• ENTREVISTA

    «Es metafísicamente imposible contar verdades en 140 caracteres. En muchas ocasiones, la verdad necesita explicaciones, y los medios de comunicación no siempre ofrecemos ese espacio y, quizás sin querer, acabamos ofreciendo medias verdades, medios culpables, y medios enterrados de cara a la opinión pública por un trabajo hecho con prisas, y sin espacios». Así destaca Álvaro Sánchez León, periodista, la esencia de la nueva sección de entrevistas que ofrecerá en El Confidencial Digital desde el próximo mes de febrero en una nueva sección titulada En pause. Entrevistas a fuego lento.

    La idea de este proyecto es entrevistar a personas relevantes que han sido noticia en semanas anteriores, pero que no han tenido la oportunidad de aclarar, explicar, excusar sus palabras o sus hechos porque se lo ha impedido el ritmo vertiginoso habitual de los medios de comunicación. Así, «después de unas semanas de titulares rápidos, opiniones casi instantáneas, debates, programas especiales y trending topics, nos sentaremos con ellos -con los que quieran contar la verdad, se entiende-, en torno a un café, sin mirar el reloj, para abordar a fondo qué ha pasado, qué ha dicho, y el resto de las seis uvedobles que se supone que deben contenerse en todo texto periodístico de calidad».

    Según Sánchez León, «estas entrevistas buscan conocer las cosas muy de primera mano, dando la posibilidad a los entrevistados de disculparse, de explicarse, de mantener posturas ofreciendo argumentos, de analizar el trabajo de los medios de comunicación sobre su caso particular, porque los periodistas no siempre hacemos bien nuestro trabajo, y a veces, hacer mal nuestro trabajo puede tener consecuencias injustas y muy negativas en la vida de muchas personas. En este entorno 2.0 de actualidad exprés los periodistas tenemos la obligación de escuchar más, y con calma».

    En Pause. Entrevistas a fuego lento se ofrecerá a los lectores de ECD los fines de semana en formato de conversación escrita amplia, y en ellas su autor tratará de abordar también cuestiones colaterales que tienen que ver con la persona entrevistada, ampliando el foco de interés, «siempre con un tono periodístico, antropológico, literario, y divertido, sin necesidad de buscar la confrontación por la confrontación, viendo personas detrás de un cargo, de un suceso, de una alta responsabilidad social. Recordemos que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario… ¡también en el mundo 2.0!».

    De los rebujitos, al café

    Álvaro Sánchez León (Sevilla, 1979) es periodista. Ha trabajado en Sevilla Información, ABC de Sevilla, revista Época y Diario Médico. Además, colabora con algunos medios de Unidad Editorial. El pasado mes de agosto publicó en El Mundo una serie de entrevistas tituladas «Un rebujito con…», un género de entrevista fresca, divertida, original, y lejos del estereotipo de entrevista veraniega, «que no tiene por qué ser chabacana». Unos meses después del rebujito veraniego, Sánchez León pasa al café propio de todas las estaciones del año, «en taza de confianza y empatía con los entrevistados», y publica sus nuevas conversaciones en ECD.

  • Ayer mantuve una tuit-conversación con Isabel Sansebastián. La periodista. Bueno, mi intención era mantener una conversación, pero yo creo que ella tenía prisa, o un juicio inamovible. O las dos cosas.

    Da igual. La cosa es que ella echó en falta a mujeres en el desayuno con el director de ABC. Y yo eché en falta a jóvenes. Ella me dijo que «los jóvenes llegarían», pero que las mujeres no estaban, porque lo tienen más difícil. Yo le dije que en toda mi experiencia periodística he trabajado en redacciones mucho más femeninas que masculinas. Y que ellas siempre han sido mejores. Guiño. Guiño.

