Isabel Sánchez: una mujer-brújula en un bosque sin nortes

Foto: Paola Gutiérrez

Trayecto: Murcia, Almería, Valencia y Roma. Destino: un despacho-mirador con vistas al mundo entero desde la ciudad eterna. Mediterránea con ganas de conquistas personales y sociales. Una abogada, filósofa y teóloga que hace running, salta charcos, escribe poesía, admira los grafitis y conecta con Netflix. Y también impulsa colegios y comedores en barrios pobres, abrazos en barrios fríos, paz en barrios calientes y corazones generosos en barrios ricos. Una de las mujeres más influyentes de España. Desde hace una década Isabel Sánchez está en la cumbre del gobierno mundial del Opus Dei. Sobre su mesa de trabajo, un mapa sin fronteras en torno a un lema: “Para servir, servir”. Su misión es azuzar la audacia de mujeres que han puesto la misma vela a Dios y al universo que habitan. Acaba de sacar un Planeta: Mujeres brújula en un bosque de retos. Una propuesta de norte para las sociedades post pandemia donde nadie sobra, ni siquiera quienes dejen de leer aquí esta entrevista sin tabúes.  

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Victoria Camps: ética y virtudes públicas para curar un mundo polarizado

Una intelectual del 41. Una mujer que habla de feminismo constructivo con el aval de su propia vida. Filósofa, catedrática, divulgadora. Activa. Veinte libros con impronta. Dos premios de ensayo. Hace tres décadas escribió Virtudes públicas y sus recetas aristotélicas actualizadas están hoy más vivas que nunca. Valiente, incluso para ser libre en la arena política. Con su trienio de senadora por el Partido Socialista Catalán, pero sin carnet de amarres. Siempre en el césped como centro izquierda moviendo el balón de las ideas que cambian la sociedad. Lubricando con argumentos los triunfos para las mujeres que quieren ser mujeres. Consejera de Estado desde 2018. Siempre con la ética en los ojos, en el discurso y en el tono. Una Victoria de Samotracia del estado del bienestar guiando al pueblo. También ahora que el virus nos ha subido en la montaña rusa de la incertidumbre y faltan timones institucionales que nos saquen de la tempestad.

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La lección de anatomía del Periodismo con Mayúsculas del Dr. James Nachtwey

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp es un cuadro de Rembrandt.  Un cadáver. Un foco de luz. Un maestro. Y siete discípulos con cara de beberse cada palabra, aunque haya uno que mira a la “cámara” con disimulo…

Esta es la imagen gráfica que vuela en el éter tras la sesión con James Nachtwey. Una sala a oscura llena de discípulos. Palabras duras. Imágenes brutales que son bombas de racimo contra el aburguesamiento ante los problemas ajenos. Silencio. Gritos sordos, pero contundentes, impresos en la pantalla. A sangre y fuego. A guerra y paz.

La lección de anatomía del Periodismo con Mayúsculas del Dr. James Nachtwey. Así se titula el lienzo de esta mañana de Universidad y maestro. Asombro. Reconocimiento. Cercanía. Arte. Humanismo. Comunicación.

Doscientos fotógrafos, periodistas de guerra, periodistas de paz… y otros periodistas de fondo, se han congregado en torno a un señor canoso en vaqueros que tiene sobre sus espaldas casi todas las guerras de los últimos 30 años, y casi todas las grandes violaciones de los derechos humanos, y casi todos los rostros olvidados que importan cero al mundo que corre deprisa con el café caliente en las manos por estos pasos de peatones de Dios, y los últimos destellos musicales colgando del iphone

Se apaga la luz

James Nachtwey, a pie de grada. Se apaga la luz. Se enciende una bombilla. Como en las clases de Arte de toda la vida, el proyector va contando el curriculum de este neoyorkino destructor del conformismo. Una imagen. Blanco y negro. Un muerto. Diez muertos. Una pierna huérfana. Odio en tres dimensiones. Una mujer violada. Un padre destrozado por la soledad de la violencia. Negro. Blanco. Silencio.

