• cristina-cuidate-de-los-idus-de-marzo-ya-vuelan-los-informes-contra-cifuentes

    Cifuentes ha dicho basta.
    Muchos periodistas lo saben todo. Yo, no. No sé si sí, o si no. Lo del máster ha sido una montaña rusa de errores de comunicación. Lo de las cremas ha sido tan chusco que yo, esta mañana, he amanecido con sueño, y con vergüenza.
    Le he estado dando vueltas al tema removiendo el café.
    Ya no dimitimos por escándalos, sino por vergüenza. Ya no nos vamos en conciencia, nos borramos por el asco de tener que tragar tanta hez cultivada con mimo en la propia casa política. Ya no dimitimos porque no somos capaces. Dimitimos por hartura antes de que el aspersor de la mierda personalizada enfangue lo que queda de nuestra publicitada indignidad.
    Me imagino la escena en casa Cifuentes. Mientras yo muevo el café, ella no puede dejar de pensar en quién, por qué, cómo, cuándo y esas uvesdobles que antes buscábamos los periodistas, cuando no teníamos la incontinencia del click.
    Muchos periodistas que lo saben todo pusieron la horca junto a sus titulares desde el minuto cero. Al otro lado, Cristina quiso ser mártir de la posverdad juguteando con la posverdad y tonteó con el fuego de una opinión pública hecha para el meme.
    Transigimos más con la corrupción sin fronteras, los políticos ineptos que nos llevan a la quiebra, los enchufismos, la falta de preparación, las comisiones en negro, la ideologización enfermiza y totalizante, los cheques en blanco, los conflictos de intereses y la mediocridad parlamentaria nacional, regional y local.
    Transigimos más con los políticos que nos roban, nos desunen y nos desprecian por la vía de los hechos.
    No aceptamos, sin embargo, errores humanos. Pifias que nosotros mismos cometemos y que no siempre nos definen. Cosas por la que buscamos la compresión ajena, porque en el noventa por ciento de los casos estamos arrepentidos. Pero para eso no hay perdón. La opinión pública quiere sangre y fuego cuando tropezamos como tropieza usted cada día. Necesitamos que cuelguen del puente al que yerra. Bienaventurado el que hace la gracia más gorda o hiere con el puñal más sibilino, porque ellos heredarán un escondite para sus conciencias.
    Dimitimos por cosmética. Ante tanta corrupción podrida de indiferencia social, todo vale, menos tú.
    El paraíso de las mafias de la extorsión está aquí y tiene hambre. Al final, un partido político no deja de ser una comunidad de vecinos. De las de aquí no hay quien viva…
    A mí, este rollo siciliano que se ve en el PP, y en la comunidad de vecinos, y en el metro me parece un Gran Hermano demoledor. Nada más cruel que sembrar bombas-lapas de desconfianza humana por las calles del país.

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    Foto: Álvaro García Fuentes

    DeMaría es carne hecha a la parrilla jerezana, carrera de fondo sanluqueña, poesía romántica cocida a miel y vinagre. El David sin padrinos contra el Goliat de la industria musical, donde el único do-re-mi son los euros y la histeria de la fama. Entre asfalto y albero. Entre The Beatles y El último de la fila. Hijo del flamenco, hijo de su tiempo, hijo de las olas. Dos décadas después de subir Despeñaperros, el cantautor con pancartas de corazones acaba de parir un 20 años con sus canciones renovadas para siempre. Piensa que el éxito es caprichoso, manipulado y una cortina de humo. Confirma que la prensa rosa “destruye”. Denuncia que la radio fórmula es una ramera meneándose en las ondas. Poesía, sí. Pero no al gusto de los que tienen la sartén por el mango y cuecen a fuego lento a las personas. Maduro como un vino hecho padre, DeMaría marida escenario, agallas y pasión. Y ha vuelto en plan rockero para sonarnos a todos.

    Lea la entrevista íntegra aquí.

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    Querido amigo, que no pasas de las tapas de los libros:

    Me alegra saber de ti de cuando en cuando, aunque vuelvas con la escopeta de tu sordera cargada. ¿Qué tal? ¿Sigues tan a gusto en el pasado entre añoranzas y ojalases que tuercen en grises tus gestos? Anímate a descubrir la belleza de nuestros tiempos, a pisar la misma calle que todos, a curarte de esa alergia a la realidad y ese miedo a los futuros que no son como dicen tus manuales escolásticos.

    Me acuerdo de ti con frecuencia cuando leo los comentarios a noticias de la prensa digital. Te imagino disfrazado detrás de un pseudónimo echando gasolina a los que no piensan como tú y encima se crecen cuando atisban que te encienden los contrarios.

