Dicen que tiene el veneno del cine en su piel -y más allá de su piel-, y que está hecho de audacia muy fina. Dicen que tiene un olfato divino, y muchos cineastas se quedan con él. En 1992 ya estaba nadando largos en un deporte olímpico sin Goya: la producción audiovisual independiente. Casi sesenta obras entre filmes y series. Desde Vacas (Julio Medem) hasta La abuela (Paco Plaza), pasando por Un monstruo viene a verme (Juan Antonio Bayona) o Paquita Salas (Los Javis). El alma de Lo imposible sobrevivió al tsunami de la crisis del 2008 y se sacude del infarto post coronavirus con proyectos crepitantes. En agosto rodará su primer musical. Ama el western. Su fe en el cine no es una metáfora: su casa está en riesgo cada vez que se lanza a la piscina. Ha sobrevivido también a trece ministros y ministras del ramo. El sobrevividor de Carabanchel cumple su primer año como académico de los Oscars. Entre la incertidumbre y la excitación en este punto de inflexión del séptimo arte, hoy su hobby principal es estudiar cómo puede el cine sobrevivir al Fortnite sin arruinarse en el intento. Para seguir la llamada.
Michael Jordan es un libro abierto de Psicología. Carolina Marín arrasa en bádminton con inteligencia artificial. Pep Guardiola es máster en matemáticas con el tiki-taka y en estadísticas del penalti. Lydia Valentín es un ejemplo poderoso de éxito deportivo con ciencia lejos de la tentación del dopaje. De la biomecánica de Ruth Beitia a la hidrodinámica de Phelps, pasando por la aerodinámica de Indurain. El divulgador científico José Manuel López Nicolás reivindica la ciencia como el mejor aliado para el deporte ético sin miedo a los límites en La ciencia de los campeones.
Karina Sainz Borgo es escritora y periodista. Punto. Clara. Contundente. Directa. ¿Áspera? Frontal. Sincera. Con alergia al trampantojo humano, literario, cultural, social. Con historia. Sin tapujos. Sin miedo al qué dirán. Libre de estereotipos.
De Caracas. De 1982. Dejó la Venezuela chavista y se instaló en España el Día de la Hispanidad de 2006. Casi quince años de recuerdos, retrovisores, vidas muertas, muertes vivas, dolores, tacones lejanos, esperanzas y volver a empezar.
Cogito en pantalones vaqueros. Aristóteles en newbalances. Diego [Sebastián] Garrocho es profesor de Ética y Filosofía Política. Divulga en sabio en una universidad cada vez menos posmoderna y en una sociedad que cada vez anhela más certidumbres. El vicedecano del ramo de la Autónoma de Madrid discurre de la mano plural de la Historia de la Filosofía en el mood de los millennials. Habla de ética y de cosmética. Habla de Platón, de Nietzsche y de Kant como si estuvieran todos juntos en la estera de un picnic. Provoca y sugiere con punch. Habla de metarelatos y vidas con sentido desde el corazón de la España vacía [o nihilista]. Habla de la felicidad más allá de los estímulos “californianamente hedonistas”. Mira con realismo e inmanencia: esta sociedad “no es una escombrera”, pero sí percibe “una regresión de las esperanzas”. Por lo que reflejan sus alumnos, cree que las nuevas generaciones ya no se tragan las vidas de neón sin centro de gravedad permanente.
Ignacio López-Goñi es catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra y unos de los divulgadores científicos más destacados del panorama nacional desde antes de la pandemia. Academia y asfalto. Lecciones y propuestas. Ciencia básica y educación pública. Solvencia e influencia.
Acaba de recibir el primer Premio de Divulgación Científica Fundación Lilly-Apadrina la Ciencia, un galardón que “reconoce y apoya la labor de los investigadores que dedican parte de su esfuerzo a la difusión del conocimiento científico”, al menos antes de que Miguel Bosé o Belén Esteban se hagan también con los micrófonos de la tele para hablar de antivirus.
El barómetro sobre la Imagen de España del Real Instituto Elcano recalca la buena perspectiva exterior del país y la tendencia autóctona a la fustigación permanente. Los estados más influyentes del mundo nos ven como la segunda potencia con más prestigio, después de Alemania. El turismo, la gastronomía y el deporte son nuestro tridente ganador, y Zara es la marca española con más prestigio universal. Desde dentro, dos tercios de los españoles destacan que viven en un país corrupto y más de la mitad critica la debilidad de un estado que fuera se vende de maravilla.
