Chuso García-Bragado: los ocho Juegos del atleta español con más marcha

2019. El campeón llega a la meta de Doha con 49 años y se clasifica para Tokio 2020.

Entrevista publicada en la revista Influencers abril-mayo 2020 (al leer, cambiar Tokio 2020 por Tokio 2021)

Uno de los mejores atletas de la historia de España colgará las botas en Tokio 2020 tras ocho juegos olímpicos. Admirado por su talento y su talante deportivo, Jesús Ángel García Bragado -que copó los podios mundiales de su especialidad entre 1993 y 2009- se ha convertido en nuestro deportista profesional más veterano compitiendo en plena forma a los 50 años.

Jesús Ángel García Bragado cumplió 50 años en octubre de 2019. El veterano atleta estará en sus octavos juegos olímpicos vistiendo la camiseta de España en los 50 kilómetros marcha y cuando termine la prueba con la dignidad que le caracteriza a un deportista de élite humana, colgará las botas para siempre. Dejará de ser marchador, pero siempre seguirá unido al atletismo como entrenador de la joven cantera que pisa con fuerza el tartán español.

La meta de la carrera de fondo de Chuso está en Tokio 2020. Hacia ella se prepara estos días con sus series, sus calentamientos, sus ilusiones, sus balances, sus alegrías y una sensación evidente de trabajo bien hecho con el que culmina una trayectoria personal y deportivamente ejemplar, reconocida por todo el atletismo español y admirada por el mundo del deporte. A la vez, profundiza en su profesión de podólogo para la cuesta que sube a partir de septiembre, porque, aunque la decisión está tomada, “a veces es más fácil seguir que dejarlo. No veo mi vida sin deporte”.

Bragado

De Vallecas al mundo

García Bragado está en la pista desde 1986. La historia de este atleta supino arranca en el Colegio Tajamar, un centro educativo del barrio madrileño de Vallecas muy volcado al deporte. El joven Jesús Ángel cursa allí la Formación Profesional y engancha con Lázaro Linares, un zahorí del talento deportivo. “Me vio y pensó: este chico le pone ganas. Me llevó a Carlos Montes, que entrenaba en el Retiro”. Este chaval con ilusión y materia prima ha recorrido desde entonces cerca de 150.000 kilómetros entre preparaciones y competiciones, moviendo la cadera con maestría en una prueba que también se despide de los juegos olímpicos precisamente en esta cita japonesa.

En estos 34 años de pantalón corto y dorsal, García Bragado ha sido campeón del mundo en Stuttgart 1993 en la distancia de 50 kilómetros marcha y tres veces subcampeón en los años 1997, 2001 y 2009. Con Tokio 2020 serán ocho sus juegos olímpicos, más los trece campeonatos mundiales. Es el atleta con más participaciones en ambas competiciones de toda la historia.

Sus momentos especiales en este itinerario son, precisamente, aquél Mundial de Stuttgart un año después de estrenarse en las Olimpiadas de Barcelona 92–“con mis padres en la meta, sanos, con un recibimiento en familia”-, y la última medalla conseguida en Berlín en 2009, “con casi 40 años, con mis padres de nuevo en la meta, junto a mis hijas, dieciséis años más tarde. Ahora veo aquellas fotos y agradezco mucho la suerte de haber podido vivir todo eso”.

Entre la salida y la llegada, el tablero aguardaba de todo, “porque soy perfectamente consciente de que mi trayectoria ha sido una carrera hecha de triunfos y de fracasos, de grandes resultados y de momentos en los que me he caído con todo el equipo. Mi experiencia ha sido que los fracasos me han permitido siempre replantearlo todo para seguir creciendo y mejorando”.

García Bragado es considerado uno de los mejores atletas españoles por su valía y por su palmarés. En su haber está ser el deportista español con más participaciones en unos juegos olímpicos, ser el español con más medallas en mundiales de atletismo, y ser el atleta internacional con más participaciones en mundiales de atletismo y juegos olímpicos.