    ¿Sabes? Hay un mundo tan apasionante fuera de tus esquemas que me da pena que te lo pierdas. Al fin y al cabo somos amigos y prefiero no tener amigos amargados ante la imposibilidad de salvar el planeta de todos los males que contraataca tu botiquín. Pero bueno, nos conocemos desde hace tiempo. Tú sabes por dónde voy y yo sé de dónde vienes.

    A veces me planteo si los hitos precedentes de tu biografía fueron así de encorsetantes o si no los entendiste bien. Lo hablaremos con unas copas, si no te parece mal poner un gyntonic entre nuestras maneras de afrontar el presente.

    ¿Sigues viendo todo lo nuevo como una provocación? ¿Mantienes esa obsesión por leer sólo a la gente que piensa como tú? Si es así, ¿cuántos libros quedan en tu biblioteca? Igual tu mundo es más Matrix de lo que piensas cuando miras por la ventana entre las persianas de tu maduro y desmoralizante pesimismo.

    Oigo las ironías con las que te comunicas con el mundo. ¿Has pensando escribir un libro de autoayuda para sacarnos a todos del pozo de este optimismo adolescente que juzgas como filosofía frívola de huida hacia delante?

    ¿A cuántas personas has mandado hoy al paredón? ¡Ya eres todo un sin techo de la sociedad que debías colorear con tus aportaciones! ¿Sigues etiquetando la vida desde ese sillón de pana? ¿Continúas dirigiendo el barco con el mando a distancia de tu frágil responsabilidad?

    No te culpo. Te comprendo. Por eso te escribo. A veces me entran ganas de mandarte una caca de goma como homenaje a esa fatua importancia que te arrogas desde hace años. No te lo tomes a mal. Me encantaría echar aceite a esa cintura de mármol de Carrara fabricada en un chino.

    Nos vemos cuando quieras. Abrazo enorme y feliz primavera, my friend.

    (Artículo de opinión publicado en la Revista Palabra. Marzo, 2018).

  • 6z

    Mañana es 22 de marzo. Primavera ya. Primer mes de la muerte de Forges. He hecho un experimento social-cultural con 5 adolescentes. No conocían al maestro de la viñeta. Hemos investigado su arsenal de dibujos. Han elegido las que más entienden. Se han puesto en las carnes de sus protagonistas. Y ha resultado esto: Encarnando a Forges

    Ha sido un experimento casero sencillo. Pero, a la vez, hemos aprendido muchas cosas. Nada como sacarle jugo a la sabiduría ajena y mojarse un poco. Al final nos ha salido un bonito homenaje al Forges que nos hizo reír, pensar, actuar y no olvidarnos de las causas que nos hacen más humanos, más sociales y más mejores.

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    Foto: Curro G. Feliu

    Llegó tarde, pero sin ira. Iba para comedia, porque “soy de Málaga, y soy muy gracioso”, pero las decenas de directores de primera que le quisieron en sus pelis acabaron perfilando en sus ojos al actor duro, silente. Entre poli bueno y poli malo. Entre topo y secreta. Entre Azuloscurocasinegro y Que Dios nos perdone. El hijo predilecto de Goya en los últimos diez años se prepara para los estrenos de El reino y Memorias del calabozo. Quiere rodar en inglés. Quiere hacer un musical de Mocedades. No quiere etiquetarse como el hombre que mataba fijamente con la mirada. Disfruta y agradece su trabajo. Es el actor de las gentes de barrio, de la pancarta clara cuando hace falta, y de las verdades como puños en un mundo de sedas rojas y guantes blancos. Es nuestro Eastwood, aunque a veces le confundan con Chuck Norris. La cara del thriller. El periodista-actor. El padre coraje. El malaguista. La balada alegre de trompeta. Un truhan del cine. Un señor fuera de plano. Uno de los nuestros.

    Lea la entrevista íntegra aquí

  • Con Luz

    Foto: Álvaro García Fuentes

    44 años cantando. 36 entre 15 discos propios y mucho trabajo. Profeta en su tierra –Galicia, Asturias, Madrid, España- y en las tierras de otros –Francia, Grecia, e incluso China-. Auténtica. Rock, baladas, reggae, blues, y lo que el corazón lleve a su boca. Sin etiquetas, pero con denominación de origen. Después de mucha mili y un prestigio avalado por el respeto de públicos transgeneracionales, vuelve pisando fuerte con Que corra el aire. Número uno entre los álbumes más descargados en iTunes. La de Piensa en mí y No me importa nada es farmacopea contra la vidas tóxicas. Referente para muchas personas que necesitan volver a empezar sin saber a dónde agarrarse. Sinestesia entre el sonido ambiente de la calle y la grandeza de los días luminosos llenos de color-esperanza. El cáncer es su gran capítulo cerrado. La música, el que siempre estará abierto. Luz de faro. Luz de mesita de noche. Luz Casal.

