• ESPERANZA AGUIRRE RECIBE PREMIO FUNDACIÓN VILLACISNEROS

    María San Gil dice NO. Al menos, de momento.

    Ayer le escribí un mail pidiéndole una entrevista en formato conversación, de esas que a mí gustan a mí, porque son más humanas, y al final, incluso más interesantes que las del titular estirado.

    Cuando Esperanza Aguirre llegó a la cima de su interés por ser alcaldesa con la venia de Rajoy y, según parece, puenteando a Cospedal, el nombre de María San Gil volvió a los medios. El Mundo nos contó, por ejemplo, que Esperanza contaba con ella, al menos, para la campaña.

    Hace muchos años estuve con San Gil en Sevilla, y hablamos de lo humano y de lo divino. Así que quise volver a encontrarme con ella y actualizar esa conversación. Si es verdad que María San Gil volvía a la política activa de la mano del PP, era una noticia relevante, sobre todo después de haberse ido enfadada con Rajoy, simpatizando con VOX, y coqueteando con UPN. De todas formas, Esperanza Aguirre es el PP de aquella manera…

    Total. Que en respuesta rápida a mi correo electrónico, San Gil me ha dicho con rotundidad de licenciada en Filología Bíblica Trilingüe: «Buenos días Álvaro, le agradezco, de verdad, su interés en entrevistarme pero una de las ventajas de dejar la política es “liberarse del yugo de las entrevistas».  Un abrazo muy fuerte, y ¡gracias! María».

    Todo muy gráfico.

    Veremos si es así de the-end, o si estos primeros pronunciamientos son un florentinoperez… Pase lo que pase, aunque haya enterrado la política para siempre, esta entrevista-conversación me seguirá interesando… Incluso más…