    Ella me dijo que puede, pero que la cosa es que ellas ni tienen cargos, ni tienen columnas de opinión, ni tienen premios. Y entonces yo pensé en Marta Michel, Ana Isabel Pereda, Ana Rosa Quintana, Julia Otero, Gemma Nierga, Sandra Golpe, María Ramírez, Ana Pastor, Pepa Bueno, Ana Tagarro, Delia Rodríguez, Maite Rico, Rosa María Calaf, María Escario, Gloria Lomana, Sandra Barneda, Ana Blanco, Helena Resano, Mamen Mendizábal, Mónica Carrillo, Mara Torres, Sagrario Ruiz de Apodaca, Victoria Prego

    En realidad, pensé en algunas. Después pensé en más cuando busqué en wikipedia.

    Yo el tema del feminismo en el periodismo no lo veo. He trabajado con grandes profesionales, que tenían vida más allá de la redacción y no se sentían mártires. Y eran buenas. Muy buenas.

    En cambio, lo de los jóvenes sí que me preocupa más. Jóvenes ellas, y jóvenes ellos. Porque veo que hay una generación perpetua de periodistas que están en todos los medios a la vez, y no dejan que corran ni el aire, ni las oportunidades.

    Dice Isabel Sansebastián que si quiero matarles a los 50 años. En absoluto. Nada más lejos de mí. Me conformaría con matar esa sensación que me queda, subjetiva, por supuesto, de que parar en todos los rincones del periodismo con avaricia es una muestra de sentirse imprescindibles.

    Me dice Isabel que sea humilde. Lo intentaré. De verdad. Pero después de leer estos tuits de Paco Marhuenda… Me enerva. Me-enerva Piquero. Como decía aquél…

    marhuenda

  • bieito

    Foto: ABC

    Te cuento.

    Hoy he estado con Bieito Rubido, director de ABC, tomándome un café en el Ritz. Había unas cuentas personas más…

    El caso es que el director de ABC –el periódico en el que empecé a saber lo que era un periódico y en el que escribí mis primeras informaciones- ha hablado sobre periodismo. Los entrecomillados más interesantes (para mí, se entiende) está en www.twitter.com/asanleo.

    Me gustaría aprovechar la ocasión que me brinda mi propio blog para comentar a bulto su intervención en el Foro Nueva Comunicación. Colores. Matices. Ambiente. Y las reflexiones que se me han pasado por la cabeza desde ese café a cientos de bandas.

    En primer lugar, diré que Bieito Rubido me ha dado la impresión de ser una persona cercana, campechana, de caña y olivas. Desde luego, es muy diferente a la impresión que me produce su mentora Catalina Luca de Tena, siempre correcta, siempre de adjetivos parcos, siempre como de mármol, siempre fría, aunque desprenda una cierta timidez de buena persona.

    En segundo lugar, diré que me ha sorprendido que un director de periódico empiece su intervención agradeciendo la presencia de todos los políticos de turno. Pase usted de los de siempre. Haga como que no les da importancia. Ganará mucho el resto de su discurso. En esta línea, la foto que ilustra este post, del propio ABC, yo no la hubiera publicado nunca. Menos baño de masas. Más sabor de independencia. O al menos, un poco de disimulo.

    Al grano. Lo que más me ha llamado la atención es que el director de ABC hable de “cabeceras clásicas” como único destino de los periodistas de altura y del periodismo de calidad. No creo que sea ni siquiera mínimamente objetivo ese juicio. Para Bieito, los periódicos digitales son perroflautas de la comunicación, expertos en inmediatez sin fondo, ni forma, ni formación. No. Hablar en el siglo XXI de que este ABC es el pasado, el presente, y el futuro, sin valorar lo que gana el periodismo con los innovadores del periodismo digital, es o estar muy fuera, o ser más gallego de la cuenta.

    Dice Bieito que las buenas plumas están sólo en esas cabeceras de papel consagradas por los años. Que sólo las “cabeceras clásicas” han descubierto a sus lectores los escándalos de la corrupción, como si lo del pequeño Nicolás, que fue exclusiva de El Confidencial, no fuera ni corrupción, ni la noticia del año.

