Carlos tiene un marca-pasos

carfegue

Foto: © Daniel Alea (GQ)

Dos páginas en La Razón. Hoy. Una referencia en la portada de El País. Y apariciones en todos los medios. Carlos ha dejado la pasma y se ha ido a dar luz propia a Iberdrola, y la noticia ha sido más visitada que un “se busca”, porque Carlos se ha ganado un sitio notorio en los medios.

Más allá de que desde su cuenta personal nos atufe con sus runtastic, Carlos se ha convertido en un modelo de lo que no son los dircom oficiales, y lo que deberían ser la mayoría si quieren provocar, al menos, algo de empatía hacia las instituciones que representan.

Yo, les cuento. Lo mío son las entrevistas así de desarrollo, de cara, de gesto, de mirar por dentro, de pensar en voz alta. He pedido en los últimos seis meses más de 300 entrevistas. Algunos me han dicho que sí, y ya llevo 24, sumando la que publico mañana, y las dos que he podido disfrutar esta semana.

Pedir entrevista a alguien del Gobierno es imposible, a no ser que seas de ABC, o seas de la cuerda de Paco Marhuenda. ¿Congreso de los Diputados? Su presidente me contestó hace seis meses: “Sí, pero más adelante”. Y aquí estamos… Al presidente del Senado se lo he pedido dos veces. Ayer me llamó una de sus colaboradoras para decirme que “el presidente no se prodiga en entrevistas”. Prodigar: multiplicarse, excederse, esforzarse, superarse… Las instituciones están mudas, y sus dircom son culpables. El que calla, o tiene miedo, o tiene miedo.

Por no hablar de Mercadona, El Corte Inglés, el Banco Santander… El alejamiento de la calle es política de empresa. No te digo más.

Carlos nos ha enseñado cómo se hacen las cosas bien en un mundo delicado, como es el de la comunicación corporativa, lleno de estatismo, de conservadores, de miedosos. Carlos ha mejorado la imagen de una institución admirada como es la Policía. Su trabajo ha sido activo, no defensivo. Carlos, sí, el de los tuits largos.

Carlos ha dado la cara. Ha salido aquí y allá. Ha estado en todas partes. Ha contado. Ha participado. Ha enseñado. Ha congeniado. Con los grandes medios y con los blogs de medio pelo. Carlos ha respetado el trabajo de todos los periodistas, no ha separado por castas, no ha despreciado a ningún medio… Y por eso la gente del tuiter –que es gente real detrás del smartphone– le quiere, le aprecia, le valora, y se iría de cañas con él para comentar la jugada.

Carlos se ha ido a Iberdrola. Será imposible no seguirle de cerca ahora también. De la institución, a la empresa. Lección 2. Al resto de los dircom del siglo XVIII, salud. Seguramente seáis grandes personas y grandes profesionales. Seguramente tengáis mil teorías, todas acertadas. Pero os equivocáis.

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