Un Tédax contra el miedo

Julio de la Iglesia es TEDAX. Especialista en desactivar bombas de fuera y explosivos que estallan por dentro. Lleva más de ocho años como coach ayudando a miles de personas a gestionar el miedo, una misión con amplia repercusión social que genera más valientes, más personas libres y una ola de paz, incluso después de todo lo que hemos vivido con la invasión del coronavirus. Sus reflexiones y consejos nacen de su propia experiencia y valen el peso de su valentía en oro puro.

Álvaro Sánchez León

Julio de la Iglesia es policía nacional desde 1991 y tiene una vocación de servicio más firme que un tanque. Su ideal de justicia y su pasión por la acción le acercaron al cuerpo azul después de haber sido empleado de banca, activista en Greenpeace, vendedor en el Rastro, pescador de tiburones, boina verde, educador en la cárcel, maestro ninja, patrón de yate, director de comunicación, emprendedor, y hasta tres veces número uno en oposiciones al Estado.

Inspiramos. Expiramos.

En el año 2000 se hizo TEDAX, esa élite donde no se admiten fallos y nunca se deja de aprender. En 2002, aprovechando un currículo de película americana y un deseo que le late hondo de reinventarse constantemente, se hizo coach como otra manera de servir. Fundó gestiondelmiedo.com, se hizo formador y conferenciante, y ha desactivado tantas cargas de miedo desde entonces que el miedo le tiene pánico y muchas almas respiran hondo viendo en su ejemplo un final feliz al fondo de un túnel paralizante.

Es la salida de emergencia de referencia en superación del miedo, liderazgo valiente y motivación para el éxito. Es la sabiduría a la que prestan sus oídos y su confianza los mejores directivos de este país y una espita abierta contra la angustia de estos días en los directos de Instagram.

Un hombre en forma, sonriente, empático y transformador. Con el uniforme de estar en casa dispuesto a todo y con una escaleta de trabajo a contrarreloj, nos concede este paseo por las veredas de las oscuridades que tenemos todos, aunque no queramos. Aviso: como cuando se anda hacia adelante de la mano de un padre, la seguridad total le rebosará desde el primer paso de esta conversación palpitante.

Una pandemia de miedo acaba de sacudirnos. ¿Cómo se reacciona personal y socialmente ante un virus de muerte, soledad, quiebra y dificultad para respirar futuro?

En primer lugar, aceptando la situación tal y como es, con una actitud de combate. Después, con reflexión -qué puedo controlar y qué no-; con decisión, porque rendirse no es una opción -qué voy a hacer-, y con acción. Todo lo que aprendamos de la acción es garantía de eficacia, porque lo contrario es improvisar o confiar en la buena suerte y si nos jugamos la vida o el pan de nuestros hijos, es una temeridad. Por último, con la flexibilidad adecuada para adaptarnos rápidamente. Debemos poner el foco en el bien común, y para ello es importantísimo la responsabilidad individual y la cooperación, con una misión clara: salvar vidas y empresas.

¿Tendremos que vivir dispuestos a que ese miedo vuelva? ¿Cómo?

El miedo ha venido para quedarse, pero no podemos dejar que tome las riendas de nuestra vida. Hay que escucharle para solucionar todo lo que tememos, pero sin dejarnos secuestrar por él. Es importantísimo confiar en nuestras propias capacidades. Las soluciones van a venir de la cooperación y la interrelación de los datos de diferentes campos de la inteligencia artificial, la ética, la robótica, la estadística, el diseño, la genética, la biotecnología, la inteligencia emocional, las artes y las ciencias.

¿Qué caracteriza a una persona valiente?

La determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas o difíciles, aunque tenga miedo, porque el miedo es de valientes, no de ilusos o temerarios. El valiente es el que tiene una misión, conoce su peligro, toma las medidas y decide actuar, a pesar del miedo.

En estos días hemos visto que el miedo paraliza y, a la vez, es un instinto de supervivencia. ¿Dónde está el punto de medio?

La seguridad total y el riesgo cero no existen. El miedo puede ser un consejero, un detector de peligros y amenazas, incluso te puede salvar la vida, pero también tiende a bloquear nuestro talento y creatividad por su afán de seguridad. El término medio está en lo que nos compensa entre lo que arriesgamos y lo que ganamos.  

¿Qué luz roja nos avisa de que hay miedo y es de los malos?

La certeza de que ese es el camino y aun así no avanzamos por miedo a lo desconocido.

¿Qué papel tienen la cabeza, la voluntad y el corazón en la lucha contra los miedos?