Las fotos pasan rápido para el público. Nos gustaría contemplar cada milímetro con calma. La voz de Nachtwey comenta cada historia humana detrás de una instantánea. No habla de encuadres. No habla de luces. No habla de enfoques. Ni de cámaras. Ni de lentes. James Nachtwey sólo cuenta la historia de sus retratos. Un hombre. Una mujer. Injusticias. Gritos. Dolor. En los rincones perdidos de lo que también es mundo, una luz de denuncia sale del flash de Nachtwey para conmover hasta los corazones de piedra que se sientan, lejos, donde las decisiones se toman siempre cuando ya es demasiado tarde…

La anatomía del Periodismo con Mayúsculas. Los órganos vitales de la integridad, la tolerancia, el respeto, el valor, la amistad, el buen humor, el perdón… Los músculos de una concepción de la vocación periodística como misión para hacer un mundo más humano. De verdad. Sin poses. No hay ni una muesca de gurú en su foto de perfil. La sangre de una buena persona. La piel de un caballero metido hasta las cejas en la caja negra de los hombres más malos, pero con la sensibilidad intacta para no perder nunca ni un pixel de esperanza.

A vuelapluma y sin luz, anoto en el cuaderno: Maestro. Arte. James. ONU. Tarde…

Se enciende la luz

Hemos venido a conocer a un hombre que hace prótesis con su cámara de fotos. Hemos conocido a un señor que hace fotografías en forma de pésame. Hemos estado con un fotosolidario que revela sus instantáneas para convertirlas en perdurables.

“Cualquier fotografía de la guerra es una protesta contra la guerra”. Y, sin embargo, yo creo que detrás de cada foto de Nachtwey hay más. Los ojos se centran en los ojos de un niño mutilado perdido en la putrefacción de un genocidio. Y ahí, en las pupilas, oímos muchas más cosas de las que vemos. Hay personas que no son estadísticas, ni un buen plano, ni una fuente informativa, ni una mierda de esas puramente eficaces, útiles, convertibles en monedas. El objetivo de Nachtwey –hoy lo hemos visto en primera persona del plural- es concienciación colectiva. Política de masas. Humanismo salvaje.

Nachtwey, con bata blanca, al pie de la grada, y al pie del cañón. Miramos, por decir algo… ¿Cómo es posible estar ahí y no volverse loco de dolor? La misión. Nachtwey es periodista, porque tiene una misión. Y su vida es una misión. ¿Y yo? ¿Misión? ¿Visión? ¿Mansión? ¿Micción?…

Nachtwey es un transformador de medidas imposibles. De la ira en voltios, a la paz en julios. De la histeria a kilos, a la mansedumbre en litros. Del odio en kilopondios, a la construcción masiva en kilómetros. De muralla, a puente. De foso, a cama elástica. De fotografía, a vida.

Se apaga la luz, segunda parte

Nachtwey, en la sala, recorre la geografía del mundo herido, desde Irlanda 1981, hasta Kabul 1992. Los juegos olímpicos de la brutalidad humana. Gritos sin anestesia acumulados en su tarjeta SD. O en sus carretes de tragedias unas veces marginadas, otras veces sumidas en la indiferencia más letal. Guerras. Enfermedades. Soledad. Tristeza. Negro y blanco, pero negro oscuro casi negro negrísimo al fin y al cabo…

Nachtwey relata cada fotograma de una película sin decorados. Suerte. Audacia. Niños. Padres. Un hombre que abrió sus ojos con los Desastres de Goya en el Museo del Prado, está al pie de la grada combinando el arte de ser buena persona, con el arte de contar las historias, con el arte de ser médico sin morirse de pena con tanto dolor, y con el arte de no darse importancia en un mundo de flashes desproporcionados. Y más, en el cuore de Nueva York.