El Real Instituto Elcano ha hecho públicas las conclusiones de la novena oleada del barómetro sobre la Imagen de España y sus conclusiones son un oasis, visto desde dentro, porque somos el segundo país mejor valorado de entre los más influyentes del mundo y, sin embargo, aquí seguimos con el flagelo histórico juzgándonos con pésima autoestima por culpa de la política.
Teniendo en cuenta la crisis internacional derivada de la pandemia, Elcano elaboró 4.400 encuestas online entre la última semana de enero y la primera de febrero entre ciudadanos de España, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Portugal, Países Bajos, Estados Unidos, China, India y Corea del Sur. Los portugueses e italianos son los que más nos consideran, y los holandeses y los chinos, los menos entusiastas con nuestra idiosincrasia. En cualquier caso, todos estos países le otorgan a España la medalla de plata en la escala de prestigio universal con una ligera diferencia con respecto a Alemania. China es el único país que nos suspende con un 3,9.
Los portugueses e italianos son los que más nos consideran, y los holandeses y los chinos, los menos entusiastas con nuestra idiosincrasia
El informe refleja que “la valoración de España es muy homogénea en todo el mundo” y oscila entre el 6,5 de nota media de Portugal y el 5,9 que nos ponen los coreanos del sur.
¿Qué temas se valoran especialmente de España más allá de nuestras fronteras? Su atractivo turístico, su gastronomía, la forma de ser de los españoles y nuestros deportistas. En ese orden. Los tres primeros ítems puntúan con notable. Además, se evalúan los siguientes aspectos: las infraestructuras (6,8), la seguridad (6,7), país para ir de compras (6,7), país democrático (6,7), calidad del sistema educativo (6,6), el nivel tecnológico (6,5), la producción cultural actual (6,4), su ayuda al desarrollo (6,4) o la economía (6,4). Los ítems peor valorados son: país para invertir (6), vida política (6,2), empresas españolas en el país (6,3) y cumplimiento de los compromisos sobre el cambio climático (6,3).
Los extranjeros valoran con notable nuestro turismo, nuestra gastronomía y el carácter español, pero no ven con claridad que seamos un país para invertir y un referente en política
Tradicional, fuerte, pacífico y trabajador
El Real Instituto Elcano, que lleva casi una década elaborando ediciones de este análisis endógeno y exógeno de España, destaca que, en conjunto, se nos ve como “un país religioso y tradicional, democrático, fuerte, pacífico, trabajador, tolerante, honesto, solidario, que inspira confianza, más rico que pobre y más urbano que rural”, y que todos esos aspectos se consideran positivos.
Sus autores creen que “llama la atención el bajo peso que tiene la corrupción como elemento asociado a España, en claro contraste con la autoimagen de los españoles y su gran preocupación (mostrada en las encuestas del CIS) por este tema. Holanda es el único país de la muestra donde más de un tercio de los entrevistados define España como país corrupto (42%)”.
Los extranjeros no consideran que España sea “un país corrupto”, la gran preocupación de los españoles, según las encuestas del CIS
La crisis permanente de autoestima autóctona queda reflejada en el informe destacando que “en clara oposición a estos rasgos con que España es percibida fuera de sus fronteras, encontramos dentro de España una imagen mucho más negativa sobre sí misma en la que la corrupción, la debilidad y la pobreza ocupan puestos muy altos. Casi dos tercios de los españoles (64%) definen al país como corrupto (frente al 27% de los europeos que opinan esto sobre España); más de la mitad, un 52% ven a España débil (25% de los europeos), y un 62% la consideran pobre (43% de los europeos)”.
Asimismo, resalta que “otro rasgo preocupante es el alto porcentaje (41%) que define a España como un país ocioso (frente a trabajador), muy por encima de la media europea (25%). En conjunto, puede decirse que la crisis económica actual ha producido un nuevo retroceso en la autoestima de los españoles que, otra vez vuelven a valorarse a sí mismos por debajo de lo que son valorados fuera, como ya ocurrió en el periodo de la crisis anterior”.
