Boca a boca al periodismo español… ¿antes de la autopsia?

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

Un veterano del cuché al frente de la Asociación de la Prensa de Madrid. Primer cumpleaños. Un mandato gemelo al del Gobierno del Ministerio de la Verdad. En línea con la Secretaría de Estado de Comunicación pidiendo que nos quiten las zarpas de encima. A sus 75 primaveras gasta sus días laborables en defender las esencias de una profesión a la que el 47,7% del último CIS tira de las orejas. Llegó al periodismo por Don Balón y el olor a imprenta, y metió goles como Muy Interesante. El ex director de El Caso -especial sucesos made in Spain– no echa en falta más imágenes reales de esta pandemia contada, sobre todo, con balcones de aplausos. Narró en directo el Watergate y el despegue del Apolo 11. Vivió la censura de la dictadura y ahora observa, en tribuna, la nueva censura de la nueva normalidad. Conciliador. Más tila que redbull. Contra el control de Moncloa sus pancartas se escriben en A4 con membrete de comunicados. Un superviviente a la transición del vegetal al digital en mitad de un huerto con flores, calabazas y tomates. Entre horizontes azules, agujeros negros, números rojos, disparos morados, napalm, azufre y fake news, caen granadas oficiales mientras sopla la vela tísica del periodismo con mascarilla. Y la venta de crecepelos…

Lea la entrevista completa en Confidencial Digital

Diez ictus por hora en el país de la salud pública y la rehabilitación privada

El ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres en España. De los que sobreviven, solo algunos consiguen volver a ser independientes. Luis Miguel e Ignacio lo intentaron por la vía pública, pero se dieron cuenta de que al ritmo de las prestaciones sociales se quedarían en silla de ruedas para siempre. Entonces llamaron a la puerta del Centro Europeo de Neurociencias, una opción privada que ha conseguido que los dos den de nuevo sus primeros pasos con un tratamiento individual e intensivo. Pocos pueden permitirse esta salida de lujo. Hace doce años que el Ministerio de Sanidad aprobó una ‘Estrategia en ictus’ muy volcada a la prevención, al tratamiento urgente y a las prestaciones sociales. Ahora que más pacientes se curan, es el momento de apostar por una recuperación más eficaz que conecte lo sanitario y lo social y devuelva la esperanza a quienes sufren secuelas y no encuentran el eco oportuno en la sanidad pública.

Lea el reportaje completo en Confidencial Digital

Ignacio López-Goñi: “Se nos viene encima una auténtica posguerra”

Catedrático y divulgador. El mix existe y tiene eco. El hombre que te explica un virus con un ferrero roché es uno de los tertulianos de la ciencia más influyentes de España. En plena resaca entre olas, acaba de publicar Preparados para la próxima pandemia: un jarro de agua fría para quien espere una navidad sin posguerra. Entre las aulas y el ágora digital mira de frente este guernica: una sanidad en las raspas, bolsillos tiesos, jaquecas de incertidumbre, muertes congeladas de soledad y peleítas de banderas de gobiernos adolescentes. Tiene más miedo a la gestión política que a este coronavirus. Está convencido de que la vacuna llegará antes que el pacto político, “por desgracia”. Apuesta por sobreactuar antes que enterrar. Aplaude a Asturias y a Galicia por ser las más rápidas. Si la ciencia fuera una mujer, él la pinta con los ojos extenuados, la mirada cansada, y atada al respirador de la vocación profesional de su gente que lo alimenta casi todo. Cenicienta en el laboratorio. Pepe Gotera y Otilio y desconchones al microscopio. Paciente: ciencia española. Diagnóstico: “agonizante en la UCI con unas ganas de vivir bestiales”. Su vaso medio lleno: “las pandemias tienen un principio y un fin”. Aunque la incompetencia política sea crónica.