    Dice Bieito que sobran facultades de Periodismo, medios de comunicación, y periodistas. Estoy convencido de que sobran facultades. Es más, creo que las facultades de Periodismo son, mayoritariamente, una estafa, pero no creo que sobren periodistas, ni que sobren medios. Sobran apalancados. Sobran periodistas de una generación perpetua que no son capaces de dejar paso. Sobra naftalina. Sobra aburguesamiento. Sobra sangre fría. Y en mi opinión, buena parte de lo que sobra es lo que han consagrado, precisamente, algunas “cabeceras clásicas”.

    ABC tiene una gran historia, y grandes periodistas. ABC debería ser una cuna de talento, de innovación, de periodismo adaptado a su tiempo, de liderazgo en su sector.

    ABC no puede ser un sofá de escay en la puerta del Ritz sobre el que tomar el té con señores de más de 60 años. No sería justo. Pero no se puede ser periodista en el siglo XXI viendo la novedad como una amenaza o una propuesta de frikis, porque esto va muy rápido, y las “cabeceras clásicas” no pueden seguir viendo el tren pasar pensando que la marca les salvará del ostracismo para siempre.

    Lo mejor. Que me encontré a la salida con el querido Ignacio Camacho. Muy fan de Camacho. Él fue director y es sólo un año más joven que Bieito,  y sin embargo, parece dos generaciones periodísticamente más adelantado. Sin acritud.

  • EM

    Mi madre tiene un tumor. Le animaré a leer hoy El Mundo para que vaya más tranquila al quirófano.

    El Mundo saca hoy un especial contra el cáncer que me ha fascinado, porque es un producto en el que me hubiera gustado participar. Elegante. Esperanzador. Transversal. Interesante. Realista. Bien hecho.

    Un especial que abre Pedro Simón es siempre un especial especial. Historias con nombre, apellido, y cicatrices. Historias duras con sonrisa. Historias que relativizan el absoluto de la enfermedad frustrante. Fotos con alegría de vivir.

    Datos. Paliativos. Homenaje a los médicos y enfermeros, y en general a todo el personal sanitario, porque El Mundo sabe que la sanidad no son solos unos o solos otros.
    Vocaciones y pasiones contra el abismo, como refleja la entrevista de Ana Alonso a Emma Bonino.

    Voluntarios. Personas diez.

    Científicos españoles por el mundo, como Josep Baselga o Joan Massagué. Espíritu de victoria con horas de trabajo. No es Walt Disney. Es ciencia. Son horas.

    Avances. Medicina personalizada.

    Cine. Cultura. Televisión. Supervivientes.

    Diseño. Porque Rodrigo Sánchez está detrás de cada detalle para convertirlo en arte.
    Y publicidad. Claro: porque cuando se unen interés, calidad y oportunidad, la crisis de la publicidad sale del armario.

    Gracias.

  • cospe

     Si los votantes del PP están quemados con el partido en el que depositaron su confianza en las últimas elecciones generales, la indignación crece cada día en muchos ex del propio partido de Mariano Rajoy.

    Muchos prefieren llevarlo en silencio, pero otros han preferido tirar de la manta.

    Lógicamente, hay miedo a poner nombre y apellidos, y foto de cara, porque, ¿quién sabe? Aunque sean ex que ya no están en política, conocen cómo funcionan los mecanismos internos de persona non grata…

    La verdad por delante. He lanzado la red a 5 ex dirigentes del PP: presidentes regionales, miembros de ejecutivas regionales y ex consejeros de renombre. De los cinco, dos no han contestado, dos han agradecido la oportunidad, pero han preferido no ser «desleales». Y uno ha contestado a sus anchas…

    Como se entiende que la opinión que esboza una persona que ha dirigido el PP en una comunidad autónoma es más que representativa, entre encuestas de Sigma 2 y el inminente CIS, las ponemos en blanco sobre negro.