Según el Real Instituto Elcano, “la crisis económica actual ha producido un nuevo retroceso en la autoestima de los españoles, que vuelven a valorarse a sí mismos por debajo de lo que son valorados fuera”
El ‘efecto’ Nadal
Al parecer, los españoles también valoramos especialmente la calidad de nuestro turismo y nuestra gastronomía y destacamos, a la vez, el peso de nuestros deportistas, porque “el deporte forma parte muy importante de la marca española, tanto por la admiración que suscitan fuera los éxitos deportivos de España como por el orgullo que causan dentro”, como vemos con cada victoria de Rafa Nadal.
Las diferencias más sobresalientes entre la visión desde fuera y la visión desde dentro “vuelve a recalcarse en lo relacionado con la economía y la política: los españoles suspenden al país en ambos conceptos genéricos”, sobre todo a la política, a la que valoran con una media insuficiente de 3,6.
El informe subraya que “la imagen de España en EEUU es muy semejante a la europea y muy positiva, una imagen prácticamente sin defectos”, aunque recuerda que “casi la mitad de los estadounidenses contactados no pudieron continuar la entrevista por declarar su absoluto desconocimiento de España. Esta ignorancia sobre España es uno de los resultados destacables de la encuesta en ese país”. Todavía hay mucho trabajo pendiente en términos de imagen exterior.
El cuestionario de Elcano indaga también sobre la percepción de las relaciones de cada país de la muestra con España. El resultado muestra una gran diversidad dentro de la Unión Europea: Portugal, Francia e Italia consideran importante estrechar lazos de colaboración con España, mientras que Holanda y Alemania disienten de esa prioridad.
Portugal, Francia e Italia consideran importante estrechar lazos de colaboración con España, mientras que Holanda y Alemania disienten de esa prioridad
Al parecer, “en comparación con los datos de 2018 y 2019”, se observa que “España ocupa una buena posición en esta estructura de preferencias para las alianzas dentro de la Unión Europea: nuestro país es el segundo aliado preferido en Francia e Italia (en Italia, España se prefiere a Francia), el primero en Portugal y el tercero en Alemania (por debajo de Francia y Austria, algo por encima de los Países Bajos)”.
Entre las prioridades de los propios españoles en materia de política exterior, el estudio revela que la “lucha contra el cambio climático sigue ocupando el primer lugar, seguido muy de cerca por la ayuda al desarrollo, que ha aumentado notablemente el apoyo que recibe como prioridad entre los españoles”, un dato que puede estar relacionado “con el alto número de llegadas de inmigrantes irregulares a las islas Canarias en el periodo en que se hizo la encuesta y en las semanas anteriores”. Por otra parte, “evitar la llegada de inmigración irregular es uno de los tres primeros objetivos de política exterior en España, Italia, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos”.
Evitar la llegada de inmigración irregular es uno de los tres primeros objetivos de política exterior en España, Italia, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos
Barcelona y Zara
El estudio pone la lupa también sobre las ciudades españoles mejor valoradas fuera del país. Elige las cinco con más búsquedas en Google -Barcelona, Madrid, Sevilla, Bilbao y Valencia- y concluye que Barcelona es la más aplaudida como destino turístico, como lugar para vivir y trabajar, y por su oferta cultural. Sevilla aparece en segundo lugar por su atractivo turístico, pero Madrid pasa a ocupar ese puesto cuando se pregunta por sus ventajas como lugar para vivir y trabajar o por el interés de su oferta cultural. “En cualquiera de estos tres aspectos, las valoraciones que obtienen estas cinco ciudades españolas son más altas entre los entrevistados en Portugal, China, India e Italia”.
Entre nuestros rostros comerciales, el estudio reseña que “Zara sigue siendo la primera marca española por su prestigio fuera de nuestras fronteras, seguida por Iberia y SEAT. Por otra parte, el valor medio que se concede a las marcas es muy cercano al valor medio que se atribuye al país en conjunto, lo que parece indicar un efecto de “halo”, de tal modo que el prestigio del país estaría extendiéndose al de las marcas (y viceversa)”.
