Rivera sin orilla

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Albert Rivera es un tipo preparado, trabajador, oportuno, interesante, transparente, natural, un poco borde en el trato personal (en este blog conté la historia de un encuentro muy fugaz), y necesario.

Su mensaje es preparado, oportuno, interesante, transparente, natural y coherente.

Y su partido es un equipo preparado, oportuno, interesante, transparente, natural, coherente y clave.

Es una buena noticia para el Congreso de los Diputados. Y sería una buena referencia para el Gobierno que se monta para España con los pies a remojo en la piscina de Moncloa.

Albert Rivera, su mensaje y su partido han tenido un problema inapelable en esta campaña: aclarar para qué servía un voto naranja cuando el partido parecía exclusivo entre azules o morados. El voto socialista es conservador y el PSOE tiene unos escaños fijos, aunque vayan a la baja. Pero a Ciudadanos no le pasa eso, porque se está haciendo a sí mismo en este año intenso. Por eso han perdido un 1% del respaldo social en una campaña en la que el PP ha conseguido que cale el “o nosotros, o los malos”. Pero no Albert. Después viene ya la ley electoral y se encarga de deshacer 8 diputados de una tacada…

Albert es regeneración, aire limpio, control al poder, apertura, innovación, juventud, recorte de la elefantiasis administrativa made in Spain, rendición de cuentas, moción de confianza. Y todo eso al país le viene de cine, porque la película de un PP salpicado hasta las entrañas de chapapote inmoral y vicio político es muy difícil de regenerarse por sí misma.

Albert Rivera agilizará la pasividad institucional, ayudará a revitalizar el Congreso, pondrá las pilas al bipartidismo y será un estímulo, como lo está siendo en Cataluña el partido que lidera con rotundidad, porque Albert, es, quizás, el líder más compacto de los partidos más votados. En Ciudadanos no hay Errejones ni malas hierbas. Al menos así de manifiestas.

Albert es talento y bicarbonato, pero es crucial que no se dé importancia. Porque cuando el tonito de empollón aflora, o las lecciones se convierten en el modus loquendi, él y su partido pierden. Mi impresión es que Ciudadanos, con él, no tiene techo. Podemos, con Pablo Iglesias, sí: 71.

Albert y Ciudadanos deben ser propuestas, medidas, vigilancia, avance, pacto, diálogo, unidad, futuro, ideas, país, juntos, se puede. Y discreción.

Sudará. Pero se hará valer. Sobre todo si no va de delegado de clase. Porque tiene muchas más dosis de autenticidad que el resto de sus compañeros de cartel. De aquí, a Cádiz.

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