Nosotros, que venimos con el avión empotrado en los Alpes a flor de piel, y la cara de su copiloto tatuada en lo más hondo de nuestra incomprensión, hemos recibido del Dr. Nachtwey una transfusión de lo mejor de los seres humanos. Llorar sin mover el culo no riega la tierra reseca. El bien aplasta al mal. Siempre.

Se hace la luz definitivamente

Ha dicho Gervasio Sánchez durante su presentación que James es un faro que ilumina el trabajo de muchos que están aquí, y otros muchos que están allá, en la acera, trabajando. Ha sido el delegado de una clase que ha querido aplaudir de pie a un profesional al que admiran. Allí estaban él, y muchos otros que también se han ganado las nóminas y el Cielo en el puro infierno. Aquí, o donde los mapas políticos borran los nombres de los pueblos.

Conversaciones Con ha rendido hoy un homenaje global al fotoperiodismo sin fronteras, y a los fotógrafos que nos ilustran las páginas del día a día. A los que retratan el dolor, y a los que pintan personas con luz. A los que cuentan con una imagen, y a los que prefieren las palabras para ilustrar una foto. Éramos muchos. Y a pesar de que el fotógrafo es un profesional muchas veces anónimo para las masas, porque el Óscar de las audiencias va al que firma, o al que pone la cara…, entre las gradas de una Universidad para mayores de edad hemos visto a Alfonso Armada (ABC), a Moeh Atitar de la Fuente (periodista, fotógrafo y autor del blog Guerra y Paz), al reconocido fotoperiodista Olmo Calvo… Y a Paul Hanna (Reuters). Andrés Kudacki (AP). Carlos Montagud (El Mundo). Daniel Ochoa de Olza (AP). Begoña Rivas (freelance, y habitual de lo mejor de Yo Dona). Lupe de la Vallina, la cara del retrato sincero de Jot Down. Y a Susana Vera, de Reuters. Y a Óscar del Pozo (ABC)…

Y hemos visto a plumas de periodistas como Isabelle Piquer (corresponsal de Le Monde), o Ángel Colina, reportero sin fronteras de la SER. O al caballero del ningún día sin poesía, aunque sea en imágenes: Antonio Lucas, de El Mundo

Lo de menos son los nombres. Lo de más son las vidas bien aprovechadas para ser periodistas de verdad, con boli, con ipad, con cámara de fotos, con cámara de vídeo, con voz, con alma…

Conversaciones Con nos ha recordado que la fotografía nació para salvar al hombre, y no sólo para inmortalizar los gatos horteras, los pies desnudos, el yo-me-mi-conmigo… El doctor Nachtwey nos ha sacado de Instagram para meternos en la red social que une a los que transforman las cosas malas en luz ajena con luz propia.

Rembrandt pintó las sombras y las luces, y le salieron joyas. La lección de anatomía del Periodismo con Mayúsculas, humanismo en carne y hueso, y profesionalidad en formato panorámico, está aprendida.

Thanks, Sir.

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Articúlo publicado en Conversaciones Con en marzo de 2015

Seis meses y una pandemia sin David Gistau

Foto: Álvaro García Fuentes

Antes de que estos 22 años de periodismo fueran campo verde, David Gistau fue Matilde Urbach. Astróloga. Y escribía horóscopos en Paisajes sin ninguna vergüenza:about:blank

            Virgo: En la vida, como en el álgebra, los hay que montan el número y los hay que no se enteran de nada. Leñe, estoy casi segura de que esto venía a cuanto de algo… ¡Ah, sí! Advertencia: tras un nuevo suspenso en la asignatura sentimental, los Tauro no disfrutaréis del amor hasta que aprendáis como Venus manda la tabla de multiplicación (de la especie, se entiende).

David no era Tauro y el 19 de junio habría cumplido 50 años, pero se había aprendido “la tabla de multiplicación” poniendo pluma y corazón al western de la vida. Y hemos echado de menos sus cuernos libres durante toda esta pandemia.

