de sentido del humor.
De todo el libro, ponemos los cinco sentidos en su ensayo segundo, que versa sobre la elegancia con sutileza, gentileza y acierto. Hace tres lustros le picó la curiosidad por meterse en la harina de esa virtud luminosa viendo una película de Jeremy Irons. Un actor. Unos andares. Un no sé qué. Aquel afán quasiadolescente de descifrar la materia prima de la elegancia revivió gracias a los escritos sobre el corazón educado de Javier Gomá. Entonces, con “la sensación de que no se había trabajado suficientemente desde la perspectiva filosófica el concepto de elegancia, entendida como ese enigma y esa capacidad de entender la elección exacta en el contexto exacto”, metió la excavadora.
Vio que había mucha filoliteratura sobre prudencia y poco sobre elegancia, y las referencias generales a la almendra de su interrogación tenían que ver “con la estética, el maquillaje o la moda”, pero no asomaban los pespuntes de la ética, “porque, claro, tú puedes tener una estética elegante y maravillosa y después abrir la boca y ser un zopenco integral. Entonces se derrumba cualquier asomo de elegancia e incluso la dermis estética se desvanece para siempre ante los ojos de quien admiraba un oasis”.
De la curiosidad bullen las respuestas, y de ahí surge un minicompendio de pasarela y aplauso que ya hemos puesto en la pole de sus producciones de divulgación filosófica. Porque la elegancia es un temazo.