Los ‘cincoestrellas’ que salvan al taxi de la crisis del ‘esto siempre se ha hecho así’

Apertura

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

Después de un largo periodo de estancamiento y, entre otras cosas, gracias al nacimiento de los vehículos de transporte concertado (VTC), el sector del taxi español enfila el futuro subiéndose a nuestro tiempo. Un año después de las movilizaciones en Madrid y Barcelona, el panorama está cambiando por dentro, sin necesidad de importunar a los clientes. Rubén Robla es un taxista cincoestrellas que trabaja en Madrid para Free Now. En un trayecto por la ciudad nos explica por qué han abandonado el hacha de guerra y por qué la mayoría del gremio se ha decidido a escuchar la voz de la demanda. En solo un año, el taxi ha dado un enorme estirón de innovación, “y la gente, cuando ve que hemos aprendido la lección, está volviendo a confiar más en nosotros”. Entre los más de 40.000 taxistas que ruedan por las apps de movilidad están sacando al taxi del carril fijo al que les condujo el monopolio.

Lea el reportaje íntegro en El Confidencial Digital

“El paciente no puede ser el ‘lo vamos viendo’ del sistema sanitario”

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Introducción a la twittervista a @GerenteImedio.

Muy buenas noches. En un lugar X de una ciudad Y @GerenteImedio se prepara para decir con humor lo que otros dicen en papers. Hemos pedido cita para twittervistarle y nos ha dado justo la hora de un partido. Como si fuésemos visitadores médicos…

Debo decir que no ha puesto pegas. Se ve que le va la marcha. Bien. Esperemos que hoy haya podido ir a pilates y que se encuentre cómodo en esta twittervista diseñada con la garra periodística de Ana Pastor y el buen rollo de Bertín Osborne.

-No me digas que hay que cocinar…

Muy buenas noches, @GerenteImedio. Supongo que sigue usted en el hospital. Es pronto. ¿Todo listo? ¿Empezamos a meter el bisturí?

-Efectivamente, justo terminando el último DAFO del día. Y qué mejor sitio para una entrevista. Adelante

Ejemplaridad pública. Primera pregunta: ¿A cuántos colegas gerentes de la sanidad española -pública, privada, mixta y polimorfa- ha sacado ya de su torre de marfil desde que se vino usted arriba en Twitter?

-La torre de marfil es un mito. Un gerente es como el padre de una familia numerosa de 40 o 50 servicios clínicos. Y todos quieren teta al mismo tiempo. Es fácil que te vean en una torre cuando no puedes estar en todas partes a todas horas. De ahí lo de #lovamosviendo.

Póngame en orden las palabras que más utiliza en su despacho de entre esta lista: eficiencia, innovación, gestión clínica, pacientes, profesionales, consejero.

-La eficiencia es la madre de todas las cosas. La gran diosa, y cuidarla repercute en los pacientes y en los profesionales. A parte de esas tres, todas las demás palabras están en un segundo plano. Hay quien confunde eficiencia con recorte… por eso esto no es nada fácil.

¿De qué quiénes estamos hablando?

-De quien no sabe ejecutarla desde la gestión y de quien no sabe interpretarla desde cualquier ámbito.

¿A cuántos kilómetros de su hospital está la Atención Primaria?

-Está exactamente a una sesión de paintball. Más cervezas juntos y menos comisiones y todo iría mejor.

¿Un rollo Quintos de Mora con la colaboración del Ministerio de Sanidad, no?

-Algo así… pero cambiando el colchón si eso….

¿Qué le sacude por dentro cuando escucha: “El paciente es el eje del sistema sanitario”?

-Pensar que sólo hay un eje no es de guapos. Y además el eje soporta todo el peso. No. El paciente no es el eje. Es el para qué. Hay que preguntarse continuamente para qué hacemos cada cosa, y al final de la respuesta siempre debe salir el paciente. Lo que no puede ser el paciente es el #lovamosviendo del sistema.

Usted ha nacido para despertar a los gerentes sosos. ¿Quiénes están más dormidos: los gerentes economistas o los gerentes médicos?