    Lea la entrevista íntegra aquí

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    8mujeres

    Fotos: Álvaro García Fuentes

    Agrupo en este post 8 entrevistas 8 que he hecho en los últimos dos años a 8 mujeres trabajadoras que me han parecido especialmente ejemplares, interesantes, constructivas, influyentes, majas y profesionales de primer calibre.

    Inés Arrimadas 

    Cristina Pardo

    Sandra Golpe y María Rey

    Carmen Posadas

    Ruth Beitia

    Mabel Lozano

    Elena Barraquer

     

  • «Don Javier tenía los pies en la tierra, la mirada en el cielo

    Con Pilar Urbano sobre la tarima en un momento de la presentación. Foto: Álvaro García Fuentes

    Justo el día en el que la tercera edición de En la tierra como en el cielo salía de imprenta, el primer libro sobre don Javier se ha presentado en Madrid. Se notaba en el ambiente que muchas personas han estado presentes en el evento por su cariño a un Padre que falleció hace ya un año y tres meses pero que, sin embargo, se siente vivo, cercano y estimulante.

    Los parientes de don Javier ocuparon las primeras filas del improvisado salón de actos prefabricado en el hall del ISEM Fashion Business School, en la sede de la Universidad de Navarra en Madrid. Monseñor Carlos Osoro, que es uno de los entrevistados en este libro, también quiso participar en esta presentación de las primeras páginas que salen a las librerías en torno a un amigo suyo al que “yo llamaba Padre”.

    Tras la bienvenida de Santiago Herraiz, director de Ediciones Rialp, intervino Marta Ripollés, sobrina-nieta de don Javier. “Yo no he tenido mucho trato con el tío Javier. Sí que he recibido algunas cartas suyas. No soy de la Obra, ni le conocía particularmente. Pero me he leído el libro, y desde entonces, le he rezado. Ha sido una sorpresa conocer mejor a la persona de Javier Echevarría, y ahora entiendo perfectamente que la gente del Opus Dei le llame Padre”.

    «Don Javier tenía los pies en la tierra, la mirada en el cielo

    El Cardenal Osoro quiso participar en la presentación del libro. Y yo, se lo agradezco mucho. Foto: Álvaro García Fuentes

    Historias vivas para dibujar a don Javier

    La periodista Pilar Urbano fue la encargada de presentar al autor del libro, Álvaro Sánchez León. Desde el principio, casi como se cocinan las páginas de En la tierra como en el cielo, las preguntas de Pilar, sus acotaciones –Urbano es la periodista que más ha tratado a don Javier y la que más tiempo de entrevista, sin duda, ha registrado su grabadora- y las respuestas de Álvaro fueron pintando el collage de la persona, el Padre, el pastor, el obispo, el amigo, el hombre, el buen hombre que confirman haber conocido en primera persona los 45 entrevistados en este bosquejo periodístico.

    Sánchez León explicó el porqué del título destacando que “lo que cuentan las personas que han vivido, conocido y trabajado con don Javier muestra que era una persona con los pies en la tierra, la mirada en el cielo, y el corazón en la gente”. Subrayó que la primera frase del libro –Javier Echevarría es de Nadal- “es toda una declaración de intenciones. Me interesaba conectar a don Javier con mi siglo y con mi generación. Me interesaba hablar de un obispo pegado a la tierra batida, deportista, luchador, ganador y derrotado a veces, heroico, sonriente, estimulante, moderno, atractivo también para esas personas de mi edad que andan en vaqueros por las grandes ciudades, en el metro, por la calle, con sed de felicidad. Este libro no está escrito sólo para las personas de la Obra. Ni mucho menos. Yo escribo estas páginas para todas las personas que quieren conocer mejor a uno de esos rostros que hacen creíble el mensaje cristiano en medio de nuestro mundo”.

