“El dinero ha prostituido el deporte”

LRSol

Foto: Álvaro Sánchez León

Entre Sherlock Holmes y Conan Doyle. Corte clásico. Un catalán hecho a Madrid. Discreto. Cuesta sacarle esta historia. Serio. Actualmente, fiscal de la Inspección Fiscal de la Fiscalía General del Estado, valga la triple redundancia. Y escritor novel.

Con el juicio a la cúpula de la Caja de Ahorros del Mediterráneo recién clausurado, a Rodríguez Sol le choca que le llamen por sus libros. Hola, buenas tardes. He leído sus dos novelas. Me gustaría hablar con usted sobre ellas. Quedamos, porque su último libro no puede ser más oportuno en este verano de goles corruptos, Villar pasando por el trullo, amaños, fichajes mercenarios y presidentes de federaciones deportivas con caras de culpables.

Luis Rodríguez Sol ha escrito cuatro libros. Los dos primeros son puramente académicos: Registro domiciliario y prueba ilícita (1998) y Justicia Penal en la Unión Europea (2007). Sin embargo, después de 14 años en la Fiscalía contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada, el fiscal discreto se ha dado a la autopublicación de novelas negras en Amazon. En marzo de 2016 fue La marca del volcán, una historia sobre blanqueo de capitales con epicentro en Ginebra. Y el pasado mes de noviembre, Pena máxima, una novela inspirada en la sospecha de amaño del Levante-Zaragoza de la temporada 2010-2011, que investigó Anticorrupción y que está pendiente de juicio.

Pena máxima conjuga maletines en la segunda división del fútbol español, penaltis comprados, representantes de deportistas con instinto asesino y mujeres de futbolistas que acaban siendo el rostro de la humanidad.

Encuentro con el fiscal. Al fondo, en la televisión, Villar entrando -luego saldría- en prisión, la jefa de la selección española y sus dos años en un hotel de cinco estrellas, dos partidos de Wimbledon bajo sospecha, el tufo de la FIFA, Sandro Rosell en Soto del Real y Pino Zamorano revelando mordidas, amaños y presiones.

De frente, Rodríguez Sol, que no ve prudente opinar sobre los casos abiertos, pero pinta un escenario, porque “el deporte español está para novelas de todos los colores”. “Afortunadamente, muchas podrían ser de género épico. Sin embargo, hay otras historias que no dan más que para novela rosa, a veces con tintes verdes. Y para novela negra, por supuesto, porque la novela negra bebe en la fuente de las pasiones humanas, como la ambición, el afán de superación, el odio o el deseo de venganza. Y todo eso está presente en el deporte”.

En su opinión, “el dinero ha prostituido el deporte”, y en ese capítulo incluye la responsabilidad de los clubes deportivos, las televisiones, las casas de apuestas… “E iremos a más. Es una ecuación matemática: cada vez se maneja y se invierte más dinero en el deporte, luego…”. A Rodríguez Sol le duele que el fútbol “se haya convertido en un negocio” y que “para algunos sea sólo un medio de ganar dinero”. Como fiscal que ve las cosas por dentro, pero también como aficionado, lamenta que “los sueldos actuales de los futbolistas los hayan transformado en mercenarios dispuestos a jugar por el equipo que les pague mejor, lo cual es la antítesis del deporte en su concepción original”.

Después de casi tres lustros en Anticorrupción, Rodríguez Sol confirma que son pocas las denuncias que llegan a la Fiscalía relacionadas con el mundo del deporte. Todavía. Sin embargo, su novela Pena máxima es una especie “de tarjeta amarilla: una advertencia con posibilidad de enmienda”. Y añade: “Se dice que, cuando se sacan demasiadas tarjetas en un partido, la culpa es del árbitro. Quizás deberíamos preguntarnos si realmente hay alguien que controla a las federaciones y si tiene los medios adecuados para hacerlo”.

Luis Rodríguez Sol escribe con el buen uso del español. Literatura sobria. Historias trepidantes, creíbles y atractivas. De guión de cine. Con conocimiento de causa, admite que los maletines que pululan en su libro pueden ser también protagonistas de la Liga española: “Si tenemos en cuenta todas las categorías, es posible que haya más de uno circulando en cada jornada”. Con ironía fina, admite que “si dieran algún trofeo, es posible que los grandes clubes fueran más ejemplares en el cumplimiento de la ley”.

Después de más de una década en Anticorrupción, sus novelas son negras, pero sin pesimismo existencial. Curiosamente, con la que está cayendo en los tribunales españoles, este Conan Doyle nacido en Lérida escribe con realismo, pero con esperanza. Con extractos de Dostoievski desperdigados entre sus páginas literarias, el fiscal destaca que “la propia experiencia personal nos enseña que el sentimiento de culpa existe, es absurdo obviarlo, y no hay nada más destructivo para el hombre que negarle la posibilidad de perdón. Por eso mis novelas son historias de redención que intentan dar una visión esperanzadora del hombre, por muy criminal que haya sido”.

Artículo publicado en el suplemento Crónica de El Mundo el 6 de agosto de 2017: http://www.elmundo.es/cronica/2017/08/11/59874ca6ca474197468b45fe.html

 

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