-Economistas, médicos, enfermeras, farmacéuticos… ni más sosos ni mejores ni peores gerentes. La tribalización de la sanidad es siempre un mal camino. Lo que sí sé es que un gerente soso lo tiene más difícil para conseguir que salgan las cosas. Eso te lo aseguro.

¿Cuándo usted estudiaba la carrera ya se hablaba de la troncalidad?

-Ni idea… desde luego en la cafetería y en el mus no era un tema muy tratado. Ya a otros niveles no sé. Puedo preguntar a un amigo si tengo comodín.

¿Temas enquistados como la troncalidad reflejan que en política sanitaria hay demasiadas cuestiones circulares que nunca se ejecutan?

-¿Y dónde no?… Pasa en las mejores familias. Siempre hay algo que se cruza en el camino y nos da con las largas.

¿Un gerente como usted apostaría por la especialidad de Urgencias, como han hecho tradicionalmente los ministros socialistas antes de dejar la cartera? Otro tema circular…

-Si funciona la urgencia el hospital funciona mejor. Hay gente muy buena en eso y no deben ser menos que quienes son muy buenos en otra cosa. Eso sí. Hagámoslo de forma eficiente. No podemos permitirnos solucionar un problema creando otros nuevos. Especialidad ok, pero win-win.

¿Hay que desdramatizar la relación médicos-industria? ¿Saldría usted del armario para decir sin complejos que sin industria avanzaríamos mucho más lentos?

-Menos drama. Industria y Sistema pueden pensar en la sostenibilidad mutua. Se necesitan. La industria no es el demonio. Crea riqueza, y también salud. Somos socios. No enemigos. Lo que hay que dramatizar son las malas praxis. Las de la industria y las otras.

¿Enfermería ha dejado de ser y de creerse la cenicienta del sistema sanitario? ¿Lo valoran así los médicos? ¿Los políticos? Los pacientes, creo que lo tenemos muy claro…

-Muchas enfermeras ya se lo creen. Pero faltan otras que no, como mi exdirectora. No todas las enfermeras ni todos los decisores son conscientes de la cantidad de soluciones que están en manos de la enfermería. Hay que convencer hacia fuera y también hacia dentro.

¿”Decisores” es una palabra fetiche del gremio?

-¡Claro! ¿Esa se te había escapado?

¿La ilusión-reto-poesía por humanizar la sanidad es directamente proporcional al desinterés humanista de los nuevos profesionales sanitarios?

-La orientación humanista no puntúa en selectividad. Se nos está quedando fuera mucha gente que serían muy buenos médicos y enfermeras. Por eso hay que entrenar en esto desde la Universidad.

¿Cómo? ¿Qué cosas concretas le recomendaría a un R3? ¿Libros? ¿Películas? ¿Aprender a escuchar mejor? ¿Pensar con calma entre tanto estrés de pasillos con urgencia? ¿Hacer pilates? ¿Leer a Julio Mayol?

-Sin duda leer a Julio Mayol y seguir a #FFpaciente.

Hablando de humanismo… ¿Qué grafiti pondría en el ascensor de la Consejería de Sanidad?

-La respuesta es obvia: #lovamosviendo.

¿Y en los azulejos del baño del ministro?

– #Lovamosviendo en 17 idiomas: uno por cada consejería…

Una última pregunta de última hora: ¿Se esconde usted porque en la sanidad española cunde el miedo a hablar con libertad o solo por no complicarse la vida entre ofendiditos?

-Nada de eso… @GerenteImedio tiene identidad propia. Si se contamina con otra identidad con pasado y presente en la gestión no sería lo mismo. Ya sería imposible distinguirlos y @GerenteImedio desaparecería tal como es ahora. Pura selección natural.

La última de verdad-de verdad ¿A quién le gustaría que le hiciéramos una propuesta irrechazable de twittervista como esta cuando haya otro partido del Madrid?

-A Guardiola, así tenemos alguna posibilidad de pasar de ronda.