Lee la entrevista completa en Confidencial Digital

Víctor Küppers: “Si perdemos el ánimo no sabremos si el camino del futuro es un túnel o un pozo”

Víctor Küppers es profesor de la Universidad Internacional de Cataluña y de la Universidad de Barcelona. Da clases de dirección comercial, pero en su faceta de consultor y formador pone el foco en la dirección vital en conferencias sobre ‘Vivir con entusiasmo’  que llenaban los auditorios de toda España antes del coronavirus. Ahora sus sesiones se titulan ‘De perdidos al río: porque la alternativa es peor’. Una ducha de ánimo para sobreponerse a las inclemencias de la pandemia y sus circunstancias.

Víctor Küppers ni es un gurú, ni coach, ni experto. Es un juntaideas con talento para servirlas en público y provocar un cambio de ánimo en el fondo interior de las personas de las gradas. La verdadera revolución de las sonrisas no está en las tazas de desayuno horteras que inundan los souvenirs. Más bien está en el zumo de la psicología positiva que este hombre exprime sin purpurinas hasta convertir sus enseñanzas en jugo de vida sana.

Lleva casi dos décadas removiendo el gallinero hablando, entre otras cosas, de vivir con entusiasmo. Hasta que el coronavirus ha calado hasta la médula, y ahora ha matizado su discurso para hablar de ánimo, de actitud, de avanzar como se pueda entre la maleza de esta selva que nos ha puesto el mundo patas arribas.

Küppers no ofrece ni recetas, ni mundos ideales, porque el universo es complejo y él no hace demagogia. Lo suyo es un realismo aferrado a las cosas buenas en medio de un Guernica. Más aristotélico que  platónico. Mucha gente paga por oír su compendio de sentido común diseñado para reflexionar en pause. Rompe moldes: “Lo de querer es poder es mentira, como hemos visto estos días”. Insiste en que “la vida no es Instagram” pero, aun así, puede ser todo lo maravillosa que queramos si la enfocamos con el zoom de lo positivo que también salpica cualquier biografía.

Antes del coronavirus usted llenaba auditorios hablando de ‘vivir con entusiasmo’. Cuando todo el país ha sufrido los arañazos de una pandemia, ¿ha cambiado su discurso?
Yo estaba acostumbrado a hacer sesiones sobre ánimo y actitud ante personas que no tenían ningún motivo para quejarse. Salvo en conferencias para ciertas ONG, colegios y hospitales, en mi trabajo, que se orienta sobre todo a las empresas, siempre pensaba que la gente, mayoritariamente, se quejaba de tonterías: que si el coche no me lo cambian, que si tengo mucha carga laboral, que si me valoran mal por objetivos… La gente no tenía problemas graves, y entonces yo iba muy motivado a animarlos a fijarse en lo importante, valorar lo que tenían, y crecer sin estancarse. Pero todos hemos vivido esta sensación de precipicio. Hemos empezado a tener problemas graves, y ahora me centro en hablar de enfocar las dificultades con realismo y con el ánimo suficiente para no pararnos nunca.

¿Cómo es el público que tiene ante su pantalla estos días?
Ahora trabajo con personas que sí tienen problemas suficientes como para perder el ánimo: empresas que no ven claro su futuro, personas que están sufriendo la enfermedad, o que la han vivido muy de cerca en sus casas… Suelo leer todo lo que se dice sobre Psicología positiva, y tengo una cierta frustración, porque no encuentro muchas enseñanzas nuevas. Últimamente me cuesta encontrar palabras y reflexiones que puedan motivar a mirar al frente con optimismo realista. En mis sesiones de estos días trato de emplear las mejores palabras que tengo, y las que más me convencen, pero sé que están cojas. Estamos en una situación muy compleja que roza la hecatombe.