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Un Tédax contra el miedo

Julio de la Iglesia es TEDAX. Especialista en desactivar bombas de fuera y explosivos que estallan por dentro. Lleva más de ocho años como coach ayudando a miles de personas a gestionar el miedo, una misión con amplia repercusión social que genera más valientes, más personas libres y una ola de paz, incluso después de todo lo que hemos vivido con la invasión del coronavirus. Sus reflexiones y consejos nacen de su propia experiencia y valen el peso de su valentía en oro puro.

Álvaro Sánchez León

Julio de la Iglesia es policía nacional desde 1991 y tiene una vocación de servicio más firme que un tanque. Su ideal de justicia y su pasión por la acción le acercaron al cuerpo azul después de haber sido empleado de banca, activista en Greenpeace, vendedor en el Rastro, pescador de tiburones, boina verde, educador en la cárcel, maestro ninja, patrón de yate, director de comunicación, emprendedor, y hasta tres veces número uno en oposiciones al Estado.

Inspiramos. Expiramos.

En el año 2000 se hizo TEDAX, esa élite donde no se admiten fallos y nunca se deja de aprender. En 2002, aprovechando un currículo de película americana y un deseo que le late hondo de reinventarse constantemente, se hizo coach como otra manera de servir. Fundó gestiondelmiedo.com, se hizo formador y conferenciante, y ha desactivado tantas cargas de miedo desde entonces que el miedo le tiene pánico y muchas almas respiran hondo viendo en su ejemplo un final feliz al fondo de un túnel paralizante.

Es la salida de emergencia de referencia en superación del miedo, liderazgo valiente y motivación para el éxito. Es la sabiduría a la que prestan sus oídos y su confianza los mejores directivos de este país y una espita abierta contra la angustia de estos días en los directos de Instagram.

Un hombre en forma, sonriente, empático y transformador. Con el uniforme de estar en casa dispuesto a todo y con una escaleta de trabajo a contrarreloj, nos concede este paseo por las veredas de las oscuridades que tenemos todos, aunque no queramos. Aviso: como cuando se anda hacia adelante de la mano de un padre, la seguridad total le rebosará desde el primer paso de esta conversación palpitante.

Una pandemia de miedo acaba de sacudirnos. ¿Cómo se reacciona personal y socialmente ante un virus de muerte, soledad, quiebra y dificultad para respirar futuro?

En primer lugar, aceptando la situación tal y como es, con una actitud de combate. Después, con reflexión -qué puedo controlar y qué no-; con decisión, porque rendirse no es una opción -qué voy a hacer-, y con acción. Todo lo que aprendamos de la acción es garantía de eficacia, porque lo contrario es improvisar o confiar en la buena suerte y si nos jugamos la vida o el pan de nuestros hijos, es una temeridad. Por último, con la flexibilidad adecuada para adaptarnos rápidamente. Debemos poner el foco en el bien común, y para ello es importantísimo la responsabilidad individual y la cooperación, con una misión clara: salvar vidas y empresas.

¿Tendremos que vivir dispuestos a que ese miedo vuelva? ¿Cómo?

El miedo ha venido para quedarse, pero no podemos dejar que tome las riendas de nuestra vida. Hay que escucharle para solucionar todo lo que tememos, pero sin dejarnos secuestrar por él. Es importantísimo confiar en nuestras propias capacidades. Las soluciones van a venir de la cooperación y la interrelación de los datos de diferentes campos de la inteligencia artificial, la ética, la robótica, la estadística, el diseño, la genética, la biotecnología, la inteligencia emocional, las artes y las ciencias.

¿Qué caracteriza a una persona valiente?

La determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas o difíciles, aunque tenga miedo, porque el miedo es de valientes, no de ilusos o temerarios. El valiente es el que tiene una misión, conoce su peligro, toma las medidas y decide actuar, a pesar del miedo.