Muchas gracias, @GerenteImedio. Un placer hablar en plata sobre el oro sanitario español. Decía Amos Oz -lo he visto en Wikipedia-: “Nunca he visto a un fanático con sentido del humor, ni a nadie con sentido del humor que sea un fanático”. Así, sí.

-Gracias a ti por ponerlo tan fácil…

Más allá del humor, seguro que muchas de las cosas que dice nos hacen pensar. En cualquier caso, enhorabuena por la inteligencia que refleja el que sonríe y por la iniciativa de esta cuenta que alegra el Twitter.

Y muchas gracias a todos los que habéis seguido esta twittervista. Un placer hacer estas cosas por amor al arte. Buenas noches. Buena suerte. No despertéis mañana cuando vayáis al hospital -o al centro de salud- al alba. Seguimos.

 

 

 

 

 

 

Twittervista a @gerenteImedio. Toma 1.

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Plató. Interior. Luz tenue. Hombre de mediana edad con bata blanca sentado de espaldas. Sobre sus ojos, por si acaso, una cinta negra de influencer incógnito. Ha visto Parásitos y le hacía ilusión el atrezo.

-¿Lleva fonendo?

-¡Por supuesto que no! Aunque le gusta tontear con él para las fotos. Los gerentes han entregado al servicio público el placer de la asistencia. Lleva, sin embargo, cinco bolis de cinco laboratorios distintos apostados en el bolsillo de la bata, como vecinas cotillas dispuestas a firmar contratos a los nuevos MIR. O a los proveedores. O a los nuevos proyectos ecosostenibles que llaman a su puerta cada mañana. Y para rellenar los datos de camas, asistencia y empleados ausentes con el protocolo habitual de comunicación con la Consejería.

Mientras instalamos el micro sobre el cinturón -de cuero argentino, por si da alguna pista- vemos que en la solapa de la bata porta un pin de la OMC y otro de una sociedad científica de las gordas. Hay una micromancha de café entre ojales.

-¿Huele a tabaco?

-¡Por favor! Los gerentes sanitarios del siglo XXI son ejemplares…

En esta sala neutra hay un cartel con letras en comic-sans que dice: “El que no exterioriza, somatiza”. Una triste maceta con planta de goma duerme, inane, en un rincón de este escenario.

-¿Bajo paño de croché?

-¡Bajo paño de croché!

Subir hasta este despacho no ha sido fácil. Nos han parado el de los cupones, nos han ofrecido romero, nos han pedido ayuda para Médicos Sin Fronteras, nos han solicitado en tono friendly “una firmita a favor de la eutanasia”… Incluso un enfermero con piercing nos ha querido comprarnos un turno en Semana Santa por evidente equivocación. En el ascensor hemos visto un bajorrelieve escrito con bisturí: “Las enfermeras también somos Medicina”.

Pasamos Pediatría. Pasillo oscuro con dibujos hechos con el pie izquierdo. Celadores que van y que vienen, empujando con desgana. Limpiadoras comentando la jugada. Las críticas en clave al jefe de Servicio están en el ambiente y huelen a lejía. El despacho de los sindicatos está vacío. En las máquinas expendedoras solo hay donuts. Un hilillo flácido de papel higiénico asoma por debajo de la puerta del baño, como pidiendo a gritos un concurso de traslado a zona noble. No hay rastros de personal sanitario antivacunas. Están todos en los platós de Telecinco.

Como marcan los planes integrales de humanización de los centros hospitalarios y como aconsejan las implementaciones de baremos de eficiencia, hemos saludado a los médicos influencers y a las enfermeras que se creen influencers, pero con discreción. La idea es aparentar que hemos venido a ver a un familiar. O que estamos haciendo un reportaje sobre Recetas para huir del sanitario nosocomial, o sobre La erótica del poder del jefe de Farmacia. Yo qué sé.