¿Y cómo aconseja llevar con ánimo este contexto general?
Le he dado muchas vueltas a eso, porque no quiero hacer demagogia. Lo de “si quieres, puedes” es mentira. Hay muchas palabras bonitas que están en el aire, pero no son ciertas. Querer no es poder, porque todos tenemos nuestras limitaciones. Tampoco es cierto que de las crisis salimos fortalecidos, porque del desastre del coronavirus hay muchas personas que saldrán peor. Lo vemos cada día. Y eso de que toda crisis es una oportunidad… ¡Depende! Ningún experto en Psicología positiva anima a sonreír siempre y a estar contentos las 24 horas de cada jornada. No. Tenemos derecho a estar cabreados o preocupados puntualmente. La cuestión es no perder el ánimo. Sí, es cierto que esto está siendo muy duro, pero si perdemos el ánimo, nos paramos, dejamos de caminar, y ya da igual si el camino es un túnel o un pozo.

¿Cómo conseguimos cimentar ese ánimo?
En primer lugar, entendiendo la importancia de acertar en el enfoque de los problemas. No podemos evitar tener preocupaciones e incertidumbres… Somos humanos, y tenemos emociones. Pero las emociones se tienen que gobernar. No nos podemos dejar llevar por el miedo o el pánico.

¿Cómo?
Sin exagerar las preocupaciones. Si vemos los telediarios es fácil caer en una depresión. Los medios descubrieron hace tiempo que el miedo genera audiencia… Debemos salir del bucle que nos rodea de que todo va mal: la caída del PIB, el crecimiento del desempleo, un país estancado… Entrar en ese tornado nos paraliza para sacar lo mejor que llevamos dentro. Yo no sé si saldremos o no saldremos de esta, lo que sí sé es que si cuidamos el ánimo lo tendremos más fácil. Si nos pasamos los días hablando de brotes y rebrotes, se bloquearán nuestras capacidades de supervivencia.

¿Y si nos cuesta encontrar enfoques positivos que motiven nuestras acciones?
Para dar lo mejor de nosotros mismos necesitamos pensar en positivo y hoy, para eso, hay que obligarse. Nos rodean muchos problemas y agobios que no son excusas, son obstáculos reales. Pero si nos fijamos solo en la dificultad, no avanzamos. Miremos nuestra familia, los amigos, los compañeros… Busquemos ilusiones realistas y evitemos anticipar los horizontes negros antes de que lleguen, porque somos muy de eso. Hay estudios que demuestran que los viernes somos más felices que los domingos, y eso que los domingos, por lo general, no se trabaja. Pero el viernes pensamos en el fin de semana, y el domingo, en la semana que comienza. Valoremos la naturaleza, un paseo… ¡Quién nos iba a decir que apreciaríamos tanto salir a pasear cuando empezaron las fases de la desescalada! Hacer ejercicio ayuda mucho a mantener el ánimo y evitar enfocarlo todo en la parte oscura de la vida. Sé que suenan a consejos tópicos, pero son los que nos funcionan a todos. En el fondo, se trata de pensar en positivo, porque la alternativa es terrible…

Si a alguien le ha pillado la pandemia sin una estructura sólida que le ayude a crecerse, ¿cómo se arma el ánimo?
Empezando por hacer balance, como cuando hay una guerra: qué tenemos, qué nos falta, cuál es el horizonte, cómo doy el siguiente paso… Veamos que quizás la familia funciona, que estoy en un ERTE, pero no me han echado del trabajo; que tengo la hipoteca avanzada, que estoy bien de salud… Y luego anotemos también lo malo, pero con el enfoque de solucionar lo que se pueda, no para tirarnos los trastos a nuestra propia cabeza. Es el momento de ser pragmáticos. Si buscamos una salida por el lado exclusivamente emocional, quizás caigamos en la demagogia, que no sirve para nada. Si la buscamos por el otro lado, el único camino es una revolución… A pesar del mapa real que tenemos entre manos, hay focos positivos que nos ayudarán siempre a levantar la mirada, aunque cuando miremos arriba, a quien maneja las riendas del país, temamos que no sean capaces de afrontar esta situación y eso genere un plus de desconfianza.