Como admirador de Alejandro Magno, Bragado lleva más de diez años compitiendo como veterano, sin lograr medallas, pero consolidando sus marcas, su prestigio, y su legado, “tratando de avanzar constantemente, de ir más lejos, sin mirar hacia atrás, con un toque de épica que me ha acompañado hasta el final de la carrera”.

Así, 100 kilómetros a la semana, 50 semanas al año, durante unos 30 años, “por redondear. Los mismos que un coche castigadillo”. Así, tras pasar por quirófano en dos ocasiones para corregir problemas de cadera después de miles de giros sobre las arenas, las hierbas y los asfaltos del mundo.  Hablamos de un caballero que late dentro de un cuerpo de superhéroe, que “mentiría si dijera que no tengo molestias constantes a estas alturas de mi vida. Pero a los 50 años y en alta competición, si no te duele nada es que estás muerto. Siempre hay alguna dificultad en el tren inferior, por eso ahora paso más por el fisioterapeuta”.

  ¿Alguna cosa de estos años que duela más que lo físico?

García Bragado responde: “Yo conseguí triunfos deportivos siendo, relativamente, bastante joven. Entonces, todo el mundo te halaga, te quiere y te llama. Cuando los resultados no acompañan, ves perfectamente cómo te ignoran. Eso duele un poco, obviamente, pero con los años aprendes a relativizar esos desplantes. Tengo asumido desde hace tiempo que tengo que pasar a ser una persona anónima, sin teléfonos que suenen, sin compromisos con los medios. El ejemplo de Blanca Fernández Ochoa pone de manifiesto que todavía tenemos que avanzar mucho en resolver el gap entre el deporte de élite y la vida ordinaria. No hemos encontrado aún la manera de que el deportista tenga una salida digna al mundo laboral, y no se trata de que nos regalen nada”.

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Equipo, valores, ética y estética

Entre Barcelona y Madrid, entre subidones, bajones, y algún abandono, sus padres han sido los seguidores más leales. Desde el principio hasta ahora. Los que más han apostado por él. Los que más han disfrutado sus batallas. Además, sus ángeles de la guarda sanitarios tienen un hueco especial en este balance profesional. En su llegada a la meta tiene un hueco en el podio final “el doctor Xabier Leibar, al que conozco desde hace 25 años, que me ha enseñado muchas cosas en la relación entre rendimiento, deporte y salud, y siempre me ha dado la tranquilidad de no cruzar ninguna línea roja. Si hubiera traspasado esa muralla ética, no estaría aquí con 50 años, porque mi organismo estaría muy dañado desde hace tiempo”. El fisioterapeuta Miguel Ángel Cos también tiene su espacio, “porque desde Barcelona 92 hasta ahora hemos acabado siendo amigos íntimos”; igual que Manuel Rafael Román, fisioterapeuta de la Real Federación Española de Atletismo, y el doctor Rivas “que me operó las caderas en 2006 y 2008 y me ha enseñado mucho sobre la calidad de la profesión médica y el trato de excelencia con los pacientes que me ha servido para mi tarea como podólogo”.

Entre la primera salida y la última meta, García Bragado ha convivido entre el tartán y la política. Fue concejal por el Partido Popular en el Ayuntamiento de Lérida entre 2006 y 2007. En las elecciones municipales de 2011 fue el candidato de los populares a la alcaldía de San Adrián del Besós, resultando la segunda fuerza más votada y convirtiéndose en jefe de la oposición. En las elecciones municipales de 2015 volvió a encabezar las listas de su pueblo de residencia por el PP y, a pesar de quedar séptimo en los comicios, mantuvo su acta de concejal.

Mientras el campeón sigue conquistando posibilidades deportivas, Chuso mejora. “Miro atrás y me doy cuenta de que fui una persona arrogante, con cierto mal carácter, cascarrabias. He combatido eso en estos años. Últimamente, hasta mis compañeros de oposición política me decían que estaba diferente, más abierto, más afable. He progresado como persona gracias al deporte y a muchas circunstancias, y eso que la política amarga mucho, y más, en el momento actual”. García Bragado lamenta “algún mal gesto en su carrera, como cuando acabé el campeonato del mundo de 2004 tan molesto porque no había conseguido medalla, que me enfadé con todo el mundo y no atendí a los medios de comunicación, como si ellos tuvieran la culpa”. También ha lidiado con un divorcio “que yo no quise, pero que se me impuso, y que también me ha hecho sufrir hasta que he aprendido a pasar página, a perdonar, a restablecer, por iniciativa propia, relaciones de amistad que se habían congelado”.