Más cuestiones comerciales: el estudio demuestra que, para los propios españoles, los productos de made in Spain “son los preferidos en cualquiera de sus tipos: un 94% elegiría el aceite de oliva español, un 82% compraría un vino español, un 48% un frigorífico fabricado en España (38% elegiría uno hecho en Alemania) y un 47% un traje o vestido confeccionado en España (33% elegiría uno confeccionado en Italia)”. Sin embargo, la percepción exterior va por otro lado. El aceite italiano se lleva la palma, Francia lidera la tabla de los vinos, e Italia es líder en marca de diseño de ropa. Nuestra peor posición tiene que ver con la tecnología: “solo un 4% de los entrevistados en los países de la muestra elegirían comprar un frigorífico español, frente a un 53% que se decidiría por uno alemán”.
El aceite de oliva y el vino español no son los preferidos en el resto de potencial mundiales. Italia y Francia nos ganan esa partida
En conjunto, Portugal es el país de la muestra que tiene más confianza en los productos procedentes de España o fabricados en España, mientras que Italia se encuentra en el extremo contrario, probablemente por competir en el mismo tipo de productos en el mercado internacional.
Actor sin padrino. Su carrera es un plano secuencia de tres lustros entre televisión, teatro y cine. Sin stop. Llegó a Madrid procedente de Calahorra con la ilusión de vivir de la interpretación y le tocó la lotería. Entró de rondón en Aquí no hay quien viva y desde entonces ha conquistado una plaza crónica en la comedia televisiva nacional. Coque en La que se avecina, elegante descoque sobre las tablas con Juguetes rotos. Comedia y drama. Mejor Actor de Teatro para la Unión de Actores en el año de las mascarillas. En sus bodas de oro vitales está lleno de proyectos sin fronteras y tan en forma que quiere hacer una spartanrace. Llano y fresco como una hortaliza riojana. Sociable como un gastrónomo en la calle del Laurel. Agradecido. Aunque cree que “el cine español es un coto cerrado” a los de siempre, empieza a rodar sus primeros largos. Admira a Banderas y a Maura. Y a quienes se labran una carrera con el sudor de sus horas de trabajo con las medidas exactas de realismo, idealismo e ingenuidad para no tirar la toalla en un camino donde brillan las estrellas, pero donde solo se mantienen los artesanos.
Jesús Celada es el six pack de Ángel Gabilondo y su siete en las listas socialistas diseñadas como una carrera más allá del 4M. Ha dejado la Dirección General de Personas con Discapacidad del Gobierno de España después de una década prodigiosa para enrolarse en su primer embate político. Salta al tartán con espíritu olímpico, porque los valores deportivos son su código ético. Bicampeón del mundo de duatlón de larga distancia. Ironman. Triatleta. Ha trabajado en la Administración central con ejecutivos del PP y del PSOE, y a las órdenes de Pablo Iglesias. Se lleva bien con todos. Ha convertido la Discapacidad en un pacto de Estado por la vía de los hechos y su empeño es que este estilo de consenso y unidad impregne otros sectores que avanzan a garrotazos. Nada, corre y pedalea. Rema a contracorriente y vuela con motor. Considera que “en política es fundamental reconocer el éxito del de en frente, y ser autocrítico con uno mismo para seguir mejorando”. Ya tiene podio, y ahora empieza su carrera.
Es matemático y sociólogo. Por eso a veces no le salen las cuentas sobre Venezuela, incluso a pesar de sus estudios de Economía. Porque aquello es “una catástrofe” sin fondos. De Caracas, formado entre Londres y París. Catalizador cultural, político y mediático antes de que la república bolivariana se fundiera a negro. Hace 22 años que Hugo Chávez tocó poder y se travistió en antidemócrata, populista y kamikaze. Ha sido diputado, fundador del Movimiento 2D y editor en tres dimensiones: nieto e hijo de los fundadores del El Nacional. Lleva las riendas del periódico más encarado con los atropellos de Maduro y su paraíso populista. Un medio en dirección contraria a la mayoría, comprados en sentido literal. Exiliado en Madrid porque Diosdado Cabello le quiso en la cárcel. Señalado y perseguido. Pudo vender su periódico al régimen por 170 millones de dólares, pero prefirió el periodismo a la publicidad, aunque viva a 6.900 kilómetros de su casa. Hace tres años que El Nacional no sale de imprenta, porque en aquel “oasis antimperialista” no hay para papel. Aunque la libertad esté exiliada, Miguel Henrique Otero dirige una cabecera con 78 años de historia trascendiendo las amenazas de muerte.