    Sobre Podemos

    • «En el PP son incapaces de valorar la importancia que tiene el fenómeno, y muchos siguen creyendo, con Arriola al frente, que son unos frikis. Todo lo contrario, son una estructura política que está acertando de pleno en el mensaje y la imagen que proyecta. Incluso las familias de clase media, si ven en la televisión a Pablo Iglesias y después a Floriano, la elección está clara».
    • «Para vencer a un rival -y Podemos lo es- lo primero que hay que hacer es reconocer sus fortalezas (…). Su mensaje es homogéneo, muy alineado, sin fisuras, y además aciertan al señalar temas como la casta o las puertas giratorias. Y mientras, Floriano, Cospedal y Aguirre hablando de que son «bolivarianos»… Aunque quisieran, no podrían hacer una política «bolivariana», y ese es el único elemento de combate del PP».

    Sobre Génova 13

    • «Génova no existe. La prueba es que el partido aparece descoordinado y sin mensaje cada dos por tres. Desde luego, parece que Mariano no quería un partido que sirviera como tal, y por eso en el congreso de Sevilla revalidó a Cospedal y le asignó como subalterno a Floriano. Son personajes no sólo notoriamente incapaces, sino abrasados en términos de opinión pública».
    • «Cospedal avergüenza al 98% de los militantes del PP cada vez que da una rueda de prensa. No ha superado su miedo escénico, no ha madurado en el desempeño, es incapaz de decir nada a lo que no se le pueda sacar punta, y su pose de autoridad es cada vez más patética».
    • «No habrá fugas dentro del PP. La estructura del poder político que está organizada hace que aquello de el que se mueve no sale en la foto parezca una broma comparada con lo de ahora. Hoy nadie respira fuera de la égida partidista. (…) Lo que habrá serán quejas y quebrantos de quienes por una razón o por otra se queden fuera de los cargos. Un movimiento regenerador desde dentro es imposible».
    • El único referente político en el PP capaz de ilusionar a sus votantes es Feijoo. Sólo Feijoo. Lo de Soraya es una broma. Que suene como sucesora alguien que no sabe de política, porque la política son principios y valores ideológicos, cuando ella sólo sabe de controlar las cosas que rodean a la política, entre otras, los medios de comunicación».

    Sobre Mariano Rajoy

    • «La política marianista no es una política fundamental, de principios y coraje para llevarlos a cabo. Es una política tactista, y eso ya no vale. (…). Sus incumplimientos son tan lacerantes que no creo que los electores acepten votar a alguien que es incapaz de comprometerse con lo que vaya a hacer».
    • Los cambios para afrontar con realismo esta situación política dentro del PP «con Rajoy al frente son imposibles. No merece la pena ni enunciarlos. Volverá a ser candidato, sin duda, y aspirará a presidir un gobierno de concentración con el PSOE».
    • El problema del PP «no es tanto Cospedal como quien la puso y la mantiene a pesar de su notoria incapacidad. Una secretaria general que se pasa media vida en la carretera de Toledo. Tremendo».

    Ley del Aborto

    • «La retira del proyecto de Gallardón ha sido una aberración política. La opinión de un sociólogo siniestro ha pesado más que la de 186 diputados, teóricos depositarios de la soberanía nacional. Lo indignante es el autoritarismo que encierra la cuestión».
    • «Que Rajoy haya aparcado la ley del aborto lo interpreto como un intento de no poner un escollo futuro a un posible gobierno de concentración con los socialistas».

    Pequeño Nicolás

    • «No creo que haya pequeños nicolases en el PP. No conozco a ese tipo de gente. Aunque tengo claro que en lo del tal Nicolás se están ocultando muchas cosas. Desde luego, no es un friki o un mitómano político. Es mucho más. Aunque nadie parece querer seguir la pista que conduce al delito, la pista del dinero…».
  • md4

    Teresa Romero está detrás de la persiana.

    Aun resuenan en los oídos de muchos profesionales sanitarios de España aquéllas desafortunadas declaraciones del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. No hay rencores, porque no son humanos, pero hay heridas que se abren y se cierran mal. Y hay gotas que colman el vaso. Y la paciencia. Y las ganas de pasar discretamente desapercibidos, trabajando, al pie de cañón.