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    Mucho bla, bla, bla, y poco flow.
    En tiempo de elecciones, se disparan las alarmas.
    Ayer estuve en un acto (electoral) montado por Médicos del Mundo. Todas las fuerzas políticas con peso se unían en homenaje -ejem- a la ex ministra Ana Mato, autora política (que no intelectual, evidente) del decreto 16/2012 por el que se excluye de la atención sanitaria made in Spain a los inmigrantes sin permiso de residencia.
    Hablamos de un decreto que es una pirueta importante en el ámbito metafórico del patinaje sobre hielo. Políticamente desacertado. Humanamente cruel. Y eso acaba sumando a todos los partidos en su contra. Y a mucha gente, empezando por los profesionales sanitarios, que flipan con ese maniqueísmo del PP en la atención a la salud.
    Pero mi intención no es hablar de ese decreto, ni de Mato, ni de las connotaciones elitistas que pueda tener ahora el Sistema Nacional de Salud.
    Ayer, el ojito derecho del acto fue Pedro Sánchez. El 85% de los medios presentes en el acto -por ser benévolo- acudieron a este encuentro, como podían haber acudido a ver a Pedro Sánchez jugando a la peonza en el Instituto Julio Verne. Da igual el contenido. Los medios van donde haya un candidato con boca.
    Los periodistas presentes en la sala hablan, sin rubor, mientras sobre el escenario hay teloneros. Cuando Pedro Sánchez habla, piden que se cambie el micro, del que salían estertores desde el principio del acto. Pero antes, nada importa. Lo clave es recoger con fidelidad acústica la monserga del líder del PSOE.
    Sánchez -serio, y con cara de agotamiento casi antes de que empiece la fiesta electoral- sube a la tarima. Tres minutos de discurso diseñado por el factotum real de la sanidad socialista: José Martínez Olmos. Cuando termina sus palabras, abandona el salón. Quinta planta del Círculo de Bellas Artes, en Madrid. Y la Bella Arte de la Buena Educación se quedó sin alma. Sánchez dejó el acto después de disparar sus palabras. No tenía tiempo para escuchar a los demás. Ya había puesto su piedra, y el resto no eran de su incumbencia. Porque las campañas electorales son así: muy de que cada palo aguante su candidatura, que yo con escucharme a mí tengo bastante.
    Luego, los telediarios seleccionan dos minutos del acto, y todo queda como si hubiera sido impoluto. Pero no hay tiempo para contar la realidad que los telespectadores no pueden ver, y que a mí me parece determinante. Al final, los medios de comunicación pactan con los partidos políticos el diseño de una campaña irreal, porque acaban contando las cosas con un lacito de glamour que no existe, y no es verdad.
    Cuando Pedro Sánchez soltó sus titulares, se fue sin mirar para atrás. Y las cámaras de televisión le siguieron el juego y se fueron con él. Revuelo en la sala. Los periodistas han venido a lo que han venido. Lo sabe el hombre de CiU que está ahora sobre el escenario. Y lo sabe mejor aún Gaspar Llamazares, que antes de subirse a la tarima, interrumpe un pensamiento en voz alta, algo así como «ya se sabe, así son los medios».
    Pedro Sánchez faltó al respeto. Se fue con el protagonismo a otra parte, y ya todo lo demás fue descafeinado.
    Y los periodistas -incluyo cámaras, fotógrafos, y tal-, que también deben aprender a ser audaces sin necesidad de pisotear un mínimo de saber estar, fueron cómplices de este desplante. Luego serán los primeros que bramen contra el bipartidismo. Un clásico.
    Y les cuento esto, porque cuando salí del Bellas Artes, tres allegados a Pedro Sánchez -una mujer, y dos hombres- comentaron discretamente a mi oído: «¿Qué le ha pasado a Pedro? ¿Se ha ido antes porque se ha enfadado? ¡La verdad es que estamos muy cansados de lo de ayer!»
    Pedro se fue. No estaba previsto el desplante. No sabemos si fue cansancio o cabreo. O las dos cosas. Fuera lo que fuera, se le vio en la cara. En cualquier caso, él está en su derecho de hacer lo que quiera. Pero los periodistas no pueden, y no deben. Luego se quejarán de ser perrillos falderos del político de turno… Sí. Ya lo sé. No son ellos. Son sus jefes. Los de la pancarta anti bipartidismo. Los mismos que no quieren cambiar el guión que ya ha cambiado en las calles de España…

  • B_sIkwRWAAAGMus.jpg largeEl domingo fue 8 de marzo. El Día de la Mujer. Como si nuestra sociedad no pudiera permitirse el lujo necesario de que todos los días sean días de las mujeres, y de los hombres. Pero se entiende: hay más de 365 causas nobles, y cada cual debe tener su hueco en una sociedad que se mueve por impulsos. He de decir: la mujer no es una causa noble más. Es la causa más noble. Y por eso, hoy es 10 de marzo, y casi me encuentro solo hablando de mujeres que no sean políticas…

    Los días mundiales son el precedente histórico de los trending topic. Causas bonitas. Lemas. Revolución de 24 horas. Y, después del torbellino, muchos compromisos derramados, muchas frases bonitas, mucho flash, mucha pose… Y hasta el 8 de marzo del año que viene.

    Y así nos pasa con las enfermedades raras, con el cambio climático, con la discapacidad… En una sociedad acostumbrada a la política efectista en la que conseguir medidas transversales es más difícil que lograr un Pacto de Estado, la mujer acaba siendo eso, un hashtag, una bandera. Una excusa. Le pasa también a muchos enfermos, de los que en las Consejerías de Sanidad se acuerdan una vez al año. Eso sí, con unas discursos emocionantes… Política y kleenex, el monólogo.

    Es un detalle quizás tonto. Pero me sirve de percha para demostrar una tesis en la que sé que tú también estás de acuerdo. El pasado domingo, La Sexta se curró una programación de campanillas contra el machismo ese cerdo que emborrona la humanidad y te anima a coger el ratón, hacer click, y depositarla en la papelera. O darle al botón de reiniciar. O de apagar sistema.