En estos días hemos visto que el miedo paraliza y, a la vez, es un instinto de supervivencia. ¿Dónde está el punto de medio?

La seguridad total y el riesgo cero no existen. El miedo puede ser un consejero, un detector de peligros y amenazas, incluso te puede salvar la vida, pero también tiende a bloquear nuestro talento y creatividad por su afán de seguridad. El término medio está en lo que nos compensa entre lo que arriesgamos y lo que ganamos.  

¿Qué luz roja nos avisa de que hay miedo y es de los malos?

La certeza de que ese es el camino y aun así no avanzamos por miedo a lo desconocido.

¿Qué papel tienen la cabeza, la voluntad y el corazón en la lucha contra los miedos?

Yo cambio la palabra miedo por “falta de conocimiento”. La información veraz nos va a permitir situarnos en el mapa y elaborar un plan de acción realista. Sin voluntad no hay acción, y al miedo solo se le gana en la acción. En el corazón reside la motivación. Cuando tu pasión es superior a tu miedo, vencemos.

¿Qué da más miedo: enfrentarse a un reto o padecer su frustración?

En su lecho de muerte las personas se arrepienten de lo que no han hecho. Al final, la frustración viene de la mano del arrepentimiento. Cuando decides luchar, te podrán ganar, pero no rendirse marca toda la diferencia. Los sueños que no persigues, te persiguen.

¿Qué nos da más vértigo: el miedo a lo que nos pasa dentro, o el que nos sorprende desde fuera?

Por lo general, al ser humano no le gusta analizarse por miedo a no gustarse o a que haya consecuencias posteriores en su vida. Contra los miedos de fuera podemos encontrar ayuda buscando ejemplos en otros que lo hayan superado. Ayudando a los demás, también encontramos herramientas para superar las tinieblas que van por dentro.

¿Qué porcentaje de miedos se superan viviendo al día?

El cable rojo en la desactivación del miedo es la imaginación, que nos augura un futuro apocalíptico. Es la que piensa que todo va a salir mal. La angustia y el estrés están estrechamente relacionados con imaginar un futuro peor. Vivir el presente es lo único que podemos hacer. En el presente es donde podemos ser valientes plantando cara al miedo.

¿La antítesis del miedo es el amor o la seguridad?

Para mí, la seguridad. A más seguridad, menos miedo, pero quien vive enfocado en el amor ve menos amenazas, ve el mundo lleno de esperanza y para ser valiente se necesita mucha esperanza.

¿La transformación digital es la solución a todos nuestros males?

Si la transformación digital no viene precedida de una transformación de valores, la insatisfacción personal nos devolverá al consumismo feroz. La tecnología es una herramienta muy eficaz si la ponemos al servicio del bienestar, la salud y la sostenibilidad del planeta.

¿Preferimos un like a un acto digno de valor?

Ante un acto de valor el ser humano se inclina, guarda respeto y siente orgullo de defender la propia dignidad.

¿Las redes sociales atrapan nuevos miedos?

Las redes sociales son una proyección de nosotros mismos. En algunos casos, incluso son un altavoz de nuestra determinación por sacar a la luz la verdad. Tras ellas se puede normalizar la mentira sabiendo que no se corre peligro.

¿Qué es el coraje?

El coraje es la fuerza de voluntad ante lo que parece imposible. Decía Voltaire que el coraje no es una virtud, sino una cualidad de los grandes hombres y mujeres. El coraje es mayor cuando no hay vuelta atrás, cuando rendirte no te salva. Uno aprende a ser valiente siendo valiente.

¿Decir ‘no puedo’ es conocimiento propio o invocar a gritos al miedo?

Las dos palabras que invocan al miedo son “no-puedo”. Decirlas anulan directamente nuestras capacidades, porque conducen a la rendición. Si cambias “no-puedo” por “no-puedo-ahora” abres una puerta a la esperanza. No poder es no querer pagar el precio de formarte, esforzarte y dar el paso.