¿Hemos aprendido a sobrevivir mejor con el primer round de la pandemia?
Nos ha pasado como cuando ves muy cerca un accidente de coche, y empiezas a conducir con más prudencia. Nos hemos llevado un buen susto, y la castaña nos ha servido para valorar lo importante.
Quizás hemos dicho más ‘te quieros’ en cinco meses que en los últimos cinco años. Nos hemos dado cuenta de la importancia de volver a lo básico: cuidar bien a nuestros mayores, porque quizás pronto no estén; valorar las cosas pequeñas, disfrutar de lo cotidiano… ¡Lo de siempre es fabuloso! No hace falta viajar a las Maldivas. Ni comprarlo todo a todas horas. No hacen falta tantas cosas para ser feliz. En el camino hemos admitido que somos frágiles, y eso nos pone en nuestro verdadero lugar.

Lea la entrevista íntegra en la revista Influencers

Bea Fanjul, la nueva generación Z del PP

Mujer de rojo sobre fondo político gris oscuro. Foto: Ragonar

Otro rollo en los escaños azules. Una surfera en la cresta de la ola de un PP en calma chicha. Pablo Casado vio su determinación y la fichó como promesa que ya rueda sobre el terreno de juego. Clara. De frente. Sin complejos. Aficionada al ajedrez: sus dos torres son Almeida y Ayuso. Y considera un enroque el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz popular en el Congreso. Profetiza que los madrileños harán jaque-mate al Gobierno de Sánchez después de “la pesadilla” de esta pandemia. Apostata de los argumentarios. Ni se maquilla, ni se peina. Huelga de tacones. Más allá de su equipo, admira a Toni Cantó, y a Girauta, y le tiene cariño a Santiago Abascal, a quien retrata como un “constitucionalista canallita”. Su casilla está en el País Vasco. Anhela que los votantes de Vox vuelvan a casa. Su feminismo es “el de cualquier persona con dos dedos de frente”. Espera un F5 de frescura y autenticidad para las Nuevas Generaciones, la cantera que la vio nacer. Vasca. Tasca. Zasca. Anticaspa. Una motera de cuero libre.

Lea la entrevista entera en Confidencial Digital

Los influencers y las marcas transparentes con la publicidad serán también líderes éticos

Influencers y las marcas | Revista Influencers

Más allá del engagement y la proyección, del encanto y del poder de convocatoria, los influencers deberán ser más trasparentes con la publicidad a partir de ahora si quieren ser reconocidos como líderes éticos. Se acabó la tendencia a aprovechar el tirón de las redes sociales para vender sin decir “esto es un publirreportaje en toda regla”.

En enero de 2021 entrará en vigor el Código de conducta sobre el uso de influencers en la publicidad firmado por la Asociación Española de Anunciantes y Autocontrol y el Gobierno de España (Ministerio de Asuntos Económicos y el Ministerio de Consumo). Se trata, de momento, de una recomendación ética a la que podrán adscribirse voluntariamente las empresas que utilizan a los influencers como formato publicitario.

Lea la información completa en la revista Influencers

Oramas, una canaria en una jaula de grillos llamada Parlamento

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

Ana Oramas llegó a la política sin querer, pero el destino quiso darle cancha como concejala de carnavales justo en Santa Cruz de Tenerife. Despegó en vertical hasta convertirse en una dama sin careta en esta carroza de la política que “antes era dura”, pero ahora es “miserable”. Con su título de Economía ‘cum laude’ bajo el brazo fue de las finanzas a la arena pública pasando por todas las gradas de lo que unos llaman política y otros, coliseo. Alcaldesa in pectore de La Laguna. Firme, decidida, clara. En 2008 sustituyó a Paulino Rivero en el Congreso de los Diputados, y desde entonces ha sido la voz de toda Canarias y la llave de cuatro gobiernos de España. Le dijo “no, no y no” a Pablo Iglesias en la investidura de Pedro Sánchez, porque “en Canarias, Podemos es Venezuela”. Voto de conciencia. Abierta. Empática. Luchadora. Sube los audímetros cuando habla en plata. Es la transversalidad del Grupo Mixto. Experta en negociar dejando para el final las líneas rojas. Lectora. Radiófila. Chef. Una Emilio Castelar que ‘ora et labora’. Un manual de política madura para una Cámara Baja en horas más bien bajas.