    La Sexta hizo causa común en su noche dominical: Objetivo Machismo, con Ana Pastor. Muy bueno. Y la historia de Zaida Cantera en el Salvados de Jordi Évole. Como muestra, dos botones de lujo que los periodistas -mayoritariamente- valoramos mucho.

    Y sin embargo, el comunity manager de Atresmedia me dio ayer la noche al descubrir que hay cierta hipocresía detrás de estas causas grandes, o que es muy fácil patinar sobre hielo cuando las convicciones son, sobre todo, de escaleta de tele.  A eso de las y pico de la noche, el original alma tuitera de la gran plataforma televisiva que aúna a La Sexta y Antena 3 como en Casados A Primera Vista, vomitó esto: «Dani Mateo analiza la vestimenta de Esperanza Aguirre. Vuelve a ver @El_Intermedio al completo». Gran Wyoming, tire usted de la cadena…

  • 1424534589959

    Los telediarios siempre han sido una referencia. Y digan lo que digan, después de ojear todos en más de una ocasión, yo me quedo con el de TVE.

    [La grabadora recoge el sonido de fondo: «¿Pero cómo? ¡Si en TVE es todo manipulación! ¡Si es todo exclusivismo partidista a saco-Paco! ¡Si es la vergüenza de una tele pública convertida en televisión estatal! ¡Si es la versión disfrazada de Aló-Soraya!!!]

    Tranquilos. Inspiramos. Expiramos.

    Yo, cuando hablo del telediario de TVE, sé a lo que me refiero. Viernes. 22.00 horas.

    Desde fin de año, José Mota dejó de ser humorista para convertirse en el presentador, director y guionista de los telediarios más vistos, más aplaudidos y más realistas de España.

    Si la labor de un periodista es informar, formar y entretener, Mota hace triplete en cada uno de sus telediarios. Nos cuenta lo que pasa o lo que ha pasado, sin miedo a cabrear a nadie. Poniendo el dedo en la llaga. Y dejando que se desangre el mal hasta que se vean los huesos del sentido común.

    Si la labor de un telediario de una televisión pública es contar lo que sucede, sin aditivos, los ingredientes de Mota lo consiguen a la perfección. ¿Dónde se ha visto un político corrupto mejor retratado que en el Deluxe de Jorge Javier Mota? ¿Dónde se han oído las preguntas más directas al Fran-Nicolás-De-Los-Ojos-Entornados que en aquélla entrevista de Jordi Mota? ¿Dónde se ha reflejado con tanta claridad una reunión de partido, o de Consejo de Ministros que en aquél traga-la-bola-mete-la-trola? ¿Qué telediario ha presentado mejor a Mas? ¿Dónde hemos tenido que ver a Monedero entrevistado por Ana Pastor (cilla) sabiendo que el de las huchas de Podemos no quiere preguntas directas? ¿Qué Máster Chef ha sido capaz de reflejar mejor quién es de verdad Esperanza Aguirre, y quién es Pablo Iglesias? ¿Qué banda sonora del periodismo es el mejor reflejo del adiós al bipartidismo que aquél pactando-pactando? ¿Qué Informe Semanal ha presentado mejor a la España sociológica, a la España mediática, a la España de la crisis, los despidos, el agobio ciudadano para llegar a fin de mes, el hastío político…?

    Si, además, José Mota se rodea de periodistas de nivel, valientes, como Ana Pastor y Jordi Évole, esencialmente abocados a una TVE de calidad, al final el telediario de ficción supera claramente al periodismo de realidad, y todos nos vamos a la cama con una sonrisa de tontos con aroma de eneldo, pero con sensación de que somos más opinión pública que la que diseñan las escaletas oficiales de televisiones teledirigidas telesubjetivas telepagadas por todos…

  • camiseta

    Pues a mí no me hace ninguna gracia, aunque tampoco es que me sorprenda el tema.