    Los profesionales sanitarios españoles son motivo de orgullo. Si el Sistema Nacional de Salud es un referente no es por sus instalaciones, por sus gestores, por sus avances, por la calidad de la formación profesional que dispensa, por sus ventajas… El alma del Sistema Nacional de Salud son las personas que lo construyen, con una gran profesionalidad, un evidente esfuerzo, y un talento innegable, que destaca sobre el fondo gris de una sanidad eternamente politizada y asfixiante… sobre todo para ellos.

    Los profesionales sanitarios españoles son los verdaderos emprendedores sociosanitarios de nuestro país. Para ellos, cada paciente es verdaderamente el eje de su tarea. A pesar del contexto en el que trabajan, mantienen el interés personal por ser cada día mejores, por humanizar un entorno sanitario tecnificado y burocratizado, por tratar a hombres y mujeres en un ámbito en el que todos somos uno más sentado en la sala de espera.

    España está llena de profesionales sanitarios punteros. Hombres y mujeres que cada día dan rienda suelta a su vocación de curar, de cuidar, de salvar vidas. Son nuestras manos y nuestros pies. Son el motivo de nuestra seguridad y de nuestras esperanzas. Son el motivo más grande de muchas confianzas. Son héroes discretos -la inmensa mayoría- acostumbrados a servir, sin buscar nada más allá de esa satisfacción que encuentran las buenas personas en hacer el bien.

    La cárcel de la politización

    Sin embargo, el ambiente gris perpetuo de la gestión política de la sanidad española les ha abierto el suelo y les ha acercado el techo. Consejeras, consejeros, ministras y ministros de colores diversos y de épocas distintas han ido minando su futuro inoculando el virus de la indiferencia. Su incapacidad manifiesta para sacar la sanidad del debate político y su inoperancia casi total para cuidar a sus recursos humanos como haría cualquier empresa con ese capital, les hace cómplices de un desgaste insoportable que aún están en condiciones de remediar.

    Nuestros profesionales sanitarios punteros, por los que se pelearía cualquier país mínimamente competitivo, transitan por una vía hostil llena de agujeros, de recortes, de limitaciones… Bajo los zuecos blancos anda un suelo lleno de minas diseñado políticamente para repeler el talento.

    Las facultades de Medicina y de Enfermería de España son muchas y están llenas. Seis años de carrera. Un año, al menos, antes de entrar en el sistema de formación especializada que les prepara para ejercer. Cuatro años, de media, para tener el título que les deja trabajar. Y después, para algunos viene el desierto del paro, de los contratos de la vergüenza, de las noches en guardia, de la permanente inestabilidad, de la plaza vacante, de la oposición recurrente… A otros, les espera un sistema que les defrauda lleno de colegas y pacientes que les animan a recorrer el camino del desgaste. Para casi todos, tras muchos años de esfuerzo y de sacrificio, se abre la puerta a un mundo laboral marcadamente frustrante.

    Salvo excepciones, los profesionales sanitarios no son ciudadanos combativos. Con esa vocación de solucionar problemas no quieren generar tensiones sociales. Para muchos, sus representantes profesionales tampoco están a la altura de las circunstancias. Colegios profesionales. Sindicatos. Foros. Endogamia. Intereses. No siempre, pero casi siempre.

    La vocación sanitaria se ahoga en un mar de injusticias. De incompetencias. Un Sistema Nacional de Salud fuerte tendría que saber que el mejor agente de salud es cuidar a sus hombres y a sus mujeres. A sus profesionales sanitarios. De que ellos estén bien dependen muchas cosas imprescindibles.

    El orgullo de ser piezas claves

    Un Sistema Nacional de Salud fuerte siempre valoraría adecuadamente a sus profesionales. Personalmente. Aunque sean muchos. Nos desaprovecharía a nadie. No tiraría por la borda tantos años y tantos recursos invertidos en su preparación. No dejaría que huyeran de nuestras fronteras buscando aire puro. Al menos, un Sistema Nacional de Salud fuerte no frenaría lo único que, en el fondo, ellos están pidiendo: recuperar el orgullo de ser y trabajar como profesionales sanitarios. La simple paz de ejercer como ellos mismos.