Los médicos jóvenes entran y salen como en pase de modelos. Entre jijis y jajas se miran de reojo, y después ponen cara de agobio, aprietan los dientes y aceleran el paso, como si fuera aconteciera una hecatombe, como si hubieran nacido para salvar al mundo ellos solos. Bata con vuelo de capa y vaqueros slim-power. Ellas, sandalias de febrero. Ellos, newbalances. Se nota de lejos quiénes hacen Cardiología, Dermatología y Cirugía Plástica. Y también se nota de lejos quiénes cursan especialidades de laboratorio. Porque visten camisetas negras de Pacman. Qué guais son los médicos jóvenes. Son lo más del Instagram. Las enfermeras son mucho más discretas. Dónde va a parar.

Estamos listos. Tuneamos la voz de GerenteImedio y la colocamos en registro “modo violador del ascensor dispuesto a confesar”.

Hace unos días mis compañeros de Redacción Médica sacaron la primera entrevista a este caballero…

-Pero, ¿es hombre?

-A ver: en estos tiempos responder a esa pregunta es políticamente incorrecto. Digamos que tiene hechuras de hombre, pero él será lo que quiera y cuando quiera. ¡No etiquetemos!

Decía que Redacción Médica saco el otro día esta entrevista. Como se ve desde el titular hasta la última pregunta, estamos hablando de un cuestionario enviado a domicilio en clave amarilla. Buscando el morbo extra sanitario. Nosotros damos un paso más. El periodismo puede, todavía, trascender la Ginecología y la Urología, y centrarse en el mediastino de las cosas. En serio.

¿Quién es GerenteImedio? De momento solo sabemos que es un “gerente no tan ficticio, de un hospital público español no tan imaginario”, que es inofensivo, que hace pilates -y quien hace pilates deriva fácilmente al yoga en mayas-; que es sincebollista, que podría haber hecho las Américas, que no se entiende bien con los de Rayos, y que no le gusta tuitear con la boca llena.

Solo con eso nos hacemos nosotros un diagnóstico certero, porque estamos entrenados para intuir. Seguramente use calcetines con happy-dibujos, sea del Atleti o del Betis, haya leído La guardia del doctor Klint, sueñe los domingos con Diario Médico, quiera ser el Spiriman de centro, haga posters con Paint, tenga un huerto en la bañera del despacho b de su hospital y un llavero con el logo de Excel lacado en verde-quirófano.

Yo no he dicho ni que sea médico, ni que sea un economista de la salud. Así, a primera vista, parece una persona madura, comprometida con el sistema, que vive por y para la sanidad pública las 24 horas del día durante los 365 días del año. Me confirma que no tiene familia y que es runner.

En esta conversación hay una palabra tabú: “coronavirus”. Y una pregunta elíptica con énfasis, pero sin sentido: ¿Quién coño es usted?

Apagamos los móviles. Nos quitamos los crocs. A corazón abierto y sin anestesia, con la historia clínica redactada con tildes y puntos-y-coma, y con el consentimiento informado en regla, empezamos la anamnesis y lo vamos viendo… aunque ya hayan enterrado el carnaval. En este miércoles de Cuaresma, sacamos vida inteligente de la ceniza.

Las puntas en curva de la estrella Michelín más verde

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Rodrigo de la Calle es hoy el profeta de la revolución verde en la alta cocina. Tiene cátedras prácticas en Madrid, Barcelona, Beijing y Mónaco. Es premio Nacional de Gastronomía y ya en 2010 fue Chef del Futuro para la Academia Internacional. Hoy su historia es un presente dulce –“la mejor etapa profesional y personal de mi vida”-, pero para llegar hasta aquí ha habido muchas subidas y bajadas, muchas curvas, más de un fracaso, más de una soledad, más de una incomprensión. Desde 1994 hasta 2020 ha vivido casi todo, y todo forma parte de la receta de su éxito. Pasó junto a Quique Dacosta, Mugartiz, Paco Torreblanca, Martín Berasategui y Joël Robuchon. Firme en su idolatría vegetal, decidido a innovar siempre, comprometido de verdad con el medioambiente, De la Calle ya es una autopista de cocina española por el mundo, una olla de creatividad sin presión, un artista de la vanguardia sostenible y auténtica. El primer paso de la estrella Michelín verde-que-te-quiero-verde se anduvo hace 36 años en una cocina familiar de Aranjuez. Y todo empezó con un flan.