¿Decir ‘no sé’ es honestidad o parálisis?

La verdad llega de la pregunta, no de la certeza. Admitir que no sabes me parece un signo de inteligencia y valentía.

¿Liderar desde el miedo compensa?

No, porque se trabaja para cumplir y se anula el talento y la creatividad. El líder se tiene que preocupar más de acompañar, escuchar y estimular que de controlar.  El miedo crea jefes y anula el liderazgo.

¿El heroísmo es un valor sobredimensionado por Hollywood o una necesidad para las sociedades?

El heroísmo nace de la filantropía, del afán de hacer el bien por los demás. Hacer el bien siempre compensa, a ti y al otro. El héroe se pone al servicio de los otros. Su afán es servir sin esperar el aplauso, ni el reconocimiento. Su recompensa es el bien sobre el mal.

¿La coherencia es de valientes?

Ser fiel a ti mismo, ser auténtico, te permite conectar con tu propósito y avanzar donde otros se rendirían. Nuestra efectividad es muy superior cuando nuestros valores están alineados con lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos. Eso es la coherencia.

Usted ayuda a altos ejecutivos a despojarse del miedo. ¿Por dónde empieza?

Por preguntarles para qué quieren superar su miedo, qué beneficio encuentran en superarlo y con qué identidad quieren afrontarlo. Porque si no saben quién son, no sabrán nunca por dónde empezar. Cuando me enfrento a una amenaza, abandono mis identidades de hijo o padre y adopto la de TEDAX, y desde ahí sé cómo actuar.

¿Una economía del miedo lastra el despegue empresarial? ¿Los conservadores, los que prefieren seguir con el ‘esto siempre se ha hecho así’, en realidad son jefes crónicamente asustados?

El miedo al cambio siempre ha existido, pero no conozco ningún producto, ni ninguna empresa que hayan sobrevivido sin arriesgar. En cada decisión hay una pérdida y una ganancia. El cambio es inevitable. Es una constante en el universo. El progreso es opcional, requiere aprender a hacer cosas nuevas, arriesgar y ahí es donde aparece el miedo a fracasar, pero detrás del miedo está nuestro crecimiento, nuestra superación personal y el éxito profesional.

¿Qué nos mueve al triunfo y cómo afrontar los fracasos?

Estar donde no quieres te impulsa hacia dónde quieres. Ese miedo a fracasar puede ser un gran motivador para esforzarse más, para dar lo mejor de ti. El verdadero motor es tu motivación, tu pasión conectada con tu éxito. Ante un fracaso hay que hacer tres cosas: identificarlo, corregirlo y olvidarlo.

¿Cómo se desactiva a una persona tóxica?

Detrás de una persona toxica hay mucha soledad y mucha incomprensión. Se le desarma con amor y con firmeza. Normalmente esas personas son generadoras de miedos, ponen el foco en lo malo, viven en la carencia, siempre se están quejando y buscando el fallo.

¿Podemos desactivar el miedo sin ayuda de otras personas?

Sí, desarrollando nuestras capacidades y buscando una motivación, una misión, que sea más importante que nuestro miedo. Sin una misión, es difícil dar lo mejor de ti. Sin una motivación que nos empuje, estamos crónicamente en modo-supervivencia. Creo mucho en la determinación como motor del cambio, pero indudablemente rodearse de personas que ya hayan superado tu miedo es un ejemplo claro de que sí se puede. Einstein decía que “la única forma de influir es dando ejemplo”.

¿Qué opina del miedo a la soledad?

La soledad es la ausencia de uno mismo, no reconocer en nosotros la grandeza del ser humano. Es no sentirte parte del universo. La experiencia nos dice que, en la unión, en el equipo, están la fuerza y la supervivencia.

¿Si perdemos el miedo a morir llegaremos más libres a la meta?