Yo cambio la palabra miedo por “falta de conocimiento”. La información veraz nos va a permitir situarnos en el mapa y elaborar un plan de acción realista. Sin voluntad no hay acción, y al miedo solo se le gana en la acción. En el corazón reside la motivación. Cuando tu pasión es superior a tu miedo, vencemos.

¿Qué da más miedo: enfrentarse a un reto o padecer su frustración?

En su lecho de muerte las personas se arrepienten de lo que no han hecho. Al final, la frustración viene de la mano del arrepentimiento. Cuando decides luchar, te podrán ganar, pero no rendirse marca toda la diferencia. Los sueños que no persigues, te persiguen.

¿Qué nos da más vértigo: el miedo a lo que nos pasa dentro, o el que nos sorprende desde fuera?

Por lo general, al ser humano no le gusta analizarse por miedo a no gustarse o a que haya consecuencias posteriores en su vida. Contra los miedos de fuera podemos encontrar ayuda buscando ejemplos en otros que lo hayan superado. Ayudando a los demás, también encontramos herramientas para superar las tinieblas que van por dentro.

¿Qué porcentaje de miedos se superan viviendo al día?

El cable rojo en la desactivación del miedo es la imaginación, que nos augura un futuro apocalíptico. Es la que piensa que todo va a salir mal. La angustia y el estrés están estrechamente relacionados con imaginar un futuro peor. Vivir el presente es lo único que podemos hacer. En el presente es donde podemos ser valientes plantando cara al miedo.

¿La antítesis del miedo es el amor o la seguridad?

Para mí, la seguridad. A más seguridad, menos miedo, pero quien vive enfocado en el amor ve menos amenazas, ve el mundo lleno de esperanza y para ser valiente se necesita mucha esperanza.

¿La transformación digital es la solución a todos nuestros males?

Si la transformación digital no viene precedida de una transformación de valores, la insatisfacción personal nos devolverá al consumismo feroz. La tecnología es una herramienta muy eficaz si la ponemos al servicio del bienestar, la salud y la sostenibilidad del planeta.

¿Preferimos un like a un acto digno de valor?

Ante un acto de valor el ser humano se inclina, guarda respeto y siente orgullo de defender la propia dignidad.

¿Las redes sociales atrapan nuevos miedos?

Las redes sociales son una proyección de nosotros mismos. En algunos casos, incluso son un altavoz de nuestra determinación por sacar a la luz la verdad. Tras ellas se puede normalizar la mentira sabiendo que no se corre peligro.

¿Qué es el coraje?

El coraje es la fuerza de voluntad ante lo que parece imposible. Decía Voltaire que el coraje no es una virtud, sino una cualidad de los grandes hombres y mujeres. El coraje es mayor cuando no hay vuelta atrás, cuando rendirte no te salva. Uno aprende a ser valiente siendo valiente.

¿Decir ‘no puedo’ es conocimiento propio o invocar a gritos al miedo?

Las dos palabras que invocan al miedo son “no-puedo”. Decirlas anulan directamente nuestras capacidades, porque conducen a la rendición. Si cambias “no-puedo” por “no-puedo-ahora” abres una puerta a la esperanza. No poder es no querer pagar el precio de formarte, esforzarte y dar el paso.

¿Decir ‘no sé’ es honestidad o parálisis?

La verdad llega de la pregunta, no de la certeza. Admitir que no sabes me parece un signo de inteligencia y valentía.

¿Liderar desde el miedo compensa?

No, porque se trabaja para cumplir y se anula el talento y la creatividad. El líder se tiene que preocupar más de acompañar, escuchar y estimular que de controlar.  El miedo crea jefes y anula el liderazgo.

¿El heroísmo es un valor sobredimensionado por Hollywood o una necesidad para las sociedades?

El heroísmo nace de la filantropía, del afán de hacer el bien por los demás. Hacer el bien siempre compensa, a ti y al otro. El héroe se pone al servicio de los otros. Su afán es servir sin esperar el aplauso, ni el reconocimiento. Su recompensa es el bien sobre el mal.

¿La coherencia es de valientes?

Ser fiel a ti mismo, ser auténtico, te permite conectar con tu propósito y avanzar donde otros se rendirían. Nuestra efectividad es muy superior cuando nuestros valores están alineados con lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos. Eso es la coherencia.

Usted ayuda a altos ejecutivos a despojarse del miedo. ¿Por dónde empieza?

Por preguntarles para qué quieren superar su miedo, qué beneficio encuentran en superarlo y con qué identidad quieren afrontarlo. Porque si no saben quién son, no sabrán nunca por dónde empezar. Cuando me enfrento a una amenaza, abandono mis identidades de hijo o padre y adopto la de TEDAX, y desde ahí sé cómo actuar.