    Lo hacen bien. Son responsables. Hacen la sanidad verdaderamente eficiente. Asumen las tensiones de un trabajo especial. Humanizan los hospitales y los centros de salud. Hacen avanzar la ciencia, algunos en sus horas extras. Animan. Inventan. Innovan. Producen. Gestionan con cabeza de padres de familia. Se dejan guiar por la ética. No sucumben al poder y al encanto de la politización. Estudian. Crecen. Hacen crecer. Y siguen adelante, a pesar de los pesares.

    Un Sistema Nacional de Salud fuerte diseñaría una campaña de homenaje. Y pediría perdón por lastar el futuro de una sanidad que debería haber crecido al ritmo de sus profesionales. Diría, al menos, gracias. Porque una nómina no basta para condecorar a cada héroe ordinario. Estos hombres y mujeres no se los merecen unos políticos y ciudadanos completamente egoístas. Con lo fácil que es entusiasmar a estos líderes sociales…

  • 14093034353763

    Hoy empieza Madrid Fusión. Un buen día para recordar esta entrevista veraniega publicada en agosto en El Mundo a Ángel León, el Chef del Mar, el pez artista.

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    13.00. Puerto de Santa María. Restaurante Aponiente. Una vez el New York Times dijo que merecía la pena tomar un avión y lanzarse al peregrinaje gastronómico sólo para comer en esta cala española. Más allá de lo que digan en ultramar, está claro que Ángel León y su universo de orfebrería marina son punto y aparte. Oliendo a sal y a pez, nos tomamos un rebujito andaluz con un revolucionario de los fogones con Estrella Michelín. Este Chef del Mar es top. No ha sido fácil conseguir este momento dentro de una agenda estresada. Pies al agua. Copa. Lanzamos la red.

    ¿El que se maneja bajo el agua tiene más resistencia para combatir sobre la tierra?
    Al menos, ver la vida desde debajo del agua ofrece una visión más global del mundo y de la naturaleza.

    Mientras unos se hunden, usted exporta. ¿El secreto está en la raspa?
    El secreto está en la humildad, la constancia y en pensar en que me moriré sin saber absolutamente nada sobre a lo que me dedico: la cocina y el mar.

    ¿Cuáles son los proyectos de expansión del ‘Chef del Mar»?
    Actualmente lo más importante es empezar en octubre en el Hotel Mandarín Oriental, en Barcelona. Es uno de los proyectos más bonitos que me han pasado en mi vida. Que un hotel así cuente conmigo para ser el chef ejecutivo del hotel me hace muy feliz. Además, puede ser una ocasión de abrir mi cocina al mundo, si las cosas funcionan bien.

    Los que este verano cogen coquinas en las playas y luego se las cocinan en casa, ¿tienen genes chef-del-mar?
    Todos tenemos esos genes. Son recuerdos de la infancia para muchos. Son de los pocos momentos en los que el ser humano se pone en contacto directo con el medio. Bienvenidos sean esos momentos, porque acercan a las personas a la verdad de los productos del mar.

    ¿Qué valores sociales se encuentra cuando bucea por los mares buscando el mejor pescado?
    Hay muchísimos valores humanos que se han perdido y que hay que recuperar. El otro día me monté en un autobús y me tuve que pelear con unos chicos para que le dejaran un asiento a una señora de 65 años que iba cargada con bolsas. Son gestos sencillos, pero que hay que recuperar para que esta sociedad no pierda sus valores primarios.

    ¿Qué ha aprendido de su experiencia en ‘Top Chef’?
    En Top Chef no perdí mi forma de ser y me mostré como soy. Ha sido un trabajo durísimo. No es nada de lo que vemos: hay muchas horas de curro detrás. Ha sido una experiencia muy positiva en mi vida.