El miedo a la muerte está ahí para salvarnos la vida. Para mí es la emoción más importante. Pero también nos puede amargar la vida. En el equilibrio está la virtud. La libertad tiene que ver más con ser los protagonistas de nuestras vidas, que con perder el miedo a morir.

¿Qué ha aprendido de la sociedad en la gestión del miedo durante la pandemia del coronavirus?

Que el ser humano en esencia es solidario. He visto que el cumplimiento del deber puede hacer que afrontemos situaciones sin pensar en lo que tenemos que sufrir y poniendo el foco en lo que debemos hacer. He redescubierto que la humanidad sigue valorando, por encima del dinero o la libertad, a sus seres queridos; que el humor y la creatividad son fundamentales para superar el miedo… ¡Y que los errores se perdonan, pero la mentira, no!

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Charlar con Julio de la Iglesia es un antes de las bombas y un después de la reconstrucción personal. Sugerente, profundo, humanista de acción todoterreno. En su botiquín las medicinas no saben a medicamento. He aquí un TEDAX con la capacidad de poner su pecho para que las balas que nos dispara la vida pinchen en hueso. Cabeza, corazón, arrestos. Lo que hace este hombre con su talento es una bomba atómica de bienestar personal y social. 

PANTONE DE MIEDOS

El miedo más universal: miedo a la muerte, al dolor a sufrir.

El miedo más habitual de los hombres: a la impotencia sexual.

El miedo más habitual de las mujeres: miedo a envejecer.

El miedo rey de la madurez: a la enfermedad y a no tener tiempo de cumplir los sueños.

El miedo que ‘triunfa’ entre adolescentes: a ser un bicho raro (no aceptado) ¡y a la falta de wifi!

El miedo más absurdo: el miedo a morir, porque nadie se salva.

El miedo menos conocido: el que no se quiere ver.

El miedo que más duele: el miedo al abandono (la muerte de un ser querido o una ruptura) y el miedo a la indiferencia.

El miedo más fácil de curar: el que estás dispuesto a superar.

El miedo más complicado de gestionar: el miedo a lo desconocido.

El miedo más subjetivo: el miedo a no ser capaz.

El miedo más letal: el miedo a ser uno mismo.

El miedo que se cura con dinero: el miedo a ser pobre.

El miedo más crónico: el miedo al fracaso.

El miedo más tóxico: el miedo al diferente.

¿Un miedo insuperable?: el miedo a que les pase algo a sus hijos.

Publicada en la revista Influencers de verano de 2020

Ocho maletas de aire fresco para el verano de las mascarillas

Espido Freire, Nacho Guerreros, Ágatha Ruiz de la Prada, Goyo Jiménez, Natalia Sanchidrián, Cipri Quintas, Aurora Carbonell y Martín Giacchetta nos abren las ilusiones y esperanzas de sus equipajes estivales en el verano con más olas de incertidumbre del siglo XXI.

Sin deshacer las maletas del olvido, pero navegando hacia adelante. Posiblemente nos una que nos enfrentamos al verano más peculiar de nuestras biografías. Después de un confinamiento, hay ansias de pies mojados, risas al sol, descanso sin red, aire puro, horizontes lejanos, personas cercanas.

La maleta es el símbolo de nuestra madurez, nuestra independencia, nuestros deseos, nuestras aventuras, nuestros sine qua non, nuestros océanos. ¿Cómo serán nuestros equipajes en este tiempo estival de olas de incertidumbre? ¿Qué llevamos dentro cuando queremos salir fuera? ¿Qué parte de nosotros nos acompaña en cada paso, aunque sean pasos de avión?

Hemos preguntado a ocho personas que significan aire fresco. Nos han contado algunos flashes de su vida interior. Con ellas y ellos surcamos con optimismo un tiempo de esperanza que sería adviento si no quedara medio año para la Navidad del año que vivimos confinadamente.