Lea el reportaje completo en El Confidencial Digital

Un jacobino en ‘newbalances’

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Fotos: Álvaro García Fuentes

Dos décadas en la prensa española con la personalidad de vetar con celo cualquier contagio. Más Tom Wolfe que Bud Spencer. Le llamaban trinidad: reportero, columnista y padre. El pensamiento escrito por encima de la pirotecnia. A la madurez, el verbo se hizo esencia. Navegó el Mississippi con Pepe Navarro. Anson le hizo fuste de opinión. Pedro J. le quiso Chaves Nogales. Umbral le dio alas. Y Pérez Reverte le ha descubierto el cuento a los 48. Feliz de volver a El Mundo. Dos décadas entre los golpes bajos de un parlamento sin altura. Con soltura. Ironía man. En busca de la cadencia de las guitarras de AC/DC para escribir sus palabras. Libre, apasionado del periodismo, alérgico al mamoneo social de una profesión entre la redacción y el copetín. Claro y rotundo, pero no hosco. Ni poses, ni peloteo, ni portazos. Amigo de la sana confrontación interna. Enemigo de las cabeceras-prisión. Jacobino en newbalances. Su ego está en el ring. Su anillo es la familia. Ni academias, ni despachos con tirantes, ni premios, ni historias tangentes. Periodismo bien leído, bien pensando, bien escrito. Boxeador. Sexador de la autenticidad. Rock sobre roca. Gistau. Pico. Y pala. Por fuera y por dentro. Qué ojo tuvo Umbral detrás de aquellas gafas.

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Extracto de esta conversación larga que tuvimos en una esquina del Café Comercial el 22 de junio de 2019. Casi ocho meses antes de su punto final.

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El olimpismo español en 3D

Alejandro Blanco

Foto: Patricio Sánchez-Jáuregui

Cinturón negro sobre Alejandro Blanco. El olimpismo español en 3D. Fuerte, sano, sereno, joven: 15 años al frente del Comité Olímpico Español con el pebetero chispeante de proyectos. Sobre su ‘judogui’: Pekín 2008, Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020. Más los juegos de invierno. Y el Madrid del ‘relaxing cup’ que no pudo ser, “pero seguro que algún día lo veremos hecho realidad”. Un gestor en modo zen que ha puesto la proa mirando a Japón con estos datos recién salidos del horno: “2019 vuelve a constatar que el deporte español mejora sus resultados cada año”. Como apóstol del movimiento olímpico, predica el deporte más allá del marcador, de los podios y de los metales. Su sueño es un país donde el deporte una todos nuestros cainismos en torno a algo sano y grande. Porque ve que, si todos fuéramos el lado humano de Nadal, Gasol, Mireia, Lidia, Ruth, García Bragado, Teresa Perales o Niko, España sería otro imperio. De deportividad social.

Lea la entrevista completa a Alejandro Blanco, presidente del COE, en El Confidencial Digital.

10 suicidios al día desde el 2000: el absentismo político con 18.000 víctimas colaterales al año en España

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Según el Instituto Nacional de Estadísticas, 3.539 personas se suicidaron oficialmente en 2018. Desde hace una década es la primera causa de muerte no natural en España y, sin embargo, los familiares supervivientes llevan años pidiendo un Plan de Prevención del Suicidio que no llega. Las 55 muertes por violencia de género de 2019 cuentan con un Ministerio de Igualdad especialmente dedicado a luchar contra una realidad preocupante, pero que afecta a un 98,5% menos de personas. Cecilia, Carlos, José Manuel y María son familiares de un suicida. Junto a otros supervivientes comprometidos pelean por visibilizar una realidad escondida. La desproporción de este silencio político y social demuestra que, a pesar de las cifras, el suicidio no es una prioridad de las administraciones públicas, que fracasan en su obligación de prevenir un problema grave de salud pública que destroza 18.000 vida colaterales cada año.

Lea el reportaje completo en El Confidencial Digital (pero quédate con este titular mejor, que es el original).