     «Don Javier tenía los pies en la tierra, la mirada en el cielo

    Algunos de mis amigos y colegas que quisieron acompañarme en este día especial. Foto: Álvaro García Fuentes

    Un hombre que ha dejado poso

    Preguntado por Pilar Urbano, el autor de este primer texto sobre don Javier contó historias con alma, corazón y vida, de las que salpican todo En la tierra como en el cielo. Sobre la tarima salieron historias sencillas pero ilustrativas del valor de la amistad, de su amor a la Iglesia, de su afán de secundar las iniciativas de los Papas con los que ha convivido, de su relación filial con el Papa Francisco, de su papel en la presencia del Opus Dei en la opinión pública y del poso que ha dejado su figura, por ejemplo, en el ámbito de la Curia romana, como concreta en el libro el Prefecto de la Casa Pontificia, Mons. Georg Gänswein.

    Pilar Urbano siguió pidiendo al autor pinceladas que dibujan a don Javier y su amor al mundo, la dimensión universal de la Obra, el orgullo del Padre y las historias de personas de la Obra de diversos países y en diferentes situaciones que don Javier ha seguido con especial atención.

    No era fácil contar tantas historias que sirven para conocer mejor a don Javier sin desvelar todo el libro. En cualquier caso, las ventas indican que hay ganas de leerlo, y que a los lectores les está entusiasmando conocer de primera mano muchos detalles de cómo era un hombre en la tierra que mira al cielo.

    El autor del libro lo tiene claro: “El motor de En la tierra como en el cielo es su personaje principal. Don Javier es un hombre tan de nuestro tiempo, tan humano, tan cercano, tan auténtico y tan imitable, que es lógico que estimule desde el cielo lo que siempre hizo sobre el terreno de juego: tirar de todos para arriba”.

    Vídeo breve de la presentación

    Crónica de la presentación publicada en La Razón

    Pieza del telediario diocesano de la Archidiócesis de Madrid

    Entrevista en El Espejo de la COPE del 12 de marzo de 2018.

  • Caprile

    Foto: Álvaro García Fuentes

    El modista, a su modo. Sin pasarelas, sin postureo, sin divismos, sin miedo a ir a contracorriente en un mundo lleno de gasas y tules de vaporosa superficialidad. Reconocido, admirado, imitado. Sus galones: 25 años de taller. Sus aplausos: el de esas clientas desconocidas que se visten a las anchas de Caprile. Vistió de novia a la Infanta Cristina. Convirtió a Letizia en una monarca de rojo pisando fuerte sus primeros pasos como Reina en Europa. En su costurero: trabajo. Metro, para medir a las personas con exclusividad. Aguja, para coser estilo y coherencia. Tijera para cortar lo que sobra y decir lo que piensa. Modista sin hilos de marioneta y con dedal para evitar los alfilerazos del loco universo de las tentaciones sin principios. Ahora, jurado con fundamento en Maestros de la Costura. Y a pesar del maquillaje de la tele, Caprile sigue siendo el mismo. Entre lino, pana, raso y encajes, aunque se diría todo de algodón.

    Lea la entrevista íntegra a Lorenzo Caprile en El Confidencial Digital

  • Manuel Reina Sofía_4

    Foto: Álvaro García Fuentes

    Llevar la batuta de una casa en la que conviven Picasso, Dalí, Miró, Berlanga, Luis Buñuel y paisanos con ojos como platos debe ser interesante, intenso, impagable. Digo yo. Conseguir que aquello no acabe siendo la choza de una Bernarda Alba pop art es un logro que porta en su pechera Manuel Borja-Villel, un académico divulgativo esteta, acostumbrado a convertirse en interlocutor de andar por casa, ofrecerte su correo, re-explicar lo que haga falta.

    Es miércoles, y hace más frío que en la sala del Guernica. Usted está aquí: en la quinta planta de la sección de oficinas del Museo Reina Sofía. En las antípodas de este edificio está la puerta al arte de nuestro tiempo. Allí, decenas de niños hacen cola con sus profes y sus seños. Unos con uniformes. Otros de excursión. Hay vida entre estas paredes gruesas donde al arte contemporáneo irradia con fuerza.

    El director del Museo es don Manuel, pero su gente le llama Manolo. Ni Escobar, ni el del bombo. Manolo, el jefe desde hace diez años y de la casa casi de toda la vida.

    Un café de máquina. Un vaso de agua. En su despacho, mientras entra el poco sol de febrero por estas cristaleras que no le separan del mundo, desenfundamos la paleta de preguntas. ¿Un Kandinsky? ¿Un Rothko? ¿Un Juan Gris? ¿Un Pistolleto de esos de zafarrancho de orden y limpieza?

    Entrevistamos al colgador de lienzos del pasado reciente, el presente continuo y el futuro incondicional sobre las paredes de España. Un cazatalentos de brocha fina.

    Leer la entrevista íntegra a Manuel Borja-Villel