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‘Periodismófobo’, ácido y mártir: un mes en el escaño tuitero del diputado Echenique

Unos diez tuits por día. Casi todos en contra de: de los medios de comunicación, del PP, de Vox, de la Casa Real, de Díaz Ayuso, de Ciudadanos, de las grandes corporaciones… El resto de sus mensajes son para ensalzar al líder de Podemos o a los demás morados con plaza en el Gobierno. No hay críticas constructivas. Ni un “perdón”. Ni un “quizás esto podemos hacerlo mejor”. Muchos “el mundo está contra nosotros”. Unos cuantos nombres en su diana, más allá de Vicente Vallés. Los que trajinan con Pablo Echenique en el Congreso dicen que en la vida real es “divertido”, “listo” y “ocurrente”. Que se puede hablar con él. Su ‘escaño’ en las redes sociales habla a gritos desde las antípodas. 

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Ángel Gómez de Ágreda: “La información es poder, pero la desinformación es mucho más poder todavía”

Foto: Patricio Sánchez Jáuregui

Paracaidista con argumentos testados en tesis. Aviador con una pancarta en la cola: “La verdad nos hará libres. Que lo sepan las máquinas”. Coronel del Aire con los pies en la tierra en un mar abierto de futuros navegables. El Orwell de ‘1984’ ha resucitado para que despertemos de la anestesia tecnológica. Con su distopía, Gómez de Ágreda es un ángel de la anunciación con una buena nueva llena de sentido común: El hombre se hizo libre para habitar entre nosotros. Sin cables de control remoto. No hemos dejado de ser ovejas para convertirnos en robots.  No tiene miedo a Rusia, ni a China, ni a Trump. Siente pánico ante una sociedad crónicamente adolescente. Su batalla es contra la comodidad de vender el alma a la tecnología y teledirigir nuestro futuro al abismo del nihilismo relativista.  Su guerra de paz es un despertador, porque mientras dormimos entre la ingenuidad y la desinformación, el poder y los algoritmos piensan y deciden por nosotros.

Lea la entrevista íntegra al autor de Mundo Orwell. Manual de supervivencia para un mundo conectado (Ariel, 2019) en Confidencial Digital.

Mónica Carrillo: “El periodismo necesita personas lúcidas y valientes que se atrevan a ser honestas hasta el final”

Foto: María Villanueva

La dama de Elche con los oídos libres de rodetes. La Premio Azorín del año que vivimos confinadamente. Periodista. Presentadora. Escritora. La reina tuitera del microcuento.  Lleva veinte años con el piloto encendido con un pie en el plató y el otro en muchas casas. Desde que terminó la carrera comenzó el despegue. Cada fin de semana, a las tres en Antena 3, junto a un tal Matías. Doce años de tango Carrillo-Prats haciendo periodismo con tono propio, cabeza, corazón y guiños. Mónica en tapa dura desde 2014. Primero, La luz de Candela. Después, Olvidé decirte quiero y El Tiempo. Todo. Locura. Ahora desnuda la triple vida surrealista que tenemos todos sin ser Fernando Pessoa. Porque las líneas heterónimas de nuestra intimidad no significan esquizofrenia, sino libertad.

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Primero: reconstruir la política. Después: levantar el país. Así habla el CIS real de la España post-Covid

El buzón abierto por el Congreso de los Diputados para la participación ciudadana en la Comisión de Reconstrucción sí que es un CIS: de quejas, de prioridades, de valoraciones, de estado de ánimo social, de aportaciones. Entre las propuestas particulares hechas, la responsabilidad política frente a la crisis, la reducción de los costes de la Administración, la mejora de la sanidad y la estabilización de los cerca de 800.000 interinos públicos son las propuestas más recurrentes. Las sugerencias transmiten una visión social pesimista, poco confiada en la eficacia de las Cortes, y con ganas de nuevas soluciones para la nueva normalidad.

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