    ¿En la televisión quedan verdades?
    Pues sí. Fue una sorpresa ver que quedan verdades en la televisión. Cuando decidíamos quién se marchaba porque no cocinaba bien, respetaban nuestra elección. Nunca hubo guión para nuestra decisión. Y tengo que admitir que pensaba que todo eso estaba adulterado, pero no.

    ¿Mucho pez plano en la caja tonta?
    Yo no los he visto en lo que he vivido, los veo más desde casa. Se ve desde fuera que se le da mucha importancia a todo el mundo rosa, y se observa que hay pocos programas que fomenten la formación cultural de la gente para que puedan llenar su cabeza de cosas buenas.

    ¿Qué es lo que no haría nunca con Alberto Chicote?
    Llevármelo al desierto. Odia el sol.

    ¿Cuántos ‘merluzos’ se encuentra uno hasta lograr abrirse camino y emprender con acierto?
    Muchos, pero son etapas de la vida maravillosas que te hacen valorar lo que te pasa cada día, y aprender a vivir, gracias a Dios, con esos merluzos. En el mar hay muchas cosas interesantes, y también tiene que haber merluzos…

    Hijo Predilecto de Andalucía. ¿Andalucía, hasta dónde?
    Andalucía es parte de mi esencia, la forma de vivir mi vida, de expresar mi cultura, de ver mi cocina… Andalucía se vive de una forma que me entusiasma. Con lo que hay y los momentos que pasamos, en mi tierra sigue habiendo alegría, luz, música, carnaval… Superamos las dificultades de la Historia con una sonrisa, y eso me vale por encima de todo.

    ¿Hay mucho pulpo cuando se está en la cima?
    Mucho pulpo en la cima y fuera de la cima. El pulpo es un cefalópodo que me gusta congelar, para después cocinarlo. Y en la vida real, igual, congelo a los pulpos, y me quedo con el pescado fresco, que es la gente de verdad.

    ¿A qué sabe una estrella Michelín?
    Sabe a sentirte feliz de haber logrado retos profesionales bonitos, a estimular al equipo, y a seguir luchando por conseguir los sueños más grandes.

    ¿Las estrellas Michelín son más de tierra que de mar?
    Espero que no…

    ¿Lo han llamado ya de TVE para ser el Popeye del pescado?
    No. Todavía no me han llamado…

    SI FUERA UN PLATO
    Si Ángel León fuera un plato, sería una novedad constante. Mar en estado puro. Innovación casi de ciencia ficción. En un contexto de algas vivas y plancton fluorescente, sobre la mesa, en cerámica de la Cartuja de Jerez, aparece una tortilla de camarones estratosférica de las que sirven en Aponiente. Con esencias de sus pescas infantiles por Valdelagrana, y con la sutileza transparente propia de un cocinero sin ínfulas de pez espada. El plato iría mutando desprendiendo olores a fondo de mar hasta convertirse en pez vivo de la Cádiz universal. En el borde del plato, como una gota de Kandinski, un chorreón de sangre de gazpacho, con verdes de su juventud en Alcalá de los Gazules. Un plato completo, pero sencillo, que alimenta sobre todo la curiosidad por los sueños que se curran. Un carnaval de buen gusto, de alegría, de clase jerezana, de trabajo intenso de una tripulación de bandera. Claramente, otra cosa.

  • po

    Mucha gente comparte el 75% de los motivos que llevaron a muchos a estar ayer con Podemos. Pero no estuvieron, porque no quisieron.

    Están cabreados, indignados, quemados, y agobiados. Pero, en el fondo, no se fían de las grandes palabras, de la lírica política, porque leen la prensa, saben lo que pasa fuera de España, y han perdido la confianza en los soñadores. O no.