    Ayer unas chicas guerreras y sin educación le cortaron el discurso al ministro Alfonso Alonso en el Ritz mientras presentaba a su «Rafa». Hernando. El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados.

    Dos de esas nenas aguerridas estaban sentadas en mi mesa. Les (les, les, les, complemento indirecto… ¡Nunca «las»!) vi desayunar con alegría. Y después entendí que, seguramente, le habían quitado el sitio a compañeros que se habían acreditado con antelación. Eso, a los antisistemas, les da igual. Entendí también que los espontáneos sin educación cada vez  se hacen pasar más por periodistas, porque en el mogollón acaban pasando desapercibidos. Y eso también me ha hecho pensar en mi gremio…

    Griten ustedes lo que les salga del torso. Seguramente, ustedes y yo tengamos muchas cosas por las que protestar. Un aplauso por levantarse temprano, montar el espectáculo sin miedo al ridículo, pisotear el confort, y todo lo que a ustedes se les pase por la cabeza como méritos dignos de su causa. Pero no usurpen el papel de periodistas, y no le roben el sitio a los trabajadores.

    Protesten, pero sean legales. No se dejen pisar. Peo no pisen a terceros. Y estén dispuestas a dialogar. Porque sus pancartas corporales y sus performances están cogiendo este tufillo de la gente que grita, pero no escucha.

    Venga. Gracias.

  • 2015_2_10_HU4gij47sO7ctjOAqQg2d7

    No era un debate, ni una rueda de prensa. Y sin embargo, el PP ha perdido la primera batalla antes de que las campanadas anuncien el tormento de una nueva campaña electoral. Porque aquí, todo suma, y todo resta. Sobre todo cuando el nivel de los medios está hoy en mojigatear con el «coño» de Pedro Sánchez en versión Ángel Gabilondo.

    A Rafael Hernando se le ha atragantado el café hoy en el Ritz, y a unos cuantos asistentes también. Y no todo ha sido culpa suya. Podemos decir que el espectáculo de las feministas-groseras-agresivas que han levantado el aforo al grito de «¡Vuestras políticas matan!» ha sido un gol en el minuto cero. Y después el partido ha estado muy frío.

    Podemos decir también que las preguntas a las que el moderador ha puesto el altavoz han sido duras. Empezar por Ignacio González después de un discurso sobre los «logros» políticos del PP desde el Congreso de los Diputados le ha sentado a «Rafa» como si le cortaran la coletilla. Era una pregunta evidente, pero «Rafa» ha demostrado con las palabras y con los gestos que al PP le falta naturalidad para afrontar las preguntas, aunque estén fuera de lugar. El PP tiene demasiadas cosas de las que no se atreve a hablar de cara, con naturalidad, y liderando el debate. Y parecen políticamente mentirosas esas maniobras discursivas evasivas. La mujer del César.

    A él si le cae encima la losa de un discurso gris marengo, apático, excesivamente triunfalista, elegido como piedra de toque de la campaña electoral andaluza. Y con excesivos insultos personales que aumentan aquélla sensación de aquél Rajoy de piedra pómez del Debate del Estado de la Nación. Ha llamado «Naranjito» a Albert Rivera. Entre otras cosas.

    Esta mañana ha perdido Hernando, pero también han perdido dos «colectivos» más: el de las feminsitas responsables, que han visto degradado sus esfuerzos una vez más por dos tetonas impresentables; y los periodistas, que han preferido hacer caso al espectáculo -like usually- y han ninguneado las palabras de Hernando. Más allá de lo que él dijera -as usual- los medios presentes venían todos con sus respectivos prejuicios. Y esas murallas -comparables a las murallas de falta de transparencia de la Administración y los partidos políticos- siempre son malas.

  • andalucia

    Hoy es el Día de Andalucía. Y el de las Enfermedades Raras… No, por nada…

    Soy sevillano. Y geográficamente, andaluz. Pero me tira más mirar hacia fuera que recrearme en mi terruño. Si, toco la guitarra. No, no voy a caballo por Madrid, ni siquiera en carnavales.