Cuando en Tokio compita con garra, vista la camiseta española en sus octavos juegos olímpicos y cuelgue unas zapatillas llenas de historias, Chuso compatibilizará la Podología con el entrenamiento de las nuevas generaciones de atletas, “a los que espero inculcar mi amor al deporte, mi afán de superar los retos y mis ganas de llenar de honestidad el esfuerzo”. Exigencia y sacrificio. Austeridad y perseverancia. Mirar siempre adelante, sin rendirse. Esas son las palabras hechas vida tatuadas en su escudo que tratará de infundir en los futuros corredores que se le acerquen en el camino.

El atleta español por antonomasia está feliz de haber vestido la camiseta de España todos estos años, “y más ahora, que vivimos en una batalla de banderas. He viajado mucho y he palpado en directo el reconocimiento con que nos miran a los españoles, aunque después aquí nos pasemos el día peleándonos. Frente a los nacionalismos y a los que solo ven España con pesimismo, billetes de avión. Salir fuera ayuda mucho a contemplar con objetividad que somos ciudadanos de un gran país”.

Suenan de fondo los aplausos previos al adiós. Los homenajes al veterano de guerra. Las páginas laudatorias en los diarios deportivos. Mientras él sigue calentando las distancias para aterrizar en Tokio 2020 con toda su carne en el asador. Ahora, con la edad, “soy más emotivo”. Aunque cuesta que le roce la mejilla una lágrima furtiva, en la memoria queda latente esa escena de los Juegos de Río 2016 en la que sus colegas le hicieron un pasillo de admiración. Duro, pero no de esparto. Recio, pero con corazón. A Bragado le interesa más “el cariño de la gente” que un podio. Y el cariño está ahí, palpable, porque este señor lleva corriendo 34 años muy cerca de muchas generaciones de españoles dejándose el alma como un deportista griego.

Cuando toque cerrar definitivamente una etapa en Japón, García Bragado espera que se le recuerde “como una persona normal con una trayectoria deportiva de victorias y fracasos que ha tratado de conseguir retos de la manera más honesta posible. Le he puesto mucho corazón a esta pelea, a veces, incluso más que cabeza, que es la que toma el protagonismo en este tramo final”.

Alemania ha sido el escenario de muchos de sus triunfos deportivos.

HITOS DE UNA CARRERA DE FONDO

  1. Campeón del mundo en 50 km. marcha en el Campeonato Mundial de Atletismo (Stuttgart).
  2. Mejor atleta español.
  3. Subcampeón del mundo en el Campeonato Mundial de Atletismo (Atenas).

1997-2000-2007-2012: Campeón de España de 50 km. marcha.

  1. Subcampeón del mundo en el Campeonato Mundial de Atletismo (Edmonton).
  2. Medalla de bronce en el Campeonato Europeo de Atletismo (Múnich).
  3. Quinto puesto en los Juegos Olímpicos de Atenas (diploma olímpico).
  4. Subcampeón de Europa en el Campeonato Europeo de Atletismo (Gotemburgo).
  5. Cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Pekín (diploma olímpico).
  6. Subcampeón del mundo en el Campeonato Mundial de Atletismo (Berlín).
  7. Mejor marca de veteranos mayores de 35 de 50 km.
  8. Mejor atleta español.
  9. Quinto lugar en el Campeonato Europeo de Atletismo (Barcelona).
  10. Mejor marca de veteranos mayores de 40 de 50 km.
  11. Mejor marca europea de veteranos mayores de 40 de 10km.
  12. Mejor marca de veteranos mayores de 40 de 50 km.

 

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