¿Una economía del miedo lastra el despegue empresarial? ¿Los conservadores, los que prefieren seguir con el ‘esto siempre se ha hecho así’, en realidad son jefes crónicamente asustados?

El miedo al cambio siempre ha existido, pero no conozco ningún producto, ni ninguna empresa que hayan sobrevivido sin arriesgar. En cada decisión hay una pérdida y una ganancia. El cambio es inevitable. Es una constante en el universo. El progreso es opcional, requiere aprender a hacer cosas nuevas, arriesgar y ahí es donde aparece el miedo a fracasar, pero detrás del miedo está nuestro crecimiento, nuestra superación personal y el éxito profesional.

¿Qué nos mueve al triunfo y cómo afrontar los fracasos?

Estar donde no quieres te impulsa hacia dónde quieres. Ese miedo a fracasar puede ser un gran motivador para esforzarse más, para dar lo mejor de ti. El verdadero motor es tu motivación, tu pasión conectada con tu éxito. Ante un fracaso hay que hacer tres cosas: identificarlo, corregirlo y olvidarlo.

¿Cómo se desactiva a una persona tóxica?

Detrás de una persona toxica hay mucha soledad y mucha incomprensión. Se le desarma con amor y con firmeza. Normalmente esas personas son generadoras de miedos, ponen el foco en lo malo, viven en la carencia, siempre se están quejando y buscando el fallo.

¿Podemos desactivar el miedo sin ayuda de otras personas?

Sí, desarrollando nuestras capacidades y buscando una motivación, una misión, que sea más importante que nuestro miedo. Sin una misión, es difícil dar lo mejor de ti. Sin una motivación que nos empuje, estamos crónicamente en modo-supervivencia. Creo mucho en la determinación como motor del cambio, pero indudablemente rodearse de personas que ya hayan superado tu miedo es un ejemplo claro de que sí se puede. Einstein decía que “la única forma de influir es dando ejemplo”.

¿Qué opina del miedo a la soledad?

La soledad es la ausencia de uno mismo, no reconocer en nosotros la grandeza del ser humano. Es no sentirte parte del universo. La experiencia nos dice que, en la unión, en el equipo, están la fuerza y la supervivencia.

¿Si perdemos el miedo a morir llegaremos más libres a la meta?

El miedo a la muerte está ahí para salvarnos la vida. Para mí es la emoción más importante. Pero también nos puede amargar la vida. En el equilibrio está la virtud. La libertad tiene que ver más con ser los protagonistas de nuestras vidas, que con perder el miedo a morir.

¿Qué ha aprendido de la sociedad en la gestión del miedo durante la pandemia del coronavirus?

Que el ser humano en esencia es solidario. He visto que el cumplimiento del deber puede hacer que afrontemos situaciones sin pensar en lo que tenemos que sufrir y poniendo el foco en lo que debemos hacer. He redescubierto que la humanidad sigue valorando, por encima del dinero o la libertad, a sus seres queridos; que el humor y la creatividad son fundamentales para superar el miedo… ¡Y que los errores se perdonan, pero la mentira, no!

***

Charlar con Julio de la Iglesia es un antes de las bombas y un después de la reconstrucción personal. Sugerente, profundo, humanista de acción todoterreno. En su botiquín las medicinas no saben a medicamento. He aquí un TEDAX con la capacidad de poner su pecho para que las balas que nos dispara la vida pinchen en hueso. Cabeza, corazón, arrestos. Lo que hace este hombre con su talento es una bomba atómica de bienestar personal y social. 

PANTONE DE MIEDOS

El miedo más universal: miedo a la muerte, al dolor a sufrir.

El miedo más habitual de los hombres: a la impotencia sexual.

El miedo más habitual de las mujeres: miedo a envejecer.

El miedo rey de la madurez: a la enfermedad y a no tener tiempo de cumplir los sueños.

El miedo que ‘triunfa’ entre adolescentes: a ser un bicho raro (no aceptado) ¡y a la falta de wifi!

El miedo más absurdo: el miedo a morir, porque nadie se salva.

El miedo menos conocido: el que no se quiere ver.

El miedo que más duele: el miedo al abandono (la muerte de un ser querido o una ruptura) y el miedo a la indiferencia.

El miedo más fácil de curar: el que estás dispuesto a superar.

El miedo más complicado de gestionar: el miedo a lo desconocido.

El miedo más subjetivo: el miedo a no ser capaz.

El miedo más letal: el miedo a ser uno mismo.

El miedo que se cura con dinero: el miedo a ser pobre.

El miedo más crónico: el miedo al fracaso.

El miedo más tóxico: el miedo al diferente.

¿Un miedo insuperable?: el miedo a que les pase algo a sus hijos.

Publicada en la revista Influencers de verano de 2020

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