    He vivido 26 años seguidos en Andalucía y quise salir. Aquello era todo estáticamente político, estáticamente lento, estáticamente poco audaz, estáticamente cansino. Para mí, se entiende. Otros están encantados con esos estatismos que a mí me resultan comodones y mediocres. Y no hablo de los tópicos que saltan en la barra de Google cuando pones «los andaluces son…» y dejas que Google, como los que tienen complejo de delegado de curso, se adelante a decirte lo que quieres decir.

    La metáfora del vestido azul y negro -porque era objetivamente azul y negro, oigausted– me viene al pelo. Porque la bandera blanca y verde se ve de otros colores, dependiendo de si se mira antes o después de una sentencia de Alaya; antes, o después de esas casi cuatro décadas de imperio socialista; antes, o después de cobrar el PER; antes, o después de estar en el ajo y de oler a ajo…

    Sí. Andalucía es muchas cosas diferentes y muchas personas distintas. Y es muchas enfermedades raras a la vez. Se pongan los chamanes de la patria como se pongan. Si los andaluces de verdad se levantaran y se desempanaran las nostalgias, ni el Pablo Iglesias vintage se comería una rosca.

    Otra Cruzcampo, caballero.

  • uploads_zinnia_AnonymousHe hecho un experimento social práctico, porque las redes sociales son gratis, y lo permiten. Yo no juego al candycrush.

    Te adelanto la conclusión: los políticos sólo utilizan twitter y facebook para vomitar mensajes, pero no para dialogar. Es decir, en política, las redes sociales son sólo campos de tiro, de tiro con arco, con pistola, con bazoka, o de golf. Ya eso varía…

    He lanzado mensaje en twitter a Mariano Rajoy, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Alberto Garzón, Tony Cantó, Teresa Rodríguez, Antonio Carmona, Albert Rivera… Y en Facebook he mandado unas letras a Carme Chacón, a Pedro Zerolo, a Tomás Gómez… Y cero patatero. Es posible que a partir de los 100.000 followers, los gurús de comunicación que están detrás aconsejen, al menos, hacer un FAV.

    No me extraña este silencio en la España en la que se nos llena la boca y se nos llenan las plazas exigiendo transparencia. La política siempre ha interpretado a su modo lo de emisor-canal-mensaje-receptor. No entiende el feed back, y sólo responde cuando hay un insulto flagrante que puede convertirse en trending topic, o cuando hay un halago lo suficientemente empachoso como para tirar los cohetes del like, o el RT.

    La política es así de falsa, también en Podemos, no se crean…

    He enviado correos electrónicos a departamentos de prensa de partidos que ni si quiera me han respondido con un «estamos trabajando en ello». Muy bien. Los que están detrás de la gestión de comunicación se llevan el día en cursos de cómo comunicar con acierto, pero prefieren tenerlo todo controlado para evitar cualquier apertura, porque son un riesgo de fracaso. Pusilánimes.

    Pero la política no es la única hermanastra consentida. Las grandes empresas son también muros imposibles. Lo he intentado con el Banco Santander, Mercadona, El Corte Inglés, Endesa, Telefónica… Entiendo que disparo alto, y que el disparo es difícil, y entiendo que no puedan, o no quieran. Pero no entiendo que la política de comunicación de las grandes empresas sea «no hacer entrevistas» a sus jefes. No es lógico tirar la mano y esconder la cara. Pero vamos, que ellos al menos responden con un «va a ser imposible. Es política de empresa no conceder entrevistas».

