Luis Mas: “Mi auténtica ‘Operación Triunfo’ es ser coherente”

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ÁLVARO SÁNCHEZ LEÓN

El martes llegó a Madrid y cinco chicas le esperaban a la salida del AVE. Fotos. Saludos. Ya tiene fans.

Luis Mas no pudo entrar en la Academia de Operación Triunfo, pero no está perdiendo ni un minuto en paladear el aparente fracaso, “porque yo quiero ser artista, es mi vocación, y lo voy a conseguir, cueste lo que cueste”.

Han pasado poco más más de tres semanas desde que la Gala 0 de OT le cerró el paso mediático, pero la carrera de Mas sigue palpitante fuera del plató. Los expertos en telegenia que decían que este barcelonés daría juego, no se equivocaban. Da la cara también después de abandonar el barco, y, sí, da juego. Por eso, en menos de dos semanas, ha recibido “propuestas interesantes de compositores y productores, incluso del mundo del cine”, y su nombre sigue vivo en las redes sociales y en los medios de comunicación.

Tiene 19 años y estudia tercero de Administración y Dirección de Empresas en inglés en la Universidad Internacional de Cataluña. Su cuenta en Instagram cuenta con 10 publicaciones y más de 67.000 seguidores. Antes de entrar en la fábrica de artistas de TVE ya había editado sus videoclips y sumaba cinco años de jazz y música moderna, tanto en piano como en voz en el Conservatori del Liceu y había dado sus primeros pasos en el mundo de la danza y la escena.

Canta, toca el piano, baila y actúa, porque “el día de mañana me gustaría ser un Ryan Gosling en La La Land. Si ahora hay que abrirse camino haciendo singles y forjando una carrera de artista, lo haré y disfrutaré en el trayecto”.

El prestigio, mejor que la fama

Sobre su adiós al programa habla largo y tendido, sin excusas. También porque los insultos y las agresiones verbales están tomando tal cariz entre los fans de OT que hace falta decir las cosas con claridad. Por encima de la decisión del jurado, lamenta las críticas personales que se lanzaron contra él en las redes sociales “sin conocerme y juzgando a primera vista sobre cuestiones que no tienen nada que ver con mi forma de ser y de pensar. En mi casa, en mi colegio y en el deporte he aprendido a defender la libertad de la gente y respetar la diversidad”.

Para él, “el prestigio es mejor que la fama. El esfuerzo es la mejor palanca para mover el presente y alcanzar el futuro, aunque ahora mismo la fama me puede ayudar mucho“. De hecho, su participación en OT ha sido “un trampolín con el que podría haber llegado más lejos si hubiera tenido la suerte de aprovechar todo lo que se aprende en la Academia”.

Se ve como “un chico verdadero, entusiasta, trabajador, y con una vocación muy fuerte por el mundo artístico. Para mí, la auténtica Operación Triunfo es ser coherente, esforzarme todos los días, y ser feliz haciendo felices a los demás. El deporte me ha enseñado a perder y a ganar. No hay tiempo para lamerse las heridas. Con tantos proyectos en la cabeza solo queda ponerse a funcionar lo mejor posible”.

Sin miedo y a contracorriente

El joven catalán admite que tiene amigos de todos los colores políticos, que está muy a gusto con su forma de entender la vida y de ser creyente. “Cuando eres tú mismo -destaca- el público te compra tu versión. Los espectadores y los oyentes son muy duros con lo que huele a falso, a prefabricado, o a veleta”.

Reconoce que “en algunos temas voy a contracorriente”, pero subraya su empeño en conseguir ser “lo suficientemente profesional como para abrirme camino entre las pegas, las críticas o los prejuicios. Estoy educado para comprender las opiniones diferentes y no juzgar a nadie. Las personas siempre estarán por encima de sus creencias”.

Más allá de OT, sigue hacia adelante con una sonrisa que le ha hecho ya cómplice de mucha audiencia. En mitad de la lluvia de codazos entre todos los aspirantes de su edad que buscan un hueco en los escenarios, él tiene claro que su objetivo es “ser buen profesional y buena persona antes que subir a cualquier precio. Eso es compatible con ser competitivo. No se trata de sobrevivir como se pueda, sino de afianzarse con fundamento. No quiero ser un producto viral“.

Con el 1-O reciente, el joven de El Masnou (Barcelona) entiende que “todo el mundo quiera luchar por la libertad y abrirse su camino, pero debemos priorizar ser constructivos. La protesta a secas es insuficiente, hay que trabajar duro para conseguir la meta que se busque. Quejarse sin aportar nada es muy fácil. Me gustaría que mi vida personal y profesional sea una ocasión para tender puentes, conectar personas, y evitar esa tentación facilona de ir poniendo cruces. La tolerancia y el respeto se exigen, pero también se viven en primera persona”.

“El mundo es más rico si vemos lo positivo”

Sobre su paso fugaz por la Academia destaca “el equipazo de concursantes y la amistad que hemos forjado en poco tiempo. Todos los aspirantes de OT son personas con un corazón enorme. Nos ha unido nuestra ilusión por ser artistas, aunque cada uno venía con su forma de ser, su manera de pensar, su estilo, y sus circunstancias. ¡El mundo real es así de diverso y rico cuando sabemos ver las cosas positivas de los demás!”. Agradece especialmente la profesionalidad y la empatía de Roberto Leal, que “es un crack. Sus mensajes después de dejar la Academia me han servido mucho”.

Luis Mas dejó una carrera entre platós hace tres semanas, pero sigue en modo play: ha vuelto a la Universidad y su móvil es un hervidero de propuestas a corto, a medio y a largo plazo.

Así, en la distancia corta, destroza esa imagen altiva que fabrican los estereotipos y aclara: “Defenderme de los juicios injustos sobre mí no es prepotencia, sino defensa propia“. De estos días agradece especialmente el apoyo de su novia, “de la que estuve detrás mucho tiempo”. Son pareja desde hace dos años “y entre los dos hemos creado una relación muy estrecha de confianza. Me apoya y es feliz con mi apuesta por dedicarme al mundo artístico”.

Entre sus referentes musicales resalta Pablo Alborán. Entre las virtudes que más necesitará en adelante, la humildad: “No puedes ir de sobrado. Sin embargo, tener personalidad es una exigencia, porque se ve que la vida de un artista está llena de mareas que suben y bajan. Si no tienes donde agarrarte, es fácil hundirse”. Entre sus retos básicos, “saber aprender de los que saben”.

A Luis Mas le dan alergia “las apariencias” y en sus ojos brilla el talento. Más allá del veredicto del jurado de OT, aquí hay madera: “Con esfuerzo, intentaré demostrar que esta es mi vida y que hacer feliz a mucha gente es la gasolina que alimenta un viaje duro, pero fascinante”.

Publicado en Elmundo.es el 10 de octubre de 2018.

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