Lea la conversación entera en Confidencial Digital

José Luis Garci: “Tienen ego los que han leído poco”

José Luis Garci sobre lienzo de filmografía. Foto: Juan Carlos Jiménez, de “El cine por los oídos”. 

Garci es un cineasta crónico que no se da importancia. “No estoy entre mis directores preferidos”. Aunque sea el del primer Oscar español, que cumple 37 velas justo el año en el que un virus nos obliga a volver a empezar. Con un país en la cabina asfixiado de “anormalidad”, acaba de escribir Películas malas: etiquetas que pegamos en la pantalla injustamente. Dio a luz en 2019 El crack cero -¿la última de su fila?-, y mientras sigue escribiendo libros en sesión continua. Analógico. Anda el siglo sin móvil y a máquina. Olympia es su Windows 10. Añora los teléfonos de ficha y manuscribe mensajes para tirar en buzón. Profesional. Vocacional. Independiente. Un director de los que no grita. Sin prisas. Entre la Gran Vía y el Madison Square Garden. Entre los goles y los golpes del ring y de la vida que se ha llevado ya a casi todos sus amigos. De Alfredo Landa a David Gistau. No necesita goyas de honor. De una mano, Woody Allen, y de la otra, José Sacristán. Del NODO a The Crown. Un clásico libre. Una especie de cultura en extinción. 

Lea la entrevista íntegra en Confidencial Digital

Santiago Posteguillo: el Planeta acueducto

Foto original: Carlos Ruiz

Ave, Santiago. Los que van a leer, le saludan. Posteguillo es un acueducto entre la antigua Roma y el siglo XXI por el que corren los best seller desde hace ya catorce años. La Ciudad Eterna es su Ítaca recurrente, porque parece escritor, pero en realidad es un pocero valenciano que saca petróleo de las fuentes clásicas y resucita a personajes que no pueden quedarse amarillos en las bibliotecas de los sabios. Investiga con pluma y construye palazzos de letras que hacen las delicias de millones de lectores en más de diez lenguas. Profesor por las mañanas. Novelista por las tardes. Trajo a las librerías ‘Y Julia retó a los dioses’ una semana a.d.C (antes del confinamiento) y la potente emperatriz, con pocos retales de Sissi, ha acompañado a mucha gente en el encierro de esta plaga. Ahora graba con Movistar El corazón del imperio, una serie en la que las mujeres romanas salen de las catacumbas para ponerse en el escaparate. En la semana del Premio Planeta, aquí el señor de las siete colinas, mar de fondo y pies en la tierra.

Lea la entrevista completa en Confidencial Digital

La dieta mediterránea ‘fetén’, la mejor ‘pre-vacuna’ contra todas las pandemias

La dieta mediterránea reduce un 30% los infartos, más de un 50% los problemas de circulación y más de un 60% el cáncer de mama. Además, es la prevención más democrática contra las pandemias como la del COVID. Comer con aceite de oliva virgen extra, frutas y verduras frescas, pescados, mariscos, huevos, frutos secos y vino con moderación es nutritivo y saludable. Según Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de la Universidad de Navarra y Harvard, la alimentación “es una cuestión de vida o muerte” y, quizás, la primera forma de autocuidar nuestra salud en un mundo donde un virus imprevisible nos ha puesto patas arriba.

Lea el reportaje completo en Confidencial Digital