    Ella estaría seguro, si no tuviera tanta carga familiar a sus espaldas. Vive en Sevilla. Tiene 31 años y dos hijas preciosas y divertidas. Brillante alumna escolar. Estudió Medicina por vocación y por sangre. Acabó la carrera con arte. Después de 6 años y de apuntes como de aquí a Cádiz por carretera, se presentó al MIR. Sacó su plaza de Medicina de Familia en Huelva. No era una opción de descarte. Lo de la Medicina de Familia era su blanco. Lo de Huelva era prescindible.

    Total. Cuatro años de residencia. Boda. Niña 1. Niña 2. Fin de la residencia. Paro. Sustituciones. Curriculum. Días de Navidad, Año Nuevo y Reyes con bata blanca. El resto, en vaqueros, de puerta en puerta, buscándose la vida. Un año. Otro año. Nada. Andalucía… La Andalucía de los ERE y del futuro más en Fitur que en la realidad…

    Ayer se presentó al MIR como medio para lograr cuatro años más con algo que llevarse a la boca. Seis años de carrera. Uno de MIR. Cuatro de residencia. Igual, a cero.

    Joven. Dinámica. Con ganas. Ilusionada. Optimista, a pesar de los pesares. Sabe que Pablo Iglesias no le dará estabilidad laboral. Pero sí sueña con un sueño que se haga realidad: que su talento no se muera en casa.

    Ayer, porque tenía a dos niñas que pasear… y porque tenía que hacer un examen boca-a-boca…

    31 años: una médico en su casa.

    El siguiente…

  • Pablo-Iglesias-hombre-escanos-despeinarse_MDSIMA20140526_0207_11

    Tic, tac, tic, tac…

    La onomatopeya de Pablo suena a provocación. A respuesta de adolescente crecido. A metáfora incierta de hombre que se ha venido arriba y que se ha hecho casta de su casta.

    Tic, tac, tic, tac…

    No mida usted el tiempo, caballero. Usted es un bote en una estantería del supermercado. Nosotros elegimos. Usted, véndase adecuadamente, que el partido todavía no ha terminado.

    Tic, tac, tic, tac…

    ¿Es una bomba?

    Tic, tac, tic, tac…

    ¿Quiénes son? ¿Adónde van? ¿Qué buscan? Lleva usted en las portadas muchos meses, y yo, al menos, tengo la impresión de no conocer ni sus ideas ni sus objetivos.

    Tic, tac, tic, tac…

    ¿Por qué maltratan a la prensa? ¿Por qué no explican esos maltratos? ¿Por qué no responden? Sin respeto, no debería haber cobertura… Pero los periodistas también somos casta. O rebaño. A veces.

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    Es muy fácil decir que con el cáncer se puede, que venga, que te comes el mundo, que tú eres fuerte.
    Es muy fácil hasta que la bomba te cae muy cerca.
    Hace varios lunes llamó la que también parió a mis seis hermanos. El pulmón. El dichoso pulmón, que había ido en peregreninación desde hace meses por muchas consultas médicas, pero en el que ningún ojo humano vio nada. La máquina detectó aquel día 2 centímetros de tumor maligno.
    El lunes siguiente fue día de PET. Un túnel estático más largo que los de Gallardón. Una hora de emisión de positrones. Un viaje hondo sin motor, hacia la médula, con estética de Star Treck.
    El lunes siguiente, médico de Familia. Resultados definitivos y fecha de operación. «Me ha dicho la médico, que es muy seca, que si todo sale bien, a la sala de despertar, y si no, a la UCI. Espero no venirme abajo».
    Mi padre es oncólogo. Eso da paz en estos casos. Y como es oncólogo, es un ciudadano realista: «Todo está yendo bien, a pesar de los numerosos diagnósticos fallidos de todos estos meses. Lo hemos pillado a tiempo. Es una pena que los médicos ya no diagnostiquen, sólo lo hacen las máquinas». Sin rencor. Pero sin paños calientes.
    Ella está bien porque es una crack.
    Pero, telita… Antes, la Medicina defensiva era una actitud de cobardes. Ahora es una excusa. Errar es humano. Errar siete veces siete, un peligro de muerte.

    Listas las pruebas de anestesia. Operando en 3, 2, 1.