    Te digo una cosa. Los periodistas españoles hemos sido muy de «sin preguntas no hay cobertura». Y luego nos hemos hecho caca, porque somos incapaces de dejar de hablar de esa política que no interesa a la España real. Ese diálogo de besugos entre medios, y entre medios y partidos, distancia a las audiencias, como demuestran las estadísticas de los números rojos que encienden ser serviles, pero ir de independientes…

    Ahora, ese «sin preguntas no hay cobertura» debería ser «sin contestación, te va a hacer caso Perry Meison». Pero faltan gónadas. O no nos las podemos permitir…

    La dura vida del freelance. Free life, hard life.

  • fabiani

    Foto original: Alfonso Hierro.

    El año pasado por estas fechas, publiqué en Diario Médico esta entrevista a Fernando Fabiani, médico de Familia de Sevilla y protagonista de Poncio Pilato, la obra de teatro de la Cuaresma sevillana que vuelve a los escenarios hispalenses mañana. Replay.

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    Fernando Fabiani es médico de Familia desde 2003. Trabaja en el Centro de Salud de Montequinto (Sevilla). Receta sonrisas a través de su compañía de teatro Síndrome Clown desde hace 13 años, aunque lleva 25 sobre las tablas. Además, receta educación para la salud desde su mediblogdefamilia que tiene ya 300.000 visitas. Esta Cuaresma se disfraza del protagonista de Poncio Pilato. Tras el incienso sevillano que adelanta la Semana Santa, el médico disfrazado de procurador romano se ha convertido en una estrella. Para más inri.

    ¿Qué tiene en las venas de Poncio Pilato?
    Ahora mismo, ¡todo! Es lo que tiene meterse en su piel durante varios meses… No puedo ser objetivo. ¡Me parece un buen tipo que ha sido juzgado muy dura y superficialmente por la historia! ¿Qué habríamos hecho nosotros ante las mismas presiones sociales y políticas?
    ¿La Medicina de Familia es su pasión, o su cruz?
    – Es una de mis pasiones. Como mi familia, el teatro, la docencia… Cuando llenas tu vida de pasión, las cruces se vuelven pequeñas.
    ¿Por qué para algunos la primaria es un via crucis?
    – Porque probablemente han perdido la capacidad de disfrutar de la profesión inmersos lo que llaman burnout. La situación actual no ayuda precisamente a lo contrario.
    ¿Quién es Barrabás en la historia de la atención primaria?
    – ¿Barrabás? Sin duda, los servicios hospitalarios. «¿Dónde queréis que invierta más: en primaria, o en hospitales? Y responden a gritos: «¡¡¡A Barrabás!!!» Los que responden igual que hace 2.000 años no tienen toda la información y están mediatizados.
    ¿Cree que los gestores y los políticos se lavan las manos en sus responsabilidad de desarrollar un nivel estancado?
    – Sí. Algunos, de hecho, tienen las manos impolutas de tanto lavárselas…
    ¿Cuál es su corona de espinas profesional?
    – El escaso tiempo en las consultas. No sé cómo los pacientes no han salido aún a la calle a exigir que su médico tenga tiempo para atenderles.
    Los médicos de Familia se sienten flagelados. ¿Se quejan más de la cuenta?
    – Todos nos quejamos más de la cuenta, pero es verdad que algunos azotes están siendo muy severos. Pero no tengo claro que haya que llorar para que se cumpla el refrán.
    ¿Alguna Verónica en el camino de un médico de primaria?
    – Sí, una fundamental: la mirada agradecida del paciente.
    ¿Los enfermeros son Simón de Cirene?

    – Son mucho más que eso. No ayudan a cargar con la cruz, porque la cruz es de los dos.

    ¿Hay resurrección a la vista?
    – No, por favor. Para que haya resurrección debe haber antes una muerte, y eso no sucederá. La atención primaria, como el teatro, vive una crisis permanente, pero no puede morir, porque es esencial. Si mejora o no, depende de nosotros. ¿Nos ponemos a ello?

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    Los mítines, los panfletos, las banderas de plástico fino, las sintonías, los pregones políticos, y el carnaval de las campañas son culpables de la risa floja que provocan en España los partidos… políticos…

    Hacía tiempo que no iba a un mitin. Y, no sé, me ha dado como pena. Toda esa estética de parque de atracciones de feria con música de Camela haciendo sangrar los oídos y la dignidad me da como pena.

    Ayer me colé en la fiesta del PSM-PSOE en la que se hacía público el holocausto de Ángel Gabilondo, un cordero llevado al matadero con cara de cordero llevado al matadero. Fiel, pero resignado. «Para eso estamos, compañeros, para lo que haga falta».

    En mi timeline conté lo que vi antes de que empezara el streaming desde la web del PSOE. Yo no iba a tragarme lo políticamente correcto. Eso se lo comen las cabeceras de la prensa clásica. Yo iba a mterme en contexto, a mamar ambiente, a poner caras, a buscar mi historia.

    No sé si conocen ustedes el edificio de la Fundación ONCE, que colinda con el palacete del Duque de Pastrana. Bueno, pues les cuento que es uno de los edificios más feos de Madrid. Casi huele a hospital general. Allí, en un bajo de entrando a la izquierda (sic), está el polideportivo, con sus gradas, y sus paredes pintadas como los emoticonos de los billetes de lotería. Allí, en el polideportivo de la ONCE, Pedro Sánchez presentó a Gabilondo en sacrificio público antes cientos de personas que respiraban por turnos después de aterrizar a este lado del Paseo de la Habana en autobuses grises en los que ya no se reparten ni botellines de agua.

    ONCE. Ciegos. PSOE. Madrid. Respirar. Agua.

    Desde una hora antes de la gran puesta en escena iban llegando los extras a un polideportivo convertido en salón de mítines sólo a la mitad. Había miedo al vacui, era evidente. Los mismos cafeteros muy cafeteros que acudían al acto de sublimación estaban deconcertados con esa falta de fe, o con ese acierto de estrategia.

    Un señor mayorcete y maleducado le gritó al puerta del evento: «¡La próxima vez lo organizamos en un cuarto de estar! ¡Más previsión, coño!». Y se fue esputando leches buscando una silla en ese salón mitinero de muñecas que las fotos de los periódicos de hoy no han sabido contar.

    En la ciudad de los cupones, iban desfilando muchos militantes de una media de edad de 45-50 años. Sus abrigos. Sus vaqueros. Sus: «Buenas tardes, compañeros». Su toque de Míster Marshall y, puedo decir, sí, sus aires como de época apolillada, con olor a tortilla más bien tiesa.

    Socialistas socialistas había muchos. Caras conocidas, muy pocas. Y eso es un síntoma de que los ex no quieren saber nada de este fracaso, porque ellos siempre han sido políticos oportunistas diseñados sólo para las vacas gordas. Entiéndaseme.

    De los que pesan o pesaban -porque con este PSOE de bandazos ya no hay quien se aclare- estaban Carme Chacón (buscando el foco y con pinta de ir a los Goya); Patxi López (de vaquero y ante, como los de antes, pero con un toque 2.0); Pedro Zerolo, Consuelo Rumí, Carmen Alborch… Algún diputado, los desconocidos públicos del comité federal… y poco más, a no ser que entrara algún imputado por la puerta de atrás.

    Posiblemente, Ángel Gabilondo sea el socialista más reacio a estas fiestas cutres de pueblo rancio. Sin embargo, los intelectuales siempre son interesantes, aunque les encorseten dentro de un atrezzo casi de vergüencilla ajena. Los periódicos cuentan que su discurso fue aire puro después de escuchar un debate del estado de la nación de ética y estética verbal reputable.

    Lástima que Antonio Carmona sea su telonero. Porque ese señor es otra cosa.

    Ayer no encontré ninguna historia que mereciera la pena, porque la de la chica que vino desde León y se quedó fuera del recinto se me acaba en dos tuits. Pero como estamos en ARCO, me vine arriba pensando en dibujar una impresión que no cabe